Hungría y Polonia: resistan

Hungría y Polonia: resistan
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría. - Europa Press -
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Salvar lo que queda de Europa pasa por sus decisiones y su arrojo. Los ciudadanos europeos se lo agradecemos.

Leo lo siguiente en un artículo publicado en Libertad Digital:

(…) en Varsovia y en Budapest tenían otros planes. Los gobiernos de Mateusz Morawiecki y Viktor Orbán llevaban meses criticando una cláusula con la que se pretendían vincular los fondos europeos al «respeto al Estado de Derecho». Polacos y húngaros temen que la Comisión y el Parlamento Europeo aprovechen esta cláusula para interferir en asuntos de política nacional que, a su juicio, deben decidirse en el marco de la soberanía nacional.

Y muy cierto es. Porque tanto Mateusz Morawiecki como Viktor Orban saben de lo que hablan con relación a la Unión Europea y estos Estados pedigüeños en vías del comunismo y cuyo proyecto es el hueso colorao atroz de la persecución, la intolerancia, la censura, el aniquilamiento humano.

No por gusto ambos líderes han demostrado coraje a la hora de prohibir cualquier símbolo comunista y cualquier tipo de loas al comunismo (más de 100 millones de víctimas) en sus países; porque conocieron en carne e historia propias es que perciben el peligro, sobre todo por parte de España, donde el Gobierno pacta con criminales terro-comunistas.

Hace poco Orbán manifestó que la Unión Europea no se había hecho para sustituir a la Unión Soviética, pero que se le estaba asemejando demasiado, y lleva razón. Pruebas sobran.

Totalitarizar Europa ha sido al parecer uno de los propósitos encubiertos de Angela Merkel, que cada día se muestra más severa y con ánimo, además de una perversidad fuera de sentido y de control, de destruir Europa mediante el desorden de la inmigración y la imposición de su persona como mandamás esencial en todo lo que tenga que ver con la especificidad de cada país. Ella decide qué, cuando a ella le da la real gana, siempre con Emmanuel Macron, el presidente francés, como perrito faldero.

Hungría y Polonia no deben retroceder ni un paso en sus proposiciones (con derecho) de respeto y cuidado de la independencia y protección de la libertad frente a extremistas como Angela Merkel, y mucho menos frente a Pedro Sánchez, quien día a día conduce a España a la debacle, pero pretendiendo ser sostenido y mantenido por las ayuditas de la Unión Europea, como han pretendido habitualmente estos buenos para nada.

Esos dos países que padecieron el nazismo y el comunismo pueden dar lecciones ampliamente, y no debemos de ninguna manera menospreciar su experiencia, mucho menos sus voces, sus créditos, sus votos. Sugiero a sus líderes que continúen resistiendo frente a los desmanes que se avecinan, porque lo que estamos viendo no será nada comparado con lo que vendrá.

Los cubanos exiliados lo avisamos en numerosas ocasiones cuando Venezuela estaba a punto de caer en manos del castro-chavismo, pero recuerden con lo que nos salieron: «Los venezolanos no somos como los cubanos».

No, muy cierto, han sido peores, pues arrastran una oposición socialistona que no la brinca un chivo, y ahí siguen trepando y penetrando a la oposición de la derecha española en España y reuniéndose a escondidas con los comunistas de Podemos. Han recibido además todo el apoyo de socialistas como Zapatero y Sánchez, quienes han pactado –con todo lo que ha representado la sangre y la violencia en España, ETA-Bildu mediante– con el atraso y con la muerte, en contra de la prosperidad y la vida.

Sí, recomiendo fuertemente a Mateusz Morawiecki y Viktor Orbán que no se rindan, que es necesario que sigan resistiendo, que no den un paso atrás ni un tantito así. Salvar lo que queda de Europa pasa por sus decisiones y su arrojo. Los ciudadanos europeos se lo agradecemos.

Fuente: Zoé Valdés – Libertad Digital

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