Los republicanos muestran las pruebas con las que irán a la Corte Suprema: «Vamos a ganar»

Los republicanos muestran las pruebas con las que irán a la Corte Suprema: «Vamos a ganar»
Donald Trump y Rudy Giuliani
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El abogado de Donald Trump afirma que obtendrán la victoria. El FBI ya está investigando el posible fraude.

Nada está decidido aún. Pese a que el mainstream mediático y el establishment estadounidense se empeñen en declarar a Joe Biden presidente de EEUU, lo cierto es que a estas alturas todavía continúa el recuento de votos en estados como el de Arizona. Donald Trump ha ganado en Carolina del Norte y Alaska , obteniendo en estos momentos 232 delegados. Para conseguir la presidencia necesitaría 38 votos electorales procedentes de los estados que van a ser demandados. Los republicanos aseguran que «con lo que están encontrando van a ganar y acudirán a la Corte Suprema». La batalla legal ya ha empezado.

Rudy Giuliani, abogado de Donald Trump y exalcalde de Nueva York, ha anunciado que ya tienen en su haber pruebas más que suficientes para demostrar que ha habido fraude electoral. Sin embargo, la mayoría de medios de comunicación, todos a favor de Biden, están intentando silenciar las evidencias de manipulación del voto en los colegios electorales que los republicanos aseguran que han encontrado. ¿Cuáles son?

Primeramente, el carismático letrado exige que se retire el voto que se emitió después del 3 de noviembre a las ocho de la tarde, fecha límite de plazo, puesto que «es ilegal», independientemente de si la papeleta indica un voto republicano o demócrata. El jurista revela que están encontrando que votaron miles de muertos y no sólo eso, sino que cuando llegaron esos sufragios, fuera de la fecha límite, no se permitió a los observadores republicanos autorizados por el colegio electoral estar presentes durante el conteo.

Además, Giuliani ha advertido de que cuentan con 234 páginas de declaraciones juradas de testigos que confirman que no pudieron acceder al conteo de votos en las mesas y, por lo tanto, no estuvieron durante el recuento. Hay que tener en cuenta que en EEUU, si se demuestra que el testigo miente, es un delito federal y va a la cárcel sí o sí. Tiene valor de prueba, por lo que el defensor legal de Trump está seguro de que las tienen todas consigo ante la Corte Suprema. «Vamos a ganar», insiste el letrado.

«El margen en Pensilvania es de 41.000 votos, y ya hemos detectado 450.000 que están en duda. Nos referimos al voto por correo. No teníamos ni un observador para más de 350.000 votos enviados. Para verificar esos votos debe haber un republicano a un lado, un demócrata al otro y un delegado electoral delante. Enseguida se abre el sobre, se corrobora que es oficial y luego se coloca para que sea procesado por el distrito correspondiente. Si hay objeciones, un juez independiente decide qué hacer. Nada de eso ocurrió, por lo tanto, los votos han podido ser falsificados y entonces se habrá cometido un delito. Tenemos cientos de declaraciones firmadas, testigos y vídeos que lo prueban«, ha señalado Giuliani.

Demandas

En total, el equipo jurídico de Trump garantiza que existen hasta 600.000 votos sin verificar por observadores republicanos. En Michigan ya está interpuesta la denuncia. En la demanda se solicita «no certificar los resultados electorales hasta que no se verifique que todos los votos se emitieron de acuerdo con el Código Electoral».

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Una observadora electoral republicana con prismáticos, después de que le impidiera la entrada

Además de Michigan, Giuliani indica que los estados que prohibieron la entrada a los observadores republicanos y van a ser demandados son: Arizona, Georgia, Nevada y Pensilvania. «En todos tenemos cientos de declaraciones juradas y también hemos encontrado miles de votantes zombis. En Pensilvania, por ejemplo, es obvio. Los demócratas necesitaban 800.000 votos. Cuando iba por el 94% escrutado contaron 40.000 más y volvió al 90%. Mandaron más cajas de votos por correos en ese momento por la puerta de atrás», apuntó Giuliani en el programa de Steven Crowder.

