Hospital de Emergencias: el milagro del ‘Wuhan de Madrid’ en Valdebebas

Hospital de Emergencias: el milagro del ‘Wuhan de Madrid’ en Valdebebas
Una imagen de las obras de construcción del Hospital de Emergencias de Valdebebas.José González
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Cuesta llegar hasta las obras del que será, a primeros de noviembre, el Hospital Isabel Zendal, en Valdebebas (Madrid). Para pisar la arena de lo que mañana será su planta bajo rasante hay que driblar antes el Estadio Wanda Metropolitano del Atlético y la Ciudad Deportiva del Real Madrid. A un lado de una descomunal explanada pública se levanta el ‘dónut’, metálico y reluciente, el único edificio construido de lo que en su día iba a ser la Ciudad de la Justicia de la Comunidad de Madrid.

Cuando el ‘hospital chino’ de la presidenta Isabel Díaz Ayuso entre en funcionamiento, tras poco más de tres meses de obras, unas galería subterránea conectará la instalación sanitaria con la morgue aledaña, evitando que circulen por superficie cadáveres de personas fallecidas como consecuencia del coronavirus, enfermedad que ha causado estragos y que está en estos momentos en un pico creciente en la región.

«Este es un Hospital de Emergencias, no de pandemias», precisa Alejo Miranda de Larra, director general de Infraestructuras Sanitarias de la Comunidad de Madrid y cerebro de la edificación de toda la instalación. Miranda está convencido de que a primeros de noviembre las 1.000 camas del Isabel Zendal -así llamado en homenaje a la Enfermería-estarán disponibles para atender «con todos los avances tecnológicos» a pacientes de la Covid, aunque también cree que, en el futuro, y por la especificidad de su construcción, podrá ser reacondicionado y utilizado para otros usos sanitarios: mamografías, campañas de colonoscopia, de gripe, vacunaciones, quirófanos, hospital de día…

La alta incidencia de la enfermedad en Madrid esta pasada primavera hizo que se activasen todas las alarmas. Fruto de ello se acondicionaron pabellones del Ifema en tiempo récord para asistir a infectados por el virus que ya colapsaban la red hospitalaria. Así, los salones en los que habitualmente hay ferias automovilísticas, de antiguedades o de informática se llenaron de camas, respiradores, médicos, enfermeras, auxiliares… «Esto que estamos construyendo es un Ifema 2.0, un Ifema mejorado. Partimos de la idea de lo que aprendimos allí, que eran espacios polivalentes, amplios, sectorizables, con techos altos… Eso propició que no hubiera ni un solo contagio entre profesionales sanitarios. Aquí queremos lo mismo: techos amplios, con grandes equipos de reciclado del aire permanente con lo que, con una sobrepresión del aire, evitamos que la carga vírica se concentre en determinados puntos», indica Alejo Miranda.

En Ifema no fue posible tener accesos diferenciados de ‘limpios’ (sin la Covid) y ‘sucios’ (con la infección) lo que incrementaba los riesgos de contagio. En Valdebebas, «tenemos una obsesión por diferenciar los tránsitos de pacientes contagiados de los tránsitos de los profesionales y que solamente se crucen asegurándonos de que el profesional ya se ha colocado los equipos de protección», dice Miranda.

Día y noche, más de 400 obreros trabajan para cumplir los objetivos marcados, aunque de aquí a noviembre habrá probablemente picos de 1.000 trabajadores para rematar las instalaciones que, hoy, son pilares, vigas gigantescas, hormigón y tornillos gruesos como el puño de una mano. Mientras caminamos entre maquinaria y empleados de las constructoras adjudicatarias un tráiler infinito introduce en el solar una viga de color rojo de 22,5 metros que tarda en pasar ante nuestros ojos cerca de 20 segundos. Todo el material que se está utilizando es fabricado ex profeso para el ‘Wuhan madrileño’, en un sector que, de la noche al día, ha tenido que dar el do de pecho para empujar en el proyecto.

«Estas estructuras eran difícilmente encontrables en un escenario en el que estaban las empresas con ERTE, otras paralizadas… No había actividad cuando empezamos a planificar todo esto y hemos tenido que pedir que haga un esfuerzo la industria para que se suministre todo el material de acero que hace falta para todo el hospital: un millón y medio de kilos de acero por pabellón«, comenta el director general que, a diario, se reúne con los responsables de los trabajos para programar los pasos del día siguiente, así como la llegada de material. «Esta obra ha servido para volver a poner en marcha al sector», sentencia Miranda.

En el complejo hospitalario operan 14 adjudicatarios que, a su vez, han subcontratado parte de los trabajos a otras compañías así como el suministro de materiales y estructuras, ‘dando juego’ a muchas empresas ahogadas por la Covid en la Comunidad de Madrid, región en la que es difícil olvidar la saturación de los centros sanitarios, el aprovechamiento al máximo de UCI y salas de reanimación, el ‘desgaste’ de los profesionales sanitarios, la apertura de morgues en el Palacio de Hielo de la capital y en otras ciudades de la autonomía desbordadas por las trágicas cifras de la pandemia desde que se decretase el estado de alarma en todo el país.

