El sultán Erdogan versus el emperador Macron: el choque geopolítico de titanes

El sultán Erdogan versus el emperador Macron: el choque geopolítico de titanes
Carmen Vivas
Comparte esta página:

La tensión entre los líderes de Francia y Turquía tiene una lectura cultural, y es una pugna por su papel en el mundo.

La Francia laica está sufriendo una oleada de ataques yihadistas escalofriantes. Son decapitaciones de civiles. Un profesor que resucita las caricaturas de Mahoma para debatir sobre la libertad de expresión. Un sacristán y dos feligresas católicas en una basílica. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha prometido mano dura contra todo aquel que aliente la violencia desde el islam al tiempo que ha defendido a ultranza la libertad de expresión. El líder turco Recep Tayyip Erdogan considera la reacción de Macron un ataque a la cultura musulmana. El sultán Erdogan se subleva contra el emperador Macron en un choque de titanes de connotaciones geopolíticas.

Emmanuel Macron se erige en defensor de la libertad de expresión, mientras que Erdogan se presenta como el adalid del Islam. El líder turco ha acusado a Macron de «islamofobia» por defender el derecho a mostrar las caricaturas de Mahoma, lo que hizo el profesor Samuel Paty, en una de sus clases.

Aquella portada polémica de Charlie Hebdo es considerada una herejía por los musulmanes, ya que no puede reproducirse la imagen del Profeta, y menos aún en tono de burla.

Esta revista satírica fue objeto de un atentado en su redacción en París el 7 de enero de 2015. Murieron 12 personas. Dos hermanos, Saïd y Chérif Kouachi, entraron en las oficinas del semanario en París y provocaron la matanza. Un día después fue asesinada una agente de policía municipal y el 9 de enero, otro atacante, Amedy Coulibaly, mató a cuatro personas en un supermercado judío en el este de París.

El pasado 2 de septiembre comenzó el juicio por el atentado y Charlie Hebdo volvió a publicar las caricaturas. «Nunca nos doblegaremos. Nunca renunciaremos», escribió Laurent Sourisseau, uno de los supervivientes.

Hace dos semanas un joven checheno degollaba al profesor Samuel Paty, de 47 años, por mostrar esas caricaturas en una clase sobre la libertad de expresión, si bien avisó que se trataba de un material que para algunos sería sensible para que pudieran ausentarse.

Su asesinato conmocionó a Francia por el simbolismo aparejado a la muerte de quien encarna la enseñanza, cuando está educando en libertad. Paty recibió un homenaje en la Universidad de la Sorbona y el presidente defendió en su discurso el derecho a mostrar esas caricaturas, lo que Erdogan considera islamófobo.

Este jueves el escenario ha sido la iglesia de Notre-Dame de Niza, donde un inmigrante tunecino que había pasado por Lampedusa degolló al sacristán y mató a otras dos feligresas.

«No renunciaremos»

Macron anunció después del asesinato del profesor que el gobierno aprobaría medidas contra toda organización o persona que hubiera justificado este crimen. Su portavoz añadió también que el presidente «no cederá a los intentos de intimidación y desestabilización».

El presidente francés dejó claro: «No renunciaremos a las caricaturas y los dibujos, aunque los demás se echen atrás». Uno de los que ha expresado sus dudas recientemente ha sido el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para quien la libertad de expresión tiene sus límites en el respeto al otro.

El islam es una religión que está en crisis hoy en día, en todo el mundo… Hay que liberar al islam de las influencias extranjeras»

EMMANUEL MACRON

La ira de Erdogan venía de antes del discurso de Macron en el funeral del profesor. El presidente francés indignó a la comunidad musulmana, de la que Erdogan se alza en defensor, en una audiencia en un suburbio del noroeste de París el 2 de octubre. Macron expuso un plan para combatir el separatismo, pero con especial atención al islam.

«El islam es una religión que está en crisis hoy en día, en todo el mundo. Remarcó que hay una necesidad de «liberal el islam en Francia de las influencias extranjeras». Macron anunció que las asociaciones tendrán que comprometerse a respetar «los valores de la República». Abogó por el «islam de las luces».

Este discurso lo pronunció Macron una semana después de un apuñalamiento en las inmediaciones de la antigua sede de Charlie Hebdo. Esta lucha contra el «separatismo» islamista es una constante en Macron.

Boicot a productos franceses

Como lo es su animadversión con el líder turco, Recep Tayyip Erdogan, quien abogó por el boicot a productos franceses en nombre de la islamofobia de Macron. Entre Erdogan y Macron hay un feroz rechazo, incluso personal. Erdogan ha llegado a decir que Macron tiene problemas mentales.