La caótica noche electoral también dejó centenares de vídeos en las redes sociales en los que los usuarios grababan posibles comportamientos fraudulentos de los trabajadores electorales. En algunas secuencias se pueden ver a observadores republicanos con prismáticos intentando ver inútilmente el resultado.

Por lo pronto, el Fiscal General William Bart ha ordenado al FBI una investigación para comprobar si ha habido fraude. La Corte de Derechos Humanos y la Corte Penal también están en ello. Por ahora, lo que se sabe es que el FBI ha comenzado por recopilar pruebas en la ciudad de Detroit, en el estado de Michigan, donde el uso del software llamado Dominion dio 6.000 votos a Biden que pertenecían a Trump.

Tendencia del voto

Además de los agentes federales, en estos momentos, cientos de estadistas están analizando en Estados Unidos los datos de los colegios electorales. El objetivo es encontrar síntomas que evidencien que hubo engaño y manipulación en el conteo. En España, Marcial Cuquerella, empresario experto y analista, ha desgranado esas mismas cifras y, mediante gráficos, ha encontrado el mismo patrón en la recuento de sufragios.

«Existe una anomalía estadística muy clara. La tendencia de voto se modifica siempre en el mismo punto, hay un salto en las gráficas cuando entra el voto por correo que favoreció sólo a una persona siempre, en este caso, a Biden. Sucede en los estados donde iba ganando Trump, y siempre en la recta final. De por sí no es una prueba de fraude, pero sí que es una evidencia de que hubo un error muestral de base. Es muy raro que entren de repente a las cuatro de la mañana 200.000 votos por correo y que se pare el conteo. Ese salto está reflejado y se repite en el análisis. El fraude, de existir, consistiría en ir completando los votos que le faltaban a Biden», argumenta Cuquerella.

Pero los demócratas no tienen en mente esperar a los resultados oficiales. Biden todavía no es presidente aunque los medios insistan día tras día. Tal y como apunta Cuquerella, «si llega el 8 de diciembre y los colegios electorales no han certificado los resultados, no hay presidente y no pueden votar. Se pasaría al siguiente escalón de la Constitución americana. Si los estados no son capaces de decidir a sus electores, entonces deciden los estados, pero, ojo, porque cada uno contará por un voto y no por el número actual de delegados. ¿Qué quiere decir esto? Que hay más estados republicanos que demócratas y ganaría Trump a Biden», explica el ingeniero.

Siguiendo la tesis de Cuquerella, en EEUU se abren diferentes caminos hacia la presidencia. «Hay varios escenarios y va a haber una tensión brutal. Si se dilatan las investigaciones de fraude en el tiempo y se llega al 8 de diciembre, gana el presidente republicano, como he dicho anteriormente. También puede ser que no encuentren fraude porque no se ha encontrado nada. O bien, que se descubra que ha habido fraude, algo que podría hacer caer incluso al Partido Demócrata. Para los americanos el voto es sagrado, si se descubre que ha habido estafa, cada uno de los ciudadanos americanos puede demandar al Partido Demócrata pidiéndole cantidades millonarias. Tendríamos a millones de ciudadanos que se sienten víctimas».

En definitiva, Estados Unidos no cuenta todavía con un ganador en la presidencia. Si bien, los medios están intentando intentando acallar a Trump y que ceda ante los demócratas. «Pretenden aumentar la presión social para que el presidente conceda la presidencia a Biden, pero no lo va a hacer. Los republicanos tienen indicios de pruebas de fraude y van a ir a por todas. El líder de la mayoría republicana ha sido el primero que le ha dicho al presidente que no la conceda. Trump no está solo. Eso es mentira. Están intentando hacer la caricatura como siempre hacen. Todavía puede ser presidente«, sentencia Cuquerella.

Por último, la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, no entiende que los demócratas se opongan a verificar el recuento. En una rueda de prensa, ha recalcado que «están luchando por los derechos civiles de los ciudadanos y que sólo hay un partido que se opone a la verificación de resultados, el Partido Demócrata», concluye.

Fuente: Elena Berberana – Libertad Digital 

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