El Gobierno de Rajoy ordenó espiar a Bárcenas: «La operación se hizo con éxito»

El Gobierno de Rajoy ordenó espiar a Bárcenas: «La operación se hizo con éxito»
Fernández Díaz y Mariano Rajoy, en una imagen de octubre de 2014. (Reuters)
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LOS MENSAJES DE JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz dio instrucciones en el verano de 2013, en pleno escándalo de los papeles de Bárcenas, para obtener información del extesorero.

El Gobierno de Mariano Rajoy ordenó recopilar información de Luis Bárcenas. La Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional halló el pasado marzo cuatro mensajes de texto enviados en 2013 por el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, al secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, con instrucciones para espiar al extesorero del PP y tratar de averiguar si escondía información comprometedora sobre el presidente del Ejecutivo u otros altos cargos del partido.

Las comunicaciones demostrarían que el presunto espionaje a Bárcenas fue promovido desde la cúspide del Gobierno y que el ministro del Interior estuvo al tanto de sus resultados. En uno de los mensajes, Fernández Díaz enfatizó a su ‘número dos’ la relevancia del encargo. “Es importante”, escribió. Otro salió de su móvil tras una reunión del Consejo de Ministros e implica en los seguimientos al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), según han confirmado a El Confidencial fuentes próximas a las pesquisas.

Petición de imputación

Los mensajes remitidos por Fernández Díaz han llevado a la Fiscalía a solicitar su imputación en una pieza separada del caso Tándem que instruye el Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional y en la que se investiga, desde noviembre de 2018, si el comisario Villarejo y otros funcionarios de la Policía Nacional participaron en un dispositivo clandestino bautizado con el nombre de operación Kitchen para tratar de recabar nuevas pruebas sobre la presunta fortuna oculta del antiguo contable del PP y comprobar si disponía de documentación relacionada con la caja B del partido que pudiera afectar a Rajoy o a otros dirigentes de la formación.

Rosalia Iglesias, mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, en una imagen de junio de 2013, llegando a la Audiencia Nacional acompañada por el presunto confidente, Sergio Ríos, con traje gris. (EFE)
Rosalia Iglesias, mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, en una imagen de junio de 2013, llegando a la Audiencia Nacional acompañada por el presunto confidente, Sergio Ríos, con traje gris. (EFE)

Además de Villarejo, en la causa ya están imputados el exdirector general adjunto operativo (DAO) Eugenio Pino, el excomisario de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño alias El Gordo y el propio exsecretario de Estado de Seguridad. Este último sigue siendo el acusado con mayor rango en el escalafón de Interior, aunque no estaba afiliado al PP y no mantiene en estos momentos ningún tipo de relación con el partido.

Con todo, las diligencias han dado un vuelco y desplazan la responsabilidad mucho más arriba. Antes de su imputación, Martínez decidió levantar acta notarial de cinco mensajes relacionados con la operación Kitchen que guardaba en su teléfono móvil, como adelantó El Diario este domingo. Cuatro de ellos se los envió Fernández Díaz y, uno, García Castaño. La Policía Nacional descubrió la existencia de las comunicaciones y el pasado 13 de marzo, un día antes de la declaración del estado de alarma por el coronavirus, se presentó en su domicilio para llevarse una copia.

«Es importante»

Según fuentes próximas al caso, dos de los mensajes redactados por Fernández Díaz tienen fecha del 13 de julio de 2013, tres semanas después de que Bárcenas ingresara en prisión por primera vez y apenas un día antes de que El Mundo publicara varios SMS enviados por Rajoy al extesorero, entre ellos el famoso “Luis, sé fuerte”. El día previo, hacia el final de la tarde, cuando ya había llegado a Moncloa la exclusiva que iba a publicarse horas después, Fernández Díaz facilitó al secretario de Estado de Seguridad el nombre del “chófer de Barcenas”. “Sergio Javier Ríos Esgueva (ahora hace esa función con la mujer)”, informó el ministro a su ‘número dos’.

