Adiós a nuestra forma de vida…y a nuestras creencias

-Artículo-opinión de Alfonso M. Becker

La destrucción sistemática de nuestro mundo y de nuestra forma de vida es un hecho consumado, y detrás de esta tragedia, que se hace global por momentos, solo puede venir el Apocalipsis,  o algunos de sus terribles sucedáneos…

En lo más oscuro de todas estas maldades, está la desaparición del periodismo, de la libre expresión de las ideas, y la reconversión de los periódicos en el vocerío panfletario de la más baja calaña  de políticos corruptos de la socialdemocracia; que solo tiene precedente en el degenerado partido nazi alemán (NSDAP) de los lúgubres preludios a la Segunda Guerra Mundial.

En Estados Unidos, el aparato de propaganda socialdemócrata, al igual que en Alemania, sigue despotricando, al estilo Joseph Goebbels, contra Donald Trump a la menor escusa y sobre cualquier tema proclive a ensuciar el honor de un presidente americano al que claramente definen como un cadáver que tiene que dedicarse a la albañilería que es lo suyo…

La podrida prensa neoyorquina incluso se esfuerza repetitivamente, con su viciosa letanía, para que nadie olvide «The evil clown is gone» el payaso malvado que se come a los niños en las pesadillas de «All Hallows’evening» se va de la Casa Blanca…

Se han dado cuenta, los malvados, de que la incultura política de la ciudadanía y la carencia de un mínimo sustento filosófico de las ideas entre los jóvenes, son la árida tierra de cultivo para el manejo del nuevo “lumpenproletariat” por parte de mafias de la élite, “entrenados” en la gobernanza, que los manipulan y conducen a su antojo, como si de una piara de cerdos culturizados se tratase…

La situación actual de Estados Unidos es un capítulo aleccionador para estos tiempos de oscuridad que nos llevan hacia el abismo a una velocidad de vértigo.

Lo que nunca cuentan los mafiosos megaliberales de la prensa  pervertida y sobornada, americana, es que, el mafioso que llega próximamente a la Casa Blanca es un corrupto y miserable  descerebrado, con graves problemas de senilidad, que es utilizado como marioneta por Barack Hussein Obama, que es el que tiene el control absoluto de los Estados Unidos.

Si alguien pensó en Kamala Harris para sentarse en el trono y retozar coronada durante los próximos 4 años en el Despacho Oval, bien sabe Dios que no es un error de interpretación, pues la «jueza del amor y del sexo» está en primera fila para aprovechar la última oportunidad de su vida para ser la mujer más poderosa del planeta Tierra.

Y claro está…  ya le ha echado el ojo orgásmico al que fue el primer presidente negro de la historia estadounidense y al rostro pálido y vegano del vejestorio  Bill Clinton…

Aunque ya hay rumores de que la calienturienta Kamala le bajó los calzoncillos, a ambos, con intenciones pecaminosas en otros asuntos muy desbordantes y exaltados de la gobernanza; y mucho más en el turbio negocio de escalar puestos como si de una «stairway to heaven» se tratase.

¿Acaso no es bello el amor por mucho que la chusma quiera enturbiarlo? ¿Tienen envidia los miserables mendigos del incuestionable atractivo sexual de Kamala Harris?

No es porque yo critique el fuego en las entrañas que produce el deseo irrefrenable de que una dama se entregue como una buscona, o como una mujerzuela de mala cuna, a cualquier poderoso político…

Todos sabemos -por fisiología aplicada a la conducta humana- que el poder eriza los penes, así de claro,  y estos -a su vez- atraen como un imán a los clítoris angelicales que no tienen culpa de nada en esta vida…

Y por tanto, a mi parecer, no hay que humillarlos con ningún cotilleo lenguaraz.

Como acertadamente dedujo Kamala, a través de su tiempo menstrual, cuando ella escudriña, científicamente como estudiosa, en las selectas ingles presidenciales, es siempre la bragueta la primera puerta para las grandes oportunidades, y por eso encuentra injusticia y machismo por todas partes; incluso en los lugares más insólitos.

Seamos claros, la vagina de una mujer es libre e independiente; no actúa bajo las órdenes de ningún sistema nervioso ni de ninguna neurona de cabeza loca de mujer libertina.

Tampoco obedece un monte de Venus como un perro faldero,  sino que hemos de considerarlo como un bellísimo promontorio con una oquedad, al rojo vivo, que espera simplemente ser refrescada como cualquier  rescoldo de un infierno en llamas…

Me encanta esta metáfora, de verdad…

Hay algunos poetas ridículos que llaman a la vagina “volcán del amor… ¿no es para matarlos a golpes de “keyboard”? Es decir, partirle el tablero alfanumérico en la cabeza…

¿A esto llaman política? ¿Quién en su sano juicio va a meter su indefenso pene en el cráter de un volcán? ¿Estamos locos los heterosexuales?

Por el contrario el clítoris es un apéndice violento, excitado y anarquista de mucho cuidado… No le dé la espalda nunca a un clítoris, son peligrosos, traidores y engañabobos… en mi opinión,  todos los clítoris deberían estar en la cárcel.

La conclusión no puede ser otra: la peor basura de políticos de la historia de la humanidad, ha tomado el poder y te advierte que no piensa soltarlo nunca más…

El llamado «nuevo orden mundial» asoma sus colmillos y no se trata de ninguna teoría de la conspiración.  Ya ha comenzado y lo peor todavía está por venir.

No sé si lo pillan, pero eso es una dictadura maquillada con «el supuesto amor inquebrantable e infinito que los gobernantes corruptos tienen sobre la indefensa y desgraciada ciudadanía.

Así se mueran todos de una diarrea galopante…

Por cierto, ¿ha pensado alguna vez en una pandemia que pudiera atribuirse a un virus que solo ataca a los políticos corruptos? ¿No es genial?

Se acabarían todos nuestros problemas…

La pálida tinta de este escrito vale más, poéticamente, que la mejor memoria histórica. Lo que está ocurriendo es un auténtico libro abierto; la historia reciente (toda esta última década) es un cerebro colectivo que habla y clarifica, aún sin perder el sentido del humor.

La esperanza tiene cierto parecido con aspectos de la sexualidad que hemos tratado, con cierta benevolencia, en párrafos anteriores.

Dicen los franceses que es una buena comida pero una mala cena…

Jacques-Bénigne Lignel Bossuet fue, sin duda, el más grande sermoneador del siglo XVII;  sabía de la miseria existencial de los desposeídos y de la miseria moral e intelectual de la nobleza y de toda la élite social.

En su “Méditation sur la brièveté de la vie” nos descubre y advierte que la esperanza no solo es lo último que se pierde, sino que es el genuino obsequio de un dios menor para dulcificar todas las amarguras de la vida.

A todos mis amigos les recomiendo que no renuncien nunca a nuestras esperanzas, por mucho que la mafia socialdemócrata la arroje al cubo de basura, destruyéndolo todo,y calificándola como inútil imaginación de los desgraciados.

Este frívolo montón de ladrones corruptos de la política, con demasiada satisfacción propia de ganado apacentado de ignorancia y fanatismo, ni siquiera sabe que la esperanza es una virtud.

Sí… por supuesto, hay que volver a las andadas. Enfrentar a tiros a los malvados y hacerles ver que no han ganado ninguna batalla y que la guerra que viene será sin cuartel.

En el fondo, cuando se viven los peores tiempos, siempre hay una mirada del que espera, un alma del que perdona, y un corazón del que llora por el tiempo perdido.

Ese tiempo que nos han robado y que nunca volverá.

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