Génova se inclina por el ‘no’ en la moción de censura de Vox contra el Gobierno

Génova se inclina por el ‘no’ en la moción de censura de Vox contra el Gobierno
El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. -EFE-
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A día de hoy, la dirección del PP se inclina más por pulsar el botón del ‘no’ que el de la ‘abstención’ y opta por romper definitivamente los puentes con Santiago Abascal.

Las hojas del calendario caen y la moción de censura de Vox sigue sin tener fecha, pero «será presentada en septiembre», según confirmó esta semana Santiago Abascal quien, salvo sorpresa, será finalmente quien la lidere al no prosperar la búsqueda de un candidato alternativo en el PP e, incluso, entre ex dirigentes del PSOE. Según informó el partido ultraconservador, durante el mes de agosto se mantuvieron encuentros con entidades y personas de diferentes siglas políticas que, al menos de momento, no han servido ni como revulsivo con un candidato fuerte ni para tentar a otros partidos con su postura.

Vox se precipita a una derrota sin precedentes. Y lo será si no logra ya no tanto el apoyo del PP, una vía que se estima imposible, sino su abstención. Y, aunque aún «no hay una postura definida» porque «aún no está registrada» -por tanto no se conoce «con qué programa se presenta»-, la dirección popular se inclina ya porque sus diputados pulsen el botón del ‘no’ el día de la votación, según confirman fuentes autorizadas de Génova, con lo que romperían definitivamente todos los puentes que pudiera unir el destino de Pablo Casado al de Santiago Abascal.

De confirmarse la postura que «a día de hoy» manejan en el PP, Vox contaría con el rechazo de nada menos que 298 diputados, es decir, todo el hemiciclo salvo sus propios votos, que suman un total de 52 síes.

Cuando Santiago Abascal anunció su intención de presentar una moción de censura para desbancar a un Gobierno «ilegítimo» y «criminal», ya sabía que nacía en vía muerta al quedarse muy lejos de la mayoría suficiente como para sacarla adelante y tumbar a Pedro Sánchez, incluso aunque hubiese logrado convencer a PP o Ciudadanos.

Aunque desde Vox se ha negado hasta la saciedad este extremo, el verdadero objetivo de la moción de censura era poner contra las cuerdas a Pablo Casado y recuperar el terreno que, según múltiples encuestas privadas publicadas en los últimos meses, ha perdido Abascal por el carril de la derecha.

En el PP se mantuvieron escépticos desde el minuto uno con la propuesta de Vox, y evitaban ser retratados por la formación situada a su derecha defendiendo el mismo argumento que aducen a día de hoy: «la moción de censura sólo fortalecerá a Pedro Sánchez». Critican además que en un momento crítico desde el punto de vista sanitario -España sigue notificando miles de casos de coronavirus diarios y la presión asistencial comienza a ser preocupante en algunas comunidades autónomas- opten por el camino de «la confrontación por la confrontación» cuando la operación no tiene ninguna posibilidad de éxito.

El PP no atraviesa por una situación fácil en estos momentos. Las nuevas informaciones sobre la trama Kitchen han dinamitado en parte la estrategia de construir una alternativa «seria» y «moderada» ante el Gobierno de coalición por la gestión de la crisis, por lo que la forma en que Casado encare el órdago de Vox se estima fundamental para evitar un mayor desgaste ante su electorado. El objetivo es convencer que el principal partido de la oposición mantiene una postura moderada «frente al ruido y la crispación» que genera una operación para «salvar al soldado Sánchez», como sostuvo el secretario general de los populares, Teodoro García Egea.

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