Carteles con la efigie del presidente francés han ardido en manifestaciones protestas en diversas ciudades del mundo islámico, donde ven a Macron como un nuevo Satanás. En Bangladesh salieron unas 40.000 personas a las calles contra Francia y su presidente.

A Erdogan le han secundado otros dirigentes musulmanes como el primer ministro paquistaní, Imran Khan, que ha acusado a Macron de «atacar y herir los sentimientos de millones de musulmanes en Europa y en todo el mundo».

Insultar a Mahoma no es una hazaña. Es inmoral. Fomenta la violencia»

HASAN ROHANI

El presidente de Irán, Hasan Rohani, ha advertido de que insultar a Mahoma puede alentar la violencia. «Insultar a Mahoma no es una hazaña. Es inmoral. Fomenta la violencia», dijo Rohani.

El ex primer ministro de Malasia Mahathir Mohamad llegó a escribir en su cuenta de Twitter que los musulmanes tienen derecho a «matar a millones de franceses» por las masacres del pasado.

En esta pugna ha vuelto a entrar en escena el semanario Charlie Hebdo que ha retratado a Erdogan entregado a los placeres terrenales en su portada del miércoles. El presidente turco ha amenazado con medidas diplomáticas por lo que considera «un insulto al jefe del Estado» y una muestra de «odio cultural». Pero en Francia se reconoce el derecho a la blasfemia.

Rentabilidad doméstica y geopolítica

Esta tensión tiene para ambos réditos políticos. Y también obedece al choque de la Francia de Emmanuel Macron y la Turquía de Erdogan en Oriente Medio y en el norte de África.

«Ni Macron va a ‘reformar el islam’, ni Erdogan va a ‘salvar al islam’. Ambos utilizan el factor religioso para avanzar sus intereses políticos (en casa y a nivel geopolítico). ¿Acaso Erdogan ha pedido un boicot a China por su etnocidio de los musulmanes uigur? Mucha hipocresía», escribía en su cuenta de Twitter Haizam Amirah Fernández, investigador en el Real Instituto Elcano.

Erdogan y Macron intentan obtener réditos políticos en casa y en el plano geopolítico»

HAIZAM AMIRAH FERNÁNDEZ

Macron, con su laicismo dogmático, y Erdogan, que se presenta como defensor del Profeta, están utilizando un momento de impacto emocional muy fuerte por un acontecimiento que genera ese impacto, la decapitación del profesor francés. «Uno usa la carta del victimismo, otro la carta del factor religioso para estigmatizar a un grupo amplio, y en ambos casos lo que se intenta es obtener puntos políticos en casa y en el plano geopolítico. Entra en los cálculos de posición a nivel global», añade Haizam Amirah Fernández. 

Las elecciones presidenciales en Francia de 2022 llevan a Macron a mantener esa idea de firmeza frente al islamismo radical, dada que su gran amenaza es la ultraderecha populista que abandera Marine Le Pen. En Turquía la deriva islamista de Erdogan está transformando un país en el que era excepcional ver a mujeres veladas y donde convivían las culturas de Oriente y Occidente a un territorio cada vez más confesional.

Explica el investigador cómo Macron busca convertirse en quien marque la senda de la Unión Europea en el Mediterráneo oriental. «Quiere que la UE lo apoye en ese enfrentamiento con Turquía, con sanciones. Y en Europa el resto de socios con Grecia y Chipre no están en esa línea de que Macron se proclame el líder de Europa frente a un enemigo cercano como Turquía. Hace falta diplomacia y diálogo… España y otros países de la UE no lo ven como el capitán de la nave europea en el Mediterráneo oriental», explica. 

La competición de Francia y Turquía también se traslada al norte de África y Oriente Medio. Turquía se inclina por Qatar mientras que Francia está del lado de Emiratos y Arabia Saudí. Cada uno de estos titanes se decanta por esos aliados suyos en las guerras de proxys como la que aún está latente en Libia, por ejemplo.

Es otro episodio más de la polarización en la que vivimos. En su lucha contra el yihadismo, el presidente turco podría ser un buen aliado de la Unión Europea. A su vez, a Erdogan, sobre todo al pueblo turco, le vendría bien un acercamiento a Europa. Tantos años de espera de una posibilidad de ingreso en la UE han decepcionado a los turcos, y han puesto la alfombra roja a quienes, como Erdogan, ven un camino acorde con su tendencia autoritaria de perfil islamista.

Fuente: Ana Alonso – El Independiente

Comparte esta página: