Tiembla Belén Esteban

Tiembla Belén Esteban

Montero, del chalé a la prensa rosa

Lo primero fue comprarse el chalé, abandonando aquel compromiso hecho a la carrera de que siempre viviría en el pisito de 60 metros en Vallecas heredado de su tía abuela Rosalía. Ocho minutos tardó Iglesias, como quien dice, en mudarse donde «el rollo de los políticos que viven en chalés y se aíslan». Lo segundo era colocarse en el Gobierno. En un suspiro, apenas nueve minutos después, ya estaba allí. Había que pisar moqueta, sentir el mullido tacto del poder en los pies cuando se quitase los zapatos tras la toma del Palacio de Invierno. «Qué alegrón, Irene, qué alegrón». España ya era finalmente una democracia hecha y derecha (con perdón) pues su entrada en La Moncloa, ese tótem, significaba

 que el pueblo avanzaba imparable hacia la tierra prometida tras desbrozar la política de casta, corrupción y cloacas del Estado. «Cómo huele a libertad aquí en Galapagar, verdad Irene. ¿Hueles, querida, ese aroma a república? Se acabó la oligarquía, un mojón para los poderosos. Esta dacha nuestra de Galapagar, fruto de mi sacrificio y trabajo estajanovista en la Tuerka y La Sexta, significa mucho más que un chaletón con piscina, casita de invitado en el jardín y una veintena de guardias civiles en la puerta… Es el triunfo definitivo del pueblo, Irene, un pueblo empoderado y resilente que grita ¡mueran las cadenas y viva la igualdad! Y por eso tú también vas a ser ministra, Irene, que luego dicen que soy un machista por mandar al gallinero a la exnovias o desear públicamente que azoten a una periodista hasta que sangre. Falacias de los fachas».

Y lo siguiente ha sido la portada del «Diez minutos». Ocho páginas presentando Irene a «papá Pablo», entregado a las tareas compartidas del hogar porque «no solemos salir, nos gusta más estar en nuestra casa (el mencionado chaletón serrano), con nuestros amigos, ya que al ser Pablo tan conocido, preferimos la intimidad de casa». Preguntas sobre Don Juan Carlos o sobre un posible referéndum sobre la Monarquía, y ni una sobre el hecho de que toda la cúpula económica de su partido esté empitonada en los tribunales por presunta corrupción. Tampoco sobre el asuntillo ese en el que tan «hogareño» ser anda coqueteando con el banquillo en el «caso Dina». Ni una. Nada. Solo hogar dulce hogar, loa al padrazo de España y su lucha por los derechos y la redistribución de la riqueza… que ya entran 150.000 euros al año por la puerta.

Montero, en portada de la prensa rosa. Tiembla Belén Esteban, ha nacido la verdadera princesa del pueblo. Es decir, de Galapagar.

Fuente: Alvaro Martinez – ABC

Comparte esta página: