El Gobierno de la Ley de Memoria Democrática repatría de Rusia a cinco caídos de la División Azul

El Gobierno de la Ley de Memoria Democrática repatría de Rusia a cinco caídos de la División Azul
Voluntarios de la División Azul en el frente ruso.
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Los restos mortales se exhumaron en el cementerio de Pankovka, sus familiares solicitaron traerlos a España, el traslado se paralizó por las elecciones generales del 10-N y ya se ha efectuado.

Cinco españoles fallecidos en Rusia luchando con la División Azul durante la Segunda Guerra Mundial ya descansan en España, pero con diez meses de retraso respecto a lo previsto. ¿Los motivos del retraso? La repatriación iba a llevarse a cabo en noviembre de 2019 pero se detuvo para no hacerla coincidir con las elecciones generales, y después la epidemia de coronavirus.

Estas repatriaciones se han producido finalmente con un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, que precisamente hace unas semanas aprobó el anteproyecto de Ley de Memoria Democrática.

Multas por exaltar el franquismo

Esta ley, si es aprobada en las Cortes, va más allá de la Ley de Memoria Histórica que aprobó Zapatero en 2007, y que ya planteaba la “retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”.

La intención del Ejecutivo de izquierdas es imponer multas de entre 200 y 150.000 euros a quien infrinja esta nueva norma, que por ejemplo planea prohibir fundaciones que hagan “apología del franquismo”.

Petición de explicaciones

En este sentido, cabe señalar que PSOE, Unidas Podemos y también Compromís, así como asociaciones de Memoria Histórica, pidieron explicaciones al Gobierno de Mariano Rajoy por las repatriaciones que se estaban realizando de fallecidos de la División Azul.

Se quejaban porque el Ejecutivo del PP había paralizado en la práctica las exhumaciones de republicanos muertos en la Guerra Civil y enterrados en fosas comunes, al cerrar el grifo de las ayudas públicas para recuperar restos de estas víctimas de la contienda de 1936-1939 y de la represión franquista, y, por contra, ayudaba a exhumar fallecidos de la División Azul en Rusia.

Eso no impidió que con el Gobierno del PSOE -en solitario, sin Podemos- en el año 2018 se repatriaron desde Rusia a España cuatro combatientes: dos capitanes, un sargento y un soldado.

Cinco fallecidos entregados a sus familias

Confidencial Digital ha podido saber que a finales de este mes de septiembre llegaron a España los restos mortales de cinco miembros de la División Azul, de un total de siete que se exhumaron en 2019 en excavaciones en fosas comunes del frente ruso de la Segunda Guerra Mundial.

Trasladados en avión desde Rusia a Madrid, fueron entregados a los familiares de los fallecidos hace casi 80 años. El acto de entrega tuvo lugar hace unos quince días, en el Cuartel del Infante Don Juan, en el Paseo Moret, en Madrid.

Allí tiene su sede la Dirección de Asistencia al Personal y de Apoyo a Heridos y Familiares de Fallecidos del Ejército de Tierra (DIAPER), que desde hace años acoge los actos que cada cierto tiempo se celebran cuando se traen a España a españoles muertos luchando con la división que Franco mandó para apoyar a la Alemania nazi en su invasión de la Unión Soviética.

Un acto discreto y reducido

El acto de entrega de los restos exhumados a sus familiares fue muy discreto. Siempre suele serlo, ya que se celebra en el interior del cuartel, pero en este caso lo fue especialmente: hubo un aforo muy reducido, prácticamente sólo algunos familiares de los fallecidos y personal de la Dirección de Asistencia al Personal del Ejército de Tierra.

Fuentes militares conocedoras de estos actos explican que antes el acto, siempre muy sencillo, se celebraba en el patio del cuartel. Más tarde se pasó al salón de actos, y así se hizo también en esta ocasión. La epidemia de coronavirus, y algunos deslizan que el objetivo de no darle mucha repercusión al acto, llevaron a limitar la asistencia.

Una vez que recibieron los féretros con los restos mortales, adornados con unas cintas con la bandera de España, las familias ya pudieron enterrarlos en los cementerios o lugares donde ellos tenían decidido.

Comandante, teniente, sargento, cabo y soldado

Según la información que maneja la Asociación de Desaparecidos en Rusia, los cinco fallecidos de la División Azul que han sido repatriados en esta ocasión son el soldado Francisco Redondo García, el cabo José Ramón García Espina, el sargento Lázaro Garrido Vergara, el teniente Esteban Heredero Valverde y el comandante José Alemany Vich.

