Diez bulos de Sánchez que no pasarían el filtro de su «Ministerio de la verdad»

Diez bulos de Sánchez que no pasarían el filtro de su «Ministerio de la verdad»
Pedro Sánchez este jueves durante un acto.
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Gobierno de coalición, indultos, Bildu, pandemia… el presidente que quiere ser el guardián de las esencias de la «información veraz y diversa» es el mismo que más viene faltando a ella.

George Orwell lo llamó Ministerio de la Verdad en su mítica 1984. El Gobierno de España es mucho más sutil: lo llama Estrategia Nacional de Lucha contra la desinformación, aunque para el PP y Vox está claro lo que es.

La creación de todo un departamento en La Moncloa que se encargará de decidir qué es fake news y qué no ha puesto en guardia a la oposición, que ya ha denunciado tamaño atropello contra la libertad de prensa.

La polémica es tal que a última hora de la tarde de este jueves la Secretaria de Estado de Comunicación emitió una nota de prensa en la que trataba de apagarla afirmando que «en ningún caso vigilará, censurará o limitará el libre y legítimo derecho de los medios a ofrecer sus informaciones». Y que los propios medios de comunicación están «invitados a participar en la lucha contra los procesos de desinformación». 

Sorprende, en cualquier caso, que este empeño por proteger las esencias de la «información veraz y diversa» –así lo justifica el Ejecutivo en el BOE– venga de un presidente que tiene una relación difícil con la verdad. Como es fácilmente comprobable en su prolija hemeroteca. 

He aquí un repaso a las diez mayores falsedades que han salido de la boca de Pedro Sánchez y que jamás pasarían el filtro de su escuadrón de la verdad. Porque con el tiempo, a veces antes y otras veces más tarde, todas han quedado desmontadas. El listado es más abundante durante el periodo electoral y en los últimos meses, a raíz de la pandemia, aunque se remonta más atrás. 

Nunca con ERC

La primera es de marzo de 2016, cuando se presentó y fracasó como candidato a la investidura después de que Mariano Rajoy, que había sido el ganador de las elecciones, rechazara postularse por no tener apoyos. En sede parlamentaria prometió: «Yo no voy a permitir, con todos los respetos hacia los votantes de ERC, que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas».

Pero con el tiempo los de Oriol Junqueras fueron claves en la moción de censura, después en la investidura de Sánchez y ahora todo apunta a que lo serán para la aprobación de los Presupuestos de 2021. De hecho este jueves la ministra de Hacienda y el secretario de Estado de Derechos Sociales se reunieron con una delegación de Esquerra para negociar su apoyo. 

La tesis fake

La popularmente conocida como tesis fake de Sánchez en la Universidad Camilo José Cela es otra parada obligada. El presidente siempre sostuvo que fue el fruto del sudor de su frente, solo de su frente. En septiembre de 2018 Moncloa difundió que habían pasado dos programas antiplagio a la tesis y que el porcentaje de coincidencias era mínimo. Hasta que salieron los dueños de uno de esos softwaresPlagscan, a aclarar que tan pequeño no era, sino un 21%.

Nunca con Bildu

En julio de 2019, durante las negociaciones para la formación de un gobierno en Navarra y ante la posibilidad de que la socialista María Chivite accediera a la Presidencia con la abstención colaborativa de Bildu, el presidente sostuvo desde la sala de prensa de La Moncloa, literalmente: «El PSN y el PSOE tenemos la misma posición. Y es que con Bildu no se acuerda nada».

Chivite fue presidenta y ahora el PSOE no solo ha normalizado a los herederos de Batasuna incluyéndolos entre sus socios, sino que en mayo pactó con ellos -y con Unidas Podemos– la derogación íntegra de la reforma laboral. Más recientemente, durante el debate de la moción de censura de Vox firmaron juntos un manifiesto en favor de la democracia. Y este mismo jueves la ministra de Hacienda y el secretario de Estado de Derechos Sociales se reunieron con los portavoces de Bildu en el Congreso para negociar su apoyo a los Presupuestos:

La ministra de Hacienda reunida con Bildu este mismo jueves.

