Ciudadanos no se levantará de la mesa pese a que se negocie con ERC y Bildu

Ciudadanos no se levantará de la mesa pese a que se negocie con ERC y Bildu
La vicepresidenta Carmen Calvo se reunió ayer con Edmundo Bal y José María Espejo -Foto: -EFE-
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La decisión es apurar al máximo la disposición a negociar para que Sánchez tenga que elegir. Calvo mantiene abierta la vía de la formación naranja pese al veto de Iglesias.

Ciudadanos no se lo va a poner fácil ni a ERC ni a Unidas Podemos para imponer su veto. Aunque sólo sea por pura necesidad de táctica política. Ya han dicho, y así lo reiteró ayer su portavoz, Edmundo Bal, que no estarán en el mismo proyecto que vote ERC y Bildu. Pero esto no quiere decir que no vayan a mantenerse sentados en la mesa de negociación, a pesar de que por el otro lado el Gobierno también escenifique la negociación con ERC.

No hay precedente, al menos en la historia democrática, de que un Gobierno haya planteado una negociación presupuestaria en los terminos en los que lo está haciendo el Ejecutivo de coalición. Con dos cabezas, la socialista y la de Unidas Podemos, compitiendo en la interlocución, sin ni siquiera líneas generales como base de discusión para buscar los apoyos, y, además, con vetos impuestos desde dentro del Gobierno: la parte de Podemos, a los interlocutores de la parte socialista.

En este caos, la vicepresidenta, Carmen Calvo, dejó ayer la puerta abierta a la vía de Ciudadanos tras reunirse con su portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal. «Hemos coincidido en que a este país le hace falta estabilidad». En sí es una declaración que debería suponer ratificar lo que se da por hecho, pero el veto de Podemos a la vía naranja y los movimientos del vicepresidente, Pablo Iglesias, para imponer su liderazgo en una negociación que, en teoría, debería llevar el Ministerio de Hacienda, dan un valor especial a las palabras con las que Calvo juzgó ayer la reunión con Bal.

El portavoz incidió en su posición oficial en resaltar el carácter excluyente de un proyecto que puedan apoyar al mismo tiempo su partido, ERC y Bildu, pero en la estrategia interna este discurso no es en absoluto incompatible con la decisión de Ciudadanos de aguantar al máximo la negociación, pese a que al mismo tiempo se implique a ERC. La clave es la votación y el texto final del proyecto, y «negociar no es una opción en esta situación, es una obligación».

La jugada de Podemos va mucho más allá de los Presupuestos. Los morados tienen que cortocircuitar como sea el intento de la parte socialista del Gobierno de darle aliento a Ciudadanos porque esto supone una amenaza de futuro para que Unidas Podemos siga siendo un socio imprescindible para los socialistas. Pero, al mismo tiempo, Cs tiene la misma firma voluntad de no dar un paso atrás e insistir en la disposición a negociar para que Sánchez tenga que elegir y se retrate. La parte socialista del Gobierno sabe que los Presupuestos tendrían mucha mejor venta en Europa con el apoyo de Ciudadanos y de PNV que por la salida del respaldo de la mayoría de investidura. Y este mensaje es también el que están defendiendo desde la empresa y el poder económico.

Mientras, en el plano político la vicepresidenta Calvo dedicó ayer todos sus esfuerzos a corregir la estrategia de Pablo Iglesias de taponar esta vía naranja para consolidar la mayoría de la investidura.

«Es un momento de hacer política con grandeza, con poco egoísmo, porque nadie se podía imaginar que atravesaríamos una situación tan complicada como ésta y todo el mundo tiene que poner lo mejor de sí mismo», incidió la vicepresidenta.

Moncloa sabe que el cambio de rumbo de Ciudadanos para dar utilidad a sus diez diputados en el Congreso, como contrapeso a las formaciones nacionalistas e independentistas, no tiene marcha atrás. Y ayer Calvo justamente resaltó «las necesidades que tendremos como Gobierno en muchos momentos de encontrar apoyos para sacar adelante nuestro plan normativo, incluidos los Presupuestos». Hasta reconoció que al portavoz de Ciudadanos le había trasladado que «en muchos momentos podremos requerir su apoyo para sacar adelante leyes que ya tenemos planificadas». «Ha habido un buen clima».

No hay vetos, por tanto, al menos de la parte socialista. «La obligación de los cargos públicos es administrar la complicada realidad con el bien de todos y por los intereses generales de España. Y agradezco que puedan entender en algún momento la ayuda que el Gobierno pueda necesitar», reiteró la vicepresidenta.

El «número dos» de Inés Arrimadas subrayó la urgencia de aprobar los Presupuestos, además de ratificar que es «incompatible» sumar a Ciudadanos con ERC y Bildu.

Si quiere sacar adelante los Presupuestos el Gobierno tendrá que elegir entre Ciudadanos y PNV o la mayoría de investidura, pero la geometría variable es una quimera. «Viene un panorama muy negro y tenemos que estar a la altura de España, por eso le he trasladado a la vicepresidenta la necesidad de una tregua política», resaltó el dirigente de Ciudadanos. Inés Arrimadas se ratifica de esta manera en el camino que eligió durante el estado de alarma y que descolocó por completo el tablero político y los posicionamientos en la derecha y en la izquierda.

Fuente: Carmen Morodo – La Razón

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