El soldado Fernando Redondo ya está enterrado en el cementerio municipal de Talavera de la Reina (Toledo), según contó la televisión pública de Castilla-La Mancha. Redondo, tiene una calle en Talavera, aunque Compromís pide eliminarla por la Ley de Memoria Histórica.

Se alistó como telefonista en una compañía de zapadores de la División Azul y murió el 1 de diciembre de 1941 en el frente de Volchov. Fue enterrado en Sitno, y décadas después, en una exhumación, se encontró una botella junto a un esqueleto, y dentro de la botella papeles con su nombre. Es un caso común, ya que a muchos soldados que morían en el frente se les enterraba en fosas comunes o en cementerios de la zona junto a botellas de vidrio donde se metían sus papeles, sus documentos u hojas de servicio.

Gracias a esos documentos, las organizaciones que trabajan en las exhumaciones pueden identificar algunos cuerpos, cotejándolos con los fondos documentales que guarda el Ejército de Tierra.

Condecorado con la Cruz de Hierro

En el caso del comandante José Alemany Vich, se celebró en Palma de Mallorca una misa en su honor a la que acudieron su hijo y otros descendientes, así como una representación de la Fundación División Azul de Baleares.

En foros especializados se recoge la hoja de servicios de Alemany en la División Azul: fue condecorado con la Cruz Mérito Guerra 2ª con espadas y con la Cruz de Hierro 2ª (distinciones de la Alemania nazi).

Al parecer, fue herido de gravedad el 18 de julio de 1943, en un bombardeo soviético sobre el cuartel general de la División Azul, cuando varios altos mandos celebraban el aniversario del “Alzamiento Nacional”, el inicio de la sublevación militar que dio origen a la Guerra Civil. “Trasladado e intervenido en el Hospital de Nikólskoye, falleció al día siguiente, siendo enterrado en el cementerio de Nikólskoye”, una ciudad 40 kilómetros al sureste de San Petersburgo.

A Alemany también le pusieron una calle con su nombre en Palma de Mallorca. Durante la dictadura franquista se bautizaron distintos espacios públicos por toda España con los nombres de algunos “caídos de la División Azul”, o directamente con ese nombre colectivo, como ocurre con una calle que se llama así en Madrid.

La mayoría de estos fallecidos fueron exhumados en 2019 en el cementerio de Pankovka, situado en Novgorod (190 kilómetros al sureste de San Petersburgo).

El traslado se frenó por las elecciones del 10-N

ECD reveló en diciembre de 2019 que la repatriación de los restos mortales de varios miembros de la División Azul encontrados en Rusia estaba prevista para principios de noviembre de ese año. Sin embargo, a última hora llegó la orden de paralizarlo.

Las fuentes conocedoras del proceso señalaban que el motivo que había detrás de ese frenazo era político: la repatriación se iba a producir en plena campaña electoral, a pocos días de las elecciones generales del 10 de noviembre.

Hay que tener en cuenta que uno de los ejes de la campaña del PSOE había sido la “memoria histórica”. No en vano, semanas antes el Gobierno de Pedro Sánchez había consumado la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos.

Por tanto, el traer a España los restos exhumados de combatientes de la División Azul enviada por Franco se podría haber entendido como un gesto de exaltación de la dictadura franquista y de la colaboración con los nazis, lo que iría en contra de la actitud declarada del PSOE y del Ejecutivo de Sánchez.

Los trámites para el traslado desde Rusia se paralizaron cuando cinco de los siete cuerpos recuperados estaban ya identificados y listos para ser enviados a España.

Ese parón en principio sólo suponía un retraso de unos meses, y se esperaba que para enero o febrero de 2020 se pudiera reactivar el proceso.

Pero no fue así, y en esos meses se extendió por el mundo el coronavirus. La pandemia paralizó casi por completo el tráfico aéreo entre países, lo que de nuevo afectó a las repatriaciones: todo quedó parado a la espera de que mejorara la situación y se pudieran enviar a España los restos en un avión comercial.

Se retomó en verano

En agosto se contó en estas páginas que el proceso se había retomado y acelerado en los últimos meses, de forma que el traslado ya sólo estaba pendiente de la disponibilidad de vuelos, de encontrar un avión para enviar los féretros desde la zona de San Petersburgo a Madrid.

La Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores se justificó en que “el procedimiento de repatriación se ha visto afectado por la emergencia sanitaria”; de ahí los meses de retraso que acumulaba el traslado.

