El arrimadismo pierde el oremus

El arrimadismo pierde el oremus
Edmundo Bal e Inés Arrimadas -Ciudadanos-
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Ciudadanos fue incapaz de poner sobre la mesa siquiera tres condiciones para seguir negociando con el único Ejecutivo totalitario de la Democracia.

Algo falla cuando en la opinión pública y en las redes sociales habita la impresión generalizada de que Ciudadanos está haciendo una oposición más eficaz a Pedro Sánchez y sus socios del Frankenstein desde Bruselas y autonomías como Cataluña, Andalucía o Comunidad Valenciana que desde Madrid. La guerra cultural contra la agenda ideológica que vienen imponiendo el felón de La Moncloa y los bolivarianos de Pablo Iglesias, de la mano de sus aliados separatistas y proetarras, sí está siendo desplegada desde sus atalayas por los José Ramón Bauzá, Maite Pagazaurtundúa, Carlos Carrizosa, Toni Cantó o Fran Carrillo.

Y ello, con todos los respetos hacia la tarea diaria de portavoz que asume el jurista Edmundo Bal, uno de los diputados con mejor preparación técnica del hemiciclo. Sin embargo, sus circunloquios frente al espejo para hacer comulgar al electorado naranja con ruedas de molino denota que el arrimadismo ha perdido el oremus.

El 5 de noviembre de 2020 quedará en la historia de Cs como el epitafio del riverismo. Fue el día en que los liberales volvieron a sentarse con Podemos tres años y medio después para negociar los Presupuestos del hachazo fiscal a las clases medias y trabajadoras de este país y justo una semana después de apoyar -el PP se abstuvo- la alarma de seis meses basada en una enmienda de Rufián que burla el control parlamentario.

Horas después del encuentro, los socialcomunistas votaron una enmienda de Monsterrat Bassa, hermana de la ex consellera golpista, para eliminar el castellano como vehicular en las aulas y como «lengua oficial del Estado» en la polémica Ley Celaá. Lo grave está en que en el entreacto, en el espacio de tiempo entre ambos episodios, Ciudadanos fue incapaz de poner sobre la mesa siquiera tres condiciones para seguir negociando con el único Ejecutivo totalitario de la Democracia. Más allá de sumarse al PP en su recurso al Constitucional, Bal salió al ruedo en Ventas a esgrimir que «estando cerca del Gobierno» trabajarán para impedir tales atropellos. Así, incidió en que con esta oposición constructiva consiguen incomodar a ERC y alejarlo de Sánchez. Argumentario naif de supervivencia. ¿Acaso no conocemos ya cómo se maneja en la mentira el petimetre monclovita?

Al purgado abogado del Estado no se le escuchó decir que no seguirán negociando los Presupuestos con el Gobierno de PSOE-Podemos si no retiran la enmienda Bassa contra el castellano, si no hacen lo propio con la autoritaria ley orgánica de control del CGPJ -siendo Cs el primero que llevó al Congreso la despolitización del Poder Judicial en esta legislatura- y si no derogan la orden ministerial de creación de un Ministerio de la Verdad que pretende censurar como la ley franquista de 1966 a los medios incómodos con el Ejecutivo del Frente Popular. ¿Qué fue de las líneas rojas? ¿Quo vadis, Domina?

En el propio proyecto de Presupuestos se alude expresamente a la Lomloe, piedra angular de la acción del Ministerio de Educación y una reforma que liquida el castellano como lengua vehicular y menosprecia a la enseñanza concertada y especial. Todavía están a tiempo Inés Arrimadas y sus asesores áulicos Carlos Cuadrado y José María Espejo de recuperar el oremus regeneracionista de defensa de las libertades, de lucha frontal contra la liturgia nacionalista y de vanguardia económica, según se halla en el ADN de la fuerza centrista. Tercera vía en lugar de bisagra.

Fuente: Segundo Sanz – OKDiario 

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