Pedro Sánchez sí comprende a Bildu

Pedro Sánchez sí comprende a Bildu
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Hace tiempo que dejó de ser noticia la progresiva inclinación del socialismo a blanquear a Bildu para presentarlo como un partido insertado en la praxis democrática y comprometido con la gobernabilidad de España. Desde que Rodríguez Zapatero bautizó a Arnaldo Otegui como «hombre de paz», el PSOE ha convertido su silencio frente a Bildu y Sortu en una irritante costumbre de mutua complicidad. En esta «España progresista» en construcción, la izquierda está legitimada para atacar a la Monarquía porque es el sano reflejo de la libertad de expresión. Pero la derecha no puede defender al Rey porque eso es una utilización de su figura y una apropiación indebida de su legado que le daña. Es la dualidad impuesta por Pedro

Sánchez entre esa izquierda libertadora de un pueblo oprimido por una democracia putrefacta, y la derecha reencarnada en un neofascismo. Lo mismo ocurre a diario con la independencia judicial y la separación de poderes. El mensaje de fondo es que necesitamos un nuevo proceso constituyente y Bildu está completamente rehabilitado para participar de él, como si a su espalda ya no quedase la sangre de 800 personas asesinadas por las que ni siquiera han pedido un sincero perdón.

El socialismo, como Podemos, va mucho más allá del oportunismo táctico para sumar los escaños de Bildu, aprobar los presupuestos y no tener que convocar elecciones. Consideraciones morales aparte, y desde una estricta perspectiva de conservación del poder, esta estrategia podría llegar a ser incluso entendible si la supervivencia de Sánchez dependiera de ello. Pero no es así. El silencio de Sánchez y el apoyo expreso de Podemos a Bildu contra las nuevas detenciones de etarras forman parte de una convicción ajena a los escrúpulos y a la calidad ética de nuestra democracia. Ya ni siquiera Interior felicita a las Fuerzas de Seguridad por operaciones de este posterrorismo que la izquierda encubre en color sepia. No es que Sánchez necesite a Bildu. Es que comprende a Bildu. Y por eso Podemos intentó durante la campaña electoral vasca prefabricar un tripartito junto al PSOE y Otegui.

La desasosegante novedad de este proceso ya no es el blanqueo de Bildu, sino su progresiva victimización. Cuando gobernaba el PP, eran las «cloacas del Estado» quienes atacaban la libertad. Ahora, con Podemos en La Moncloa, ya no hay cloacas, sino un «Estado profundo» de jueces, fiscales y policías. Ultras de vieja estampa… como si las detenciones no hubiesen sido avaladas por Marlaska. Siempre ven conspiraciones. Siempre hay complots y conjuras, y los asesinados solo fueron un accidente del pasado sin derecho a gozar de su propia memoria histórica.

Fuente: Manuel Marín – ABC

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