El Partido Popular sigue degradándose y equipara a Vox con Podemos

El Partido Popular sigue degradándose y equipara a Vox con Podemos
Pablo Casado y Santiago Abascal, en el Congreso de los Diputados.
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Por si fuera poco significativo el alineamiento del PP con socialistas, comunistas y separatistas frente a la moción de censura de Vox contra el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, así como su abstención en la votación del aberrante estado de alarma de seis meses de duración, Pablo Casado ha dado una nueva muestra de lo que cabe esperar de él y de su partido con unas declaraciones infames en las que equipara a Vox con Podemos por “justificar el vandalismo buscando una polarización cainita”.

Las declaraciones de Casado contra el partido que ha permitido al PP gobernar en tantos ayuntamientos y comunidades autónomas, además de cainitas, son radicalmente falsas, por cuanto los representantes de Vox, con Santiago Abascal a la cabeza, han denunciado, condenado y pedido la detención de los vándalos implicados en los disturbios de este fin de semana, que, para colmo, y tal y como han confirmado fuentes policiales, nada tienen que ver con la formación derechista sino, en su gran mayoría, con el mundo antisistema de la extrema izquierda y con la pura y dura delincuencia marginal.

Cosa completamente distinta –e inconfundible, si es que se tiene un mínimo de decencia y honradez intelectual– es que Vox reivindique un derecho democrático y constitucional tan elemental como el de manifestación, y que considere que “hay más motivos que nunca para protestar contra este Gobierno que nos arruina”. Sólo desde la desvergüenza o la estupidez se puede confundir a quienes, como los representantes de Vox, se solidarizan con la Policía, a la que piden que “proteja el derecho a la manifestación” e “identifique y detenga a la extrema izquierda, los menas e infiltrados que están provocando disturbios y saqueos”, con quienes protagonizan, justifican o alientan los desórdenes. Desgraciadamente, no pocos medios de comunicación están incurriendo también en esa inadmisible y calumniosa amalgama.

En cuanto a Podemos, tan renuente a condenar la violencia contra sus adversarios, en esta ocasión ha hecho algo peor: endosárselos a la “extrema derecha” y vincularlos al partido de Abascal. Deben de creer que, por estar ellos en el Gobierno, en las calles ya no hay nadie de extrema izquierda ni delincuentes oportunistas dispuestos a enfrentarse con la Policía, destrozar el mobiliario urbano y saquear comercios.

Las falacias y mentiras de Podemos son de sobra conocidas; es peor el cambio de postura del PP de Casado con la excusa de que su espacio es el “centro político”. Ya podrá decir Casado que “ponerse en medio no es estar de perfil ni ser débil”, que seguirá siendo cierto que entre el bien y el mal no hay más que inmoral equidistancia; que entre la verdad y la mentira no hay sino verdad a medias, la peor de las mentiras, y que entre la libertad y el totalitarismo no hay más que un ominoso camino de servidumbre.

Fuente: Libertad Digital

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