Durante todo ese tiempo, los restos mortales no estuvieron depositados en el consulado español en San Petersburgo, que participa en los trámites de repatriación, ni en ninguna dependencia diplomática española, sino en instalaciones de la fundación alemana VDK, que es la que exhumó los cuerpos de estos miembros de la División Azul.

Se ha repatriado a los cinco que pudieron ser identificados, pero quedan otros dos de los que todavía no se han cumplido todos los trámites. Algunos problemas burocráticos y con las identificaciones por parte de la fundación alemana VDK están retrasando el proceso. Las fuentes consultadas por ECD señalan que se espera que se puedan resolver pronto y también trasladarlos a España dentro de no mucho tiempo.

Una fundación alemana y el Ejército

La fundación alemana Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge e.V. (VDK) realiza cada año, con trabajadores rusos, dos campañas de exhumaciones en las zonas del frente de la Segunda Guerra Mundial en Rusia: una en primavera, y otra en otoño, en los meses con menos nieve y hielo.

En cada campaña se suelen recuperar restos de soldados alemanes y rusos, pero también de españoles de la División Azul que, cuando murieron en esa expedición de apoyo a la ofensiva de Alemania, no pudieron ser repatriados a España en medio de la guerra y terminaron, bien enterrados en algún cementerio de la zona, bien simplemente sepultados en una fosa común.

La organización alemana se hace cargo de los trabajos de identificación. España mantiene desde hace años un acuerdo para colaborar con la VDK en lo relativo a los fallecidos de la División Azul.

Un archivo en el Ejército de Tierra

Como ya se ha indicado, con las ‘pistas’ que se encuentran en las fosas y cementerios (papeles, documentos, chapas…) se recaba información y se coteja con los archivos que el Ejército de Tierra mantiene de los miembros de esa unidad de voluntarios, creada por la dictadura de Franco y que reclutó a casi 50.000 españoles para luchar contra la Unión Soviética.

En muchos casos fueron falangistas quienes se apuntaron en los banderines de enganche que se abrieron en 1941, en otros, presos que trataron de redimir condena, pero todos quedaron encuadrados en el Ejército español, en la División Española de Voluntarios, dirigida por el general Agustín Muñoz Grandes, que a su vez se integró en el ejército alemán como la “250 Infanterie-Division”.

Por tanto, a todos los efectos eran militares españoles, y por eso el Ministerio de Defensa y el Ejército de Tierra se implican, décadas después, en la repatriación a España.

La embajada de España en Rusia

Cuando se confirma la identidad, con documentos oficiales del Ejército de Tierra y con la ayuda de la Fundación Indortes, una asociación española que cuida varios cementerios militares españoles en el extranjero, se procede a tramitar la repatriación de los restos exhumados.

Intervienen también la Embajada de España en Rusia y los consulados, principalmente el Consulado General en San Petersburgo, que tienen entre sus funciones tramitar las repatriaciones de fallecidos en un país extranjero.

A continuación se contacta con los descendientes y familiares de estos combatientes, y se aprueba su traslado a España, como ha ocurrido con los recientemente recuperados y que ya están enterrados en distintos lugares de nuestro país.

Si no se localiza a los familiares, o éstos no piden la repatriación, se les da sepultura en el cementerio de Pankovka, situado en Novgorod, donde descansan los restos mortales de miles de alemanes muertos en la guerra.

En ese cementerio existe una zona reservada para los miembros de la División Azul, que se inauguró en 1997.

Las tumbas de combatientes españoles

La Fundación Indortes se dedica a “fomentar la memoria, conservación, vigilancia y ornato de los cementerios y tumbas de combatientes españoles o bajo Bandera de España, caídos en lucha, sin distinción de época, lugar, credo o ideología”.

En este caso, atiende y conserva el sector español del cementerio de Pankovka, pero también hace lo propio con el cementerio español en Tetuán, en el antiguo protectorado español en Marruecos.

La participación del Gobierno de España, a través del Ministerio de Defensa, en las tareas de exhumación, identificación y traslado de miembros de la División Azul se contempla en un convenio suscrito con Alemania en 1995 -con el Gobierno socialista de Felipe González-, que en 2015, ya con el PP, fue ratificado por el ministro de Defensa Pedro Morenés

En los últimos quince o dieciséis años se han llevado a cabo en torno a una treintena de repatriaciones a España de de miembros de la División Azul que estaban enterrados en Rusia.

Fuente: Aurelio Ruíz Enebral – El Confidencial Digital

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