Hunter Biden, Rosneft y los negocios con el Partido Comunista chino

Hunter Biden, Rosneft y los negocios con el Partido Comunista chino
Joe Biden ha declarado que nunca conversa con Hunter sobre negocios pero las pruebas dicen lo contrario. (Twitter)
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El complemento de la investigación iniciada por los senadores Chuck Grassley y Ron Jonhson aborda a profundidad cómo la sociedad en la que se inmiscuyó el hijo de Joe Biden estuvo en tratos con el PCCh y el Kremlin.

La investigaciones en torno a Hunter Biden y sus vínculos con los chinos, así como también con los rusos, sigue tomando forma. Para fortalecer las indagaciones dos destacados senadores republicanos revelaron un «complemento» del informe que publicaron a fines de septiembre, en medio de las elecciones de 2020.

Se trata de nuevos detalles del entramado de empresas a las que presuntamente estuvo vinculado Hunter Biden, según el presidente del Comité de Finanzas del Senado, Chuck Grassley; al igual que el presidente de Seguridad Nacional del Senado, Ron Johnson.

Ambos republicanos dieron a conocer el informe de cinco páginas, seguido de 65 páginas de pruebas, que fortalecen las ya presentadas en el documento anterior, también consignado por la misma dupla.

Anteriormente, el hijo de Joe Biden estaba bajo la lupa tras ser acusado de recibir $3,5 millones de dólares de Elena Batúrina, segunda esposa del exalcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, quien es señalada de haber cerrado contratos ilegales de construcción de su esposo.

La investigación expuesta en septiembre aseveraba que la familia Biden estuvo involucrada con una enorme red financiera. Las conexiones referidas iba para ciudadanos y gobiernos extranjeros en todo el mundo.

Aparte de los vínculos con Elena Baturina, Hunter Biden también «abrió una cuenta bancaria» con Gongwen Dong para financiar un gasto global de 100 000 para propósitos itrregulares con James Biden, y su esposa, Sara.

Los socios en el nuevo informe

La actualización de la investigación del Senado trajo más factores a relucir.  En las páginas del documento se habla de cómo en febrero y marzo de 2017 una empresa con sede en Shanghái llamada State Energy HK Limited «envió dos transferencias, cada una por un monto de tres millones de dólares a una cuenta bancaria de Robinson Walker LLC».

Robinson Walker LLC es operado por Rob Walker, un conocido socio de Hunter Biden.  Sin embargo, en el documento se hace alusión que «no está claro el verdadero propósito que está detrás de estas transacciones y quién es el beneficiario final».

Entre varias afirmaciones, en el informe se indica también que Walker se habría asociado con tres empresas vinculadas a Hunter Biden. Ellas son: Oldaker, Biden y Belair LLP; Asesores Globales de Seneca; y Rosemont Seneca Advisors.

«Estas transacciones son un vínculo directo entre Walker y el Gobierno comunista chino y, debido a su estrecha asociación con Hunter Biden, otro vínculo más entre los acuerdos financieros de Hunter Biden y el Gobierno comunista chino», agregaron los congresistas en el resumen.

Las empresas en el entramado de Biden

Varias empresas salen nuevamente a colación en este resumen. En este caso se explica que State Energy HK Limited, mencionada anteriormente, estaba afiliada a la compañía CEFC China Energy, un conglomerado masivo dirigido bajo el liderazgo de Ye Jianming.

La CEFC, fue dada a conocer en estas investigaciones como una empresa del sector petrolero chino con vínculos con el Partido Comunista Chino y el ejército chino.

El adjunto de esta empresa era Gongwen Dong, otro socio comercial de Hunter Biden, quien también recibió fondos de State Energy HK, según las declaraciones de los senadores.

El nuevo informe esgrimió que en 2017, Ye estaba «trabajando activamente para construir CEFC mediante inversiones en todo el mundo». Este movimiento no venía solo, traía consigo una serie de esfuerzos colaterales, entre ellos  «cultivar lazos con Rusia y los actores relacionados con el presidente ruso Vladimir Putin».

