El sindicato de Vox suma ya 9.700 afiliados en apenas un mes

El sindicato de Vox suma ya 9.700 afiliados en apenas un mes
El líder de Solidaridad, Rodrigo Alonso. EP
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La organización liderada por Rodrigo Alonso, diputado de Vox en el Parlamento de Andalucía, asegura que muchos de los autónomos que llaman a su puerta se han visto obligados a ir a las colas del hambre.

En el número 20 de la madrileña calle Antonio Maura no deja de entrar gente. Allí es donde se sitúa la sede de Solidaridad, el nuevo sindicato impulsado por Vox. Fue presentado en sociedad el pasado 14 de septiembre y ya cuenta con miles de socios.

Según los últimos datos registrados por la organización, y a los que ha tenido acceso Vozpópuli, la entidad suma hasta la fecha un total de 9.685 afiliados. Los perfiles son diversos. La mayoría son autónomos, pero el sindicato liderado por Rodrigo Alonso, diputado de Vox en el Parlamento de Andalucía, también ha conseguido atraer a camareros, conductores, vigilantes de seguridad…

«Los autónomos son un colectivo que siempre ha estado abandonado por parte de los gobiernos y que ha sufrido el azote de la pandemia con especial vulnerabilidad», explican fuentes de Solidaridad.

«Muchos de ellos nos escriben y nos cuentan verdaderos dramas. Se les han acabado los ahorros y tienen que ir a las colas del hambre. Son gente que ha tenido sus negocios, que sabe gestionar el dinero, pero que ahora no tiene nada», añaden.

La hostelería, sometida «a castigo»

Según el sindicato -al que Santiago Abascal definió como «patriótico, contra el nacionalismo, anticomunista» el día de su puesta de largo-, a los autónomos les han abandonado durante la pandemia y la consecuencia es un empobrecimiento de la población.

«Nosotros pedimos que se les pague un salario mientras se les impida trabajar. Las consecuencias son colas del hambre cada vez más largas», reclaman.

La organización atribuye la acogida entre camareros y cocineros «al castigo que al que están sometiendo a la hostelería, a los que están ahogando y no están ayudando en absoluto». Además, el sindicato dice haber sumado a ingenieros, abogados, periodistas, conductores, vigilantes de seguridad y profesores. «El espectro es muy amplio».

Hay algún que otro sanitario. «Tienen unas condiciones de trabajo bastante preocupantes. Salarios bajos, guardias eternas. A eso se añade que, en tiempos de pandemia, se quedan solos, no se les da protección…», comentan desde la sede.

El descontento de los agricultores

Además de los autónomos, el sector de la agricultura estaría ganando un gran peso entre los afiliados.»Lo están pasandobastante mal por la competencia de los productos de terceros países, contra los que no pueden competir porque sus productos tienen unos precios que son infinitamente más bajos debido a que usan mano de obra casi esclava y no pasan los mismos controles que pasan nuestros productos españoles», relatan.

No es la primera vez que la órbita de Vox se erige en la defensa de la agricultura. En diciembre del año pasado, los de Abascal aprovecharon la Cumbre del Clima de la ONU (COP25) para hacer guiños a los agricultores y ganaderos, una apuesta que ya venían practicando desde la campaña electoral.

Distintos representantes de la formación se plantaron en Ifema el mismo día que se inauguró el encuentro pese a haberlo criticado. No para alertar sobre los peligros del cambio climático como Greta Thunberg, sino para dejar clara su postura: «Vox es un partido preocupado por la agricultura y la pesca, sectores donde el alarmismo sobre el clima ya ha causado mucho daño».

Poco después, los agricultores y ganaderos comenzaron a cortar carreteras en señal de protesta por los bajos precios y la falta de ayuda. Pero estalló la pandemia y utilizaron sus tractores para abastecer los supermercados. También ofrecieron su maquinaria para desinfectar calles.

Casi un año después, Abascal empleó varios minutos de su discurso durante la ya fallida moción de censura contra Pedro Sánchez para erigirse en líder conservacionista frente a la cultura ‘ecofriendly’. «Vengo a hablar de ecología de verdad, o sea de conservacionismo», avanzó para dar paso a algunas ideas sobre cómo atajar la problemática de la España vacía.

El sindicato Solidaridad también se ha pronunciado contra el «ecologismo progre» en varias ocasiones. «Los ecomillonarios con sueldazo asegurado provocarán que no podamos ser competitivos con países como China. Competencia desleal. Desprotección de nuestros trabajadores. Aumento del paro. Acabaremos comprando a países que contaminan mucho más», denunció recientemente ante las enmiendas para mejorar la Ley de Cambio Climático registradas por Unidas Podemos.

Fuente: Marina Alías – VozPópuli

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