Podemos y los socios de Sánchez linchan al Rey mientras sus ministros guardan silencio

La formación morada lanza a Pablo Echenique y Jaume Asens para criticar el mensaje de Felipe VI, que no fue valorado por ningún portavoz autorizado del Gobierno ni del Partido Socialista.

No hubo mención expresa en el discurso de Navidad de Felipe VI a su padre, Juan Carlos I. Ignoró el Rey las voces que desde un sector del gobierno, de color morado, le pedían la expresa condena a las actividades bajo sospecha del Emérito ‘exiliado’ en Abu Dabi. Así, Podemos cumplió el guion y se lanzó de inmediato a criticar el mensaje real, recurriendo a sus portavoces más solícitos, Mientras, hubo silencio, no menos significativo, en la totalidad del ejecutivo y en el partido mayoritario en la coalición, el PSOE.

Fueron calculadamente prudentes los ministros de Podemos. No se pronunciaron ni el vicepresidente Pablo Iglesias ni Irene Montero ni, por ejemplo, el ministro Alberto Garzón, siempre los más activos en contra de la corona dentro del Consejo de Ministros. Mientras el Gobierno callaba y la derecha apretaba filas en favor del monarca, fueron el portavoz parlamentario, Pablo Echenique, y el diputado Jaume Asens los encargados de poner en tela de juicio la esperada intervención navideña del Rey. 

Presto, y después de calentar el discurso en las horas previas, apareció Echenique para constatar su disgusto con el mensaje de Felipe VI. «Podría haber explicado por qué ocultó (durante dos elecciones generales) que (al menos) desde marzo de 2019 conocía los negocios turbios de su padre y por qué sólo lo reconoció el 15/03/2020, con España en shock por el confinamiento y tras publicarlo el Telegraph«, apuntó en su cuenta de Twitter.

«Podría haber condenado explícitamente las actividades corruptas de Juan Carlos I y su evasión fiscal. Pero no. Nada de nada», remató la voz de Podemos en el Congreso, que durante la previa al discurso del Rey habló de la monarquía en términos de división de «los votantes de izquierdas y derechas», de «las generaciones» y «los territorios».

Las palabras de Echenique encontraron eco inmediato en otra de las personalidades más críticas con la monarquía en el seno del partido morado. El diputado catalán Jaume Asens señaló que Felipe VI tuvo «palabras para todos y todas menos para su padre». «Solo esperamos que devuelvan el dinero defraudado, se sometan a la justicia y al sufragio colectivo», remató.

En las filas de Podemos se centró toda crítica a Felipe VI en la hoy discutida figura de su progenitor. No se valoró, en otro plano, la defensa de la Constitución que formó parte fundamental de su discurso. El Rey reafirmó el «sistema de convivencia democrática» que tiene España desde la Transición, con la Constitución como garantía de «nuestro modo de entender la vida, nuestra visión de la sociedad y del ser humano; de su dignidad, de sus derechos y libertades». 

Silencio del PSOE, ironía de Rufián

Palabras que no fueron valoradas públicamente por ninguna voz autorizada en el seno del PSOE. Ningún miembro del Ejecutivo ni portavoz del Partido Socialista entró a valorar el discurso del Rey, como si hicieron, también en tono crítico, algunos socios de legislatura de Pedro Sánchez. 

El portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián, halló motivos para la ironía. «Tan malo no será si nunca ha perdido unas elecciones», escribía. Posteriormente se preguntaba: «¿Ha colado el #DiscursoDelRey?». Con tres respuestas posibles: tres noes. 

También desde Cataluña, la portavoz de JxCat en el Congreso, y candidata de esta formación a la presidencia de la Generalitat, Laura Borràs, incidió en criticar al «hijo del rey (d)emérito» por «hacer mención de principios democráticos, morales, éticos y de coherencia» durante su discurso de Navidad «sin sonrojarse».

En otros sectores de la izquierda también hubo voces críticas con Felipe VI. El jefe de filas de Más País, Íñigo Errejón, también fue contundente. «Felipe VI no debería hablar de principios éticos si no está dispuesto a rendir cuentas por los escándalos de su padre en una institución hereditaria», resumió.

Desde la órbita del independentismo emergió el inhabilitado expresidente de la Generalitat, Quim Torra, quien apostó por elegir entre «monarquía española o república catalana». «Los escándalos de su padre son sus escándalos. El rey esquiva los escándalos de su padre, pero defiende que la ética ‘obliga a todos’, escribió en las redes sociales.

En sentido similar se expresó Jon Iñarritu, diputado de EH Bildu que se preguntó «para qué sirve un rey«. «No ha mencionado el escándalo de JCI (Juan Carlos I) ni su huida. No ha aclarado su papel en la trama. No ha pedido perdón a Catalunya por su discurso del 3-O. No ha dicho ni mu sobre los pronunciamientos de militares ultras», zanjó.

Fuente: Antonio Sanchidrián – VozPópuli

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