Con Iglesias, a ninguna parte

Cómo pasar por alto una de las mentiras que perseguirá a Sánchez siempre. Era septiembre de 2019, dos meses antes de la repetición electoral a la que el socialista se vio abocado al no querer pactar en primera instancia con Pablo Iglesias: «Sería un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche (hablando de un gobierno de coalición), junto con el 95% de los ciudadanos de este país que tampoco se sentirían tranquilos, incluso votantes de Unidas Podemos», le dijo a Antonio García Ferreras. Ahora el motivo de sus desvelos se sienta a su izquierda en el Consejo de Ministros. 

Los indultos

Semanas después de aquello, en octubre del año pasado, prometió solemne desde el Palacio Presidencial, al hilo de la posibilidad de conceder indultos a los condenados del procés: «El acatamiento de la sentencia significa su cumplimiento, reitero, su íntegro cumplimiento». Y a Carlos Alsina en Onda Cero: «Se pueden plantear debates más constructivos porque el del indulto no está encima de la mesa».

En septiembre de este año el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, anunció en el Congreso el inicio de la tramitación de las solicitudes de indulto para los cabecillas del referéndum ilegal encarcelados.   

El estudio que no existió

La pandemia ha hecho mella en la credibilidad de Sánchez por frases como ésta: «Hoy hemos conocido otro estudio de la Universidad Johns Hopkins que no nos sitúa en el puesto octavo, como hacía ayer la OCDE, sino que nos sitúa en el puesto quinto del mundo en la realización de test totales, en concreto 1.345.560».

Era abril. A las pocas horas ESdiario desveló que no existía tal ranking, que el Hospital Universitario Johns Hopkins no elaboraba ni elabora a día de hoy ninguna clasificación con el número y la ratio de test de ningún país salvo Estados Unidos. 

El comité de expertos que tampoco existió

Ese mismo mes Sánchez aseguró que un comité de expertos decidiría únicamente con criterios técnicos los cambios de fase de la desescalada de las comunidades. E incluso añadió que en sus reuniones «se levantan actas y lógicamente serán públicas porque el Gobierno siembre ha primado la transparencia informativa». 

Pero tres meses después Salvador Illa acabó reconociendo en la Comisión de Sanidad que no había tal comité de expertos. Y por tanto, tampoco actas de las reuniones. 

El plan B fantasma

En mayo el presidente se comprometió en el Congreso a crear un marco legal alternativo al estado de alarma: «Vamos a planificar, analizar y negociar la modificación de varias leyes para garantizar la correcta gobernanza cuando se levante el estado alarma», sostuvo. Y citó la Ley General de Sanidad de 1986, la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud de 2003 y la Ley General de Salud Pública de 2011. 

Pero el presidente del Gobierno no ha impulsado la reforma de ni una sola de las leyes que prometió en público y también en reuniones privadas con los presidentes autonómicos. De hecho a día de hoy el estado de alarma sigue siendo la única opción, aunque Sánchez ha vuelto a prometer ahora lo mismo.  

¿Moncloa policía de los bulos? Pues vaya peligro

Cuando venció al virus…

En julio, también en la Cámara Baja, anunció en un alarde de optimismo: «Acertamos cuando estamos unidos. unidos las instituciones, todos los grupos parlamentarios y el conjunto de ciudadanía española hemos vencido al virus». Este jueves el Ministerio de Sanidad comunicó que España ya va por los 1.306.316 casos de coronavirus confirmados y 38.486 fallecidos.

Hasta la Comisión Europea

En septiembre fue la mismísima Comisión Europea la que tuvo que desmentir al socialista, porque éste había asegurado en el Senado que la aprobación de los Presupuestos de 2021 era condición sine qua non de la UE para inyectar los 140.000 millones de euros en ayudas y créditos acordados.

«Este fondo no se puede abordar sin unos Presupuestos en España con carácter inmediato (…). Los Presupuestos Generales del Estado son el tronco que permite canalizar los recursos procedentes de la Unión Europea. Desvincularlos sería una grave irresponsabilidad y comprometería también la absorción y la ejecución de esos 140 000 millones de euros durante los próximos seis años», amenazó a la oposición.

Hasta que la Comisión Europea aclaró que una y otra cosa no estaban ligadas. No deja de tener su aquel, porque el Gobierno justifica su comité contra la desinformación en que la UE se lo ha pedido: «Este procedimiento es una respuesta a la petición de la UE de desarrollar y coordinar planes nacionales contra la desinformación, según la nota remitida por La Moncloa.

Fuente: Ana Isabel Martín – EsDiario

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