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, en una foto de archivo de un acto de la Policía Nacional. (Reuters)
El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, en una foto de archivo de un acto de la Policía Nacional. (Reuters)

El nombre del conductor no es ajeno a la Audiencia Nacional. Villarejo ya declaró ante el instructor del caso, el juez Manuel García-Castellón, que los agentes de Kitchen contactaron precisamente con Ríos para convertirlo en su confidente. Había sido contratado por la familia Bárcenas como escolta, pero tras la entrada del tesorero en cárcel también se convirtió efectivamente en el chófer de su esposa. Asimismo, otro de los investigados, el comisario García Castaño, ha reconocido que Ríos llegó a proporcionarle varios móviles antiguos de Bárcenas en los que este guardaba decenas de conversaciones con colegas del PP. De ahí habían salido los SMS de Rajoy. García Castaño clonó los teléfonos en una cafetería.

Ese primer mensaje de Fernández Díaz probaría que este dio instrucciones para captar a Ríos o, al menos, estuvo al tanto de los detalles de las maniobras para conseguirlo. Martínez no respondió al texto con los datos del chófer pero, unas horas después, su superior le hizo llegar una segunda comunicación para dejar claro que se trataba de un tema prioritario. “Es importante”, aseguró Fernández Díaz.

Coordinación con el CNI

El tercer mensaje intervenido por Asuntos Internos, al que también ha tenido acceso El Confidencial, fue enviado solo unos días después, a finales de ese mes de julio, en plena ofensiva contra el Gobierno por la caja B del PP. En ese contexto crítico para la supervivencia de Rajoy, Fernández Díaz ordenó al secretario de Estado de Seguridad que se coordinara con el CNI para trabajar supuestamente de forma conjunta en el espionaje al extesorero.

Martínez le respondió al ministro del Interior pidiéndole que le facilitara el “contacto cecilio”, uno de los alias más usados para referirse a los miembros de los servicios de inteligencia. El máximo responsable de Interior contestó a su mano derecha que le proporcionaría las coordenadas “después del Consejo [de Ministros]”. En aquel momento, el CNI no dependía de Fernández Díaz, sino de una compañera de gabinete, la entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

El cuarto y último mensaje en poder del juez García-Castellón entró en el teléfono del secretario de Estado de Seguridad el 18 de octubre de 2013. Fernández Díaz le envío unas líneas que hacían referencia al volcado del contenido de los teléfonos móviles proporcionados por el “informador”. “La operación se hizo con éxito”, trasladó el ministro, como si se tratara de un informe de las novedades. “Te informo”, terminó el mensaje.

La Fiscalía también pide imputar a Cospedal

María Dolores de Cospedal y su marido, Ignacio López del Hierro.
María Dolores de Cospedal y su marido, Ignacio López del Hierro.

Tras la operación Kitchen, Ríos entró como agente en la Policía Nacional. Varios implicados en la causa han manifestado que Interior le ayudó a conseguir la plaza en el cuerpo como pago por haber colaborado como confidente. Además, el antiguo conductor habría recibido un salario mensual de los fondos reservados del Estado durante el tiempo que duró la operación y los policías del dispositivo le regalaron una pistola. Ríos fue uno de los primeros imputados en el procedimiento.

En junio de 2019, a preguntas de Vozpopuli, Fernández Díaz negó estar al tanto de la operación Kitchen. “Me estoy enterando ahora. No me consta para nada”, dijo entonces el ya exministro. Probablemente, tendrá que responder de nuevo a esa pregunta en la Audiencia Nacional, tras la decisión de la Fiscalía Anticorrupción de solicitar que se le investigue por su presunta vinculación con el operativo. El Ministerio Público también ha solicitado la imputación de la exministra de Defensa y exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal y del marido de esta, el empresario Ignacio López del Hierro, para que aclaren si recurrieron a Villarejo para tratar de desactivar el caso Gürtel. García-Castellón aún no se ha pronunciado sobre la petición de la Fiscalía.

Fuente: José María Olmo – El Confidencial

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