Cada uno de los cuatro estudios de Arquitectura que llevan a cabo las instalaciones trabajan bajo su propio método que no tiene necesariamente que ser el mismo. La única exigencia, habida cuenta del objetivo final del hospital, es la entrega en plazo: la fecha que se baraja es el 1 de noviembre y todo el hospital entrará en servicio al mismo tiempo dado que, entre otras cosas, comparten instalaciones comunes. En las galerías subterráneas que recorren el subsuelo de la parcela se alojarán centrales térmicas, de suministros, central de frío y calor, transformadores eléctricos, zonas de reciclaje, refrigeración, calderas… En superficie solo habrá hospital vertebrado por una gran avenida peatonal con zonas ajardinadas en un paisaje dominado hoy por las grúas de las obras.

¿Cuántas modificaciones se han hecho en los planes de construcción del complejo hospitalario? Alejo Miranda de Larra no se anda con rodeos. Afirma que a diario se hacen cambios. Este sistema no es el habitual en edificación, siempre sujeto a proyectos estrictos que hay que cumplir y que, en caso de querer ser cambiados, requieren de un procedimiento complejo. Alejo Miranda ha tirado del sistema ‘fast truck’, que supone llevar el proyecto y la edificación de forma paralela para ahorrar tiempo. La Comunidad de Madrid elaboró un anteproyecto casi a la vez que entraba en funcionamiento del ya extinto Hospital de Ifema, pensando en que las expectativas de futuro harían precisa una instalación moderna y versátil.

Ese anteproyecto fue previo a la licitación y, lógicamente, a la adjudicación de los trabajos. A finales de mayo o principios de junio se encargó el mencionado anteproyecto al estudio de arquitectura Chile 15, que fue el mismo que elaboró los planos para el hospital exprés del recinto ferial. Hoy, cuatro estudios de arquitectos convierten a diario el anteproyecto en proyecto de ejecución. «Por la emergencia, por el interés público excepcional que está declarado por el Consejo de Gobierno, hemos tenido que acudir al fast truck, que solapa los trabajos de proyecto y de obra automáticamente», sentencia Miranda.

El Hospital de Valdebebas ha agotado la superficie de construcción de la parcela pero no así la edificabilidad de la misma, lo que permitiría en un futuro levantar más plantas en el complejo sanitario si fuese preciso. Según Miranda, la única limitación en la altura es la servidumbre que marca la proximidad del Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez.

El Gobierno de Díaz Ayuso ha tratado de esquivar polémicas aferrándose a la gestión directa del Sermas en este proyecto, en el que están puestos muchos ojos, e impidiendo que ninguna de las constructoras que participan en el proyecto hospitalario sea invitada a concurrir en alguna concesión

.En Valdebebas hay una actividad frenética las 24 horas del día pero ni mucho ruido ni mucho humo. Adentrarse en las galerías subterráneas que comunicarán todos los edificios entre sí para facilitar su suministro y abastecimiento es una aventura: los camiones, cargados o vacíos, descienden y suben por pendientes de tierra iluminadas artificialmente. Es imposible imaginar que allí habrá aparcamientos, centrales de electricidad… Alejo Miranda si ve, sin embargo, luz al final del túnel. Y hasta imagina ya el patio inglés que desde el subsuelo chupará ventilación para refrescar las calderas de todo el complejo.

En la parcela pueden verse ya algunos trozos de fachada levantados, dentro de un proyecto del que ya se ha desarrollado alrededor del 35%. «Esto va más rápido que ninguna obra que yo haya visto en mi vida», indica Miranda, que tira de cifras: el periodo de tramitación habitual de unas obras similares ronda los dos o tres años; pero en el Hospital de Emergencias solo ha durado 30 días, incluida la tramitación urbanística. De alguna manera, el Isabel Zendal recuerda al macrohospital de Wuhan que China ‘montó’ en 10 días, acuciado por la pandemia.

El ‘milagro’ constructivo asiático tenía un ‘truco’: se trataba de módulos prefabricados tridimensionales de 3 metros por 6 metros y 3,5 metros de alto que requerían, según indica el director general de Infraestructuras Sanitarias, de una cimentación mínima. «Aquí es completamente distinto. Hablamos de tres superpabellones de hospital de unos 9.000 metros cuadrados  y 350 camas cada uno. Además el pabellón de logística de 12 metros de alto…», puntualiza el técnico de la Comunidad de Madrid. Un sistema totalmente diferente, con fuerte cimentación y construcción habitual; pero también un milagro, como en Wuhan.

 

Fuente: Antonio S. Maeso – La Información

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