Bruselas retrata la cacicada judicial

Bruselas retrata la cacicada judicial
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Los países nórdicos piden no ratificar transferencias de dinero si no hay condiciones claras de respeto a la división de poderes.

Un día después de que el Gobierno negase la posibilidad de una mala acogida en Europa de su contrarreforma judicial, Europa respondió expresando su preocupación. «La Comisión está al corriente del anuncio sobre este nuevo borrador legislativo. Estamos siguiendo de cerca el desarrollo de este asunto», reveló a EL MUNDO un portavoz de Justicia. Bruselas avisa a Sánchez de que su proyecto apunta a una vulneración de la normativa comunitaria en la línea nacionalpopulista del grupo de Visegrado. E insiste en que todo país miembro de la Unión debe consultar «con todo los actores relevantes» cualquier reforma del Poder Judicial. Entre esos actores relevantes, evidentemente, se encuentran los jueces -tres de las cuatro asociaciones mayoritarias yan han denunciado el atropello-, los fiscales y la oposición, contra la que expresamente se ha diseñado esta inicua proposición de ley. «Los Estados deben seguir los estándares europeos para asegurarse de que la independencia de los jueces no se ve comprometida», avisan desde Europa. La mera advertencia retrata la cacicada.

Pedro Sánchez ha demostrado ya suficientes veces que es un político sin palabra y alérgico a la rendición de cuentas. Confrontarlo con sus principios y promesas del pasado se ha convertido en un ejercicio melancólico. Pero hay veces en que el aroma del cinismo, de tan espeso, se vuelve especialmente insoportable. En un documento oficial remitido a la Comisión Europea la pasada primavera, el Ejecutivo se jactó de que en España se renuevan los jueces con mayoría de tres quintos en el Parlamento -lo que obliga a pactar con la oposición- y que eso es una salvaguarda de la independencia judicial que se perdería si la elección dependiera de «una mayoría parlamentaria concreta y coyuntural». Se trata del informe remitido por el Ministerio de Justicia a la Comisión el pasado 28 de abril para poder superar el examen comunitario sobre la situación de nuestro Estado de derecho. ¿Se ha esperado calculadamente a tener el informe para acometer la tropelía? Lo que era motivo de orgullo democrático, y con razón, se transforma ahora en un estorbo. ¿Qué ha pasado entre medias?

No se trata del bloqueo del PP, como arguye la propaganda oficialista. No debería ser tan difícil para Sánchez volver a las posiciones de Sánchez cuando estaba en la oposición y pactar con Casado una reforma del sistema de elección en el sentido que ahora el PP, y siempre Europa, desean. Y en todo caso ningún bloqueo justifica la alternativa autoritaria: aplastas la Constitución mientras acusas al PP de no cumplirla. Lo que sospechamos, tras conocer que Sánchez dio orden de tramitar la contrarreforma tras acordarla con Iglesias, es que desactivar al último poder que puede contrariar su voluntad y tratar de salvar de la imputación a Iglesias amenazando a los jueces le importa más a Sánchez que el Estado de derecho. Porque Sánchez sabe que de la independencia judicial puede depender la vigencia de la coalición.

Pero además la cacicada pone en riesgo los fondos europeos para paliar las consecuencias de la covid. La actual corriente en países nórdicos es no ratificar transferencias de dinero si no hay condiciones claras de respeto a la división de poderes en los países receptores.

Fuente: Yves Herman – El Mundo

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