Los senadores explicaron como —en teoría— era el modus operandi de esta sociedad. Al respecto, indicaron que durante el tiempo en que las empresas de Ye enviaban millones de dólares a las empresas asociadas a Hunter Biden, Ye tenía tratos comerciales con empresas controladas por el Kremlin y empresarios alineados con el Kremlin.

La compañía CEFC también estrechó vínculos de alto calibre con una gran aliada rusa: la petrolera Rosnfet. En septiembre de 2017, esta compañía anunció que compraría una participación del 14,2 % en Rosneft.

El costo de la transacción era de aproximadamente nueve mil millones de dólares. Para llevar a cabo esta operación, CEFC acordó un préstamo de miles de millones de euros con el Banco VTB para financiarlo.

Hunter Biden fue cercano a estas negociaciones, aunque por la magnitud de la operación le confesó a su entonces socio Tony Bobulinski, en octubre de 2017, que «se mantuvo al margen de ese lío ruso», pero aún así «discutió el acuerdo de Rosneft» con Ye.

El mes pasado, Tony Bobulinski, reveló varios nexos después de haber trabajado con Walker y los dos Biden (James y Hunter) para crear una empresa llamada SinoHawk, formada para establecer una empresa conjunta con CEFC.

Bobulinski expresó repetidamente en mensajes en 2017 a sus socios comerciales y en correos electrónicos a CEFC que esperaba que la empresa despegara con 10 millones de dólares en dinero inicial de los empresarios chinos.

El dinero nunca apareció. No obstante, Grassley y Johnson concluyeron que CEFC finalmente envió millones de dólares a cuentas vinculadas a James y Hunter Biden.

“Estos nuevos registros confirman las conexiones entre la familia Biden y el gobierno comunista chino, así como los vínculos entre los socios comerciales de Hunter Biden y el gobierno ruso y respaldan aún más el informe de los comités del 23 de septiembre de 2020 que concluye que tales relaciones crearon contrainteligencia y preocupaciones de extorsión ”, indica la dupla de senadores en el informe.

Rosneft, la novedad en los tratos rusos

La petrolera Rosneft figura como una de las novedades presentadas por los senadores republicanos. El Gobierno de Estados Unidos ha investigado de cerca el proceder de Rosneft y sus conexiones con ciertos aliados.

Por ejemplo, el caso de la empresa rusa y sus conexiones con el régimen de Nicolás Maduro no pasaron desapercibidas.

En febrero de este año, Estados Unidos anunció sanciones contra Rosneft Trading y su director, Didier Casimiro. La razón eludida fue la ayuda que habría otorgado supuestamente a Venezuela en el comercio internacional de petróleo, con el fin de eludir las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump.

Las medidas no quedaron allí. En marzo, el Gobierno estadounidense sancionó a TNK Trading International (TTI). Esta empresa era conocida como otra filial de Rosneft. Los motivos venían por el mismo orden: el presunto apoyo a Nicolás Maduro.

Ahora, tras la realización una venta que fue concretada en mayo de este año, los activos de Rosneft en Venezuela pasaron a «una compañía perteneciente al 100 % al Gobierno de la Federación Rusa», indican declaraciones del presidente de Rosneft, Ígor Sechín, en el portal DW.

Dicha transacción incluyó las participaciones de Rosneft en las extractoras Petromonagas, Petroperija, Boquerón, Petromiranda, Petrovictoria, así como en empresas de servicios petrolera y otras compañías del sector.

El monto de la operación no ha sido develado, pero se calcula una suma importante debido a que una transacción así terminaría por desligar a Rosneft del régimen de Maduro, esto protegería a la empresa rusa de las sanciones de Estados Unidos por su cooperación con los personeros del chavismo.

Sin embargo, la BBC Mundo informó que «si tenemos en cuenta el costo de las acciones de una empresa estatal en la Bolsa de Moscú el 27 de marzo, podemos estimar que Rosneft recibió unos $308 000 millones de rublos ($3 900 millones de dólares) por sus activos en Venezuela».

Los activos que tenía Rosneft en Venezuela quedaron en poder de una empresa estatal rusa. El nombre de la compañía es Roszarubezhneft.  Fue registrada en Moscú el pasado 28 de marzo de 2020, el día que el Gobierno ruso anunció la operación, según refleja la agencia Interfax.

Fuente: Milagros Boyer – PanAm Post

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