Los otros escándalos de Sánchez: del plagio de la tesis al enchufe de su amigo arquitecto

Los otros escándalos de Sánchez: del plagio de la tesis al enchufe de su amigo arquitecto
El mejor amigo de Sánchez cobró 18.000 euros por un informe de diez páginas con copia-pegas
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ABC ha publicado durante los últimos años varias informaciones que han incomodado sobremanera a Pedro Sánchez, tanto en lo referido a la obtención irregular de su título de doctor como a distintos abusos cometidos ya como presidente del Gobierno.

En septiembre de 2018 denunciamos el fraude alrededor de su tesis doctoral, «Innovaciones de la diplomacia económica española: Análisis del sector público (2000-2012)», leída en noviembre de 2012 en la Universidad Camilo José Cela y ocultada durante años, hasta que ABC se hizo con ella. El trabajo contenía multitud de plagios, a otros autores y a documentos oficiales, pero no solo eso: el tribunal que la juzgó se había preparado ad hoc y formaba parte de una estrategia para dotar rápidamente a profesores de esa universidad del título de doctor, imprescindible para cumplir con las cuotas exigidas por la Aneca (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación). Uno de los miembros de ese tribunal, el directivo de la UCJC Juan Padilla, era coautor, junto a Sánchez, de artículos copiados y pegados en la tesis sin cita alguna, por lo que su presencia en el tribunal era, cuanto menos, sospechosa, en tanto en cuanto se juzgaba a sí mismo.

El propio Pedro Sánchez, recién doctorado, fue miembro de otros tribunales de tesis para doctorar a compañeros, algo completamente irregular. Además, la tesis presentaba deficiencias incompatibles con tan alto grado académico: notas al pie mal copiadas de otros trabajos, títulos y autores confundidos, cifras incorrectas y un largo etcétera.

Pedro Sánchez convirtió su tesis en un libro, con la colaboración de Carlos Ocaña, que había sido jefe de gabinete del exministro de Industria Miguel Sebastián. Este libro contenía, como acreditó ABC, un mínimo de 161 líneas plagiadas del diario de sesiones del Congreso de los Diputados, una nota de prensa o hasta la conferencia de un embajador. Además, la edición fue tan chapucera que una misma página plagió dos veces el mismo párrafo.

En febrero de 2019, Sánchez presentó su segundo libro, «Manual de Resistencia». ABC publicó que el contrato firmado con la editorial no figuraba en la declaración de bienes y actividades que tuvo que presentar a su llegada a La Moncloa. Esto significa que si lo firmó antes, mintió en un documento oficial, y si lo hizo después, siendo presidente, habría vulnerado la Ley 3/2015, pues un presidente en ejercicio no puede firmar un contrato mercantil y cobrarlo. Además, con una editorial propiedad de un importante grupo mediático También vulneró el código ético del PSOE.

Desde su posición de presidente del Gobierno puso de manifiesto el abuso de recursos públicos, en especial del Falcon. ABC logró que el Consejo de Transparencia le obligara a informar sobre los viajes que hizo en este aparato oficial para la campaña electoral, en su condición de líder del PSOE. Se negó, para lo que usó a la Abogacía del Estado, que está pleiteando contra Transparencia en la Audiencia Nacional.

También desvelamos cómo usó un helicóptero de la Guardia Civil en su visita a Mallorca tras las inundaciones del pasado enero, retirándolo de la búsqueda de un joven que acababa de desaparecer en un torrente, pese a ser el único aparato disponible para las tareas de rescate.

Y de ahí al enchufismo. El pasado junio ABC narró cómo José Luis Ábalos creó una nueva dirección general en el Ministerio de Transportes para colocar al frente a Ignacio Carnicero, el mejor amigo de Pedro Sánchez. Se trata de un puesto destinado a funcionarios, que sólo puede ser ocupado por otra persona si no hay ningún empleado de las administraciones públicas capacitado para el mismo.

En septiembre seguimos esta línea de investigación y destapamos cómo Carnicero había recibido un contrato a dedo para hacer un informe a cambio de 18.000 euros: entregó diez folios y un anexo copiado de páginas web. No habían revisado ni la ortografía, pues contenía 36 faltas en apenas unos párrafos.

Fuente: Javier Chicote – ABC

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