Prácticamente desde el estallido de la pandemia, las aguas han bajado revueltas en la Real Casa de Correos, con dos socios de Gobierno en una permanente guerra fría en la que se han cruzado reproches, filtraciones y se ha hablado de «deslealtad» e, incluso, de ruptura. Pero la ‘nueva normalidad’ ha llegado también a Madrid y, al menos de puertas para afuera, tanto Ayuso como Aguado han firmado un armisticio temporal en que ambos han cerrado filas en torno a una idea común: el de Madrid es un «Gobierno sólido» y «así seguirá siendo».

Pero las grietas de la coalición han dado fuelle a las aspiraciones de la izquierda de tener opciones reales de desbancar a Isabel Díaz Ayuso al frente de la Comunidad de Madrid. Los rumores de moción de censura llevan semanas planeando sobre el ejecutivo madrileño, pero fuentes del PSOE madrileño coinciden en asegurar que «ahora no es el momento», aunque añaden que es una opción más que viable a unos meses vista.

Más Madrid y Unidas Podemos han intensificado en las últimas semanas las críticas a la gestión de Ayuso, pero es el PSOE quien tiene la batuta para urdir la despedida de la dirigente del PP. El portavoz socialista en la Asamblea, Ángel Gabilondo, aunque ha mantenido estos meses una oposición tibia en la cámara madrileña en comparación con otros cargos de su mismo partido, deslizó la pasada semana que la moción es una idea que sigue viva en el ideario del socialismo madrileño y que «yo estaría dispuesto, y esa es mi voluntad y obligación» encabezar dicha iniciativa. «Creo honestamente que me corresponde a mí hacer eso», subrayaba en una entrevista para TVE.

Ahora mismo, el de la moción es un terreno baldío. Pero según confirman fuentes del PSOE-M, es un escenario más que factible para «después de verano» porque, ahora mismo, «presentarla implicaría perderla». Se refieren en concreto al férreo cierre de filas que ha evidenciado Ciudadanos en torno a Ayuso especialmente en los últimos días, que ha venido auspiciado, opinan, por un «toque» de la dirección nacional, habida cuenta de que Arrimadas y Casado se encuentran en plena campaña de las autonómicas vascas, donde las siglas PP+Cs concurren unidas.

Pero a partir de otoño, esperan que haya crecido la hierba. El PSOE necesita unos meses para autorizar una operación política que «esté legitimada por los hechos». En concreto, aguardan a los resultados de la comisión de investigación sobre la situación provocada por el Covid-19 en los centros residenciales de la región, la mayor polémica a las que se ha enfrentado la presidenta regional durante su mandato. La comisión, que cuenta con el visto bueno del PP siempre y cuando se amplíen los contenidos de la investigación y no se centre únicamente en las residencias, fue aprobada ayer tras la reunión de la Junta de Portavoces. Está previsto que la primera sesión dé comienzo en las próximas semanas, dentro de la la propia comisión de estudio de recuperación de la crisis, que se celebra los lunes, miércoles y viernes.

No sólo la investigación que pesa sobre la presidenta será «determinante» para impulsar la moción. También regirá «la gestión ante la recuperación» de Ayuso y los errores que pueda cometer en la recién estrenada normalidad y que se sumen a las polémicas que ya arrastra la líder madrileña, como la investigación, todavía en curso, del apartahotel de Sarasola o la presunta negligencia en la gestión de las residencias. «Si Ayuso se empeña en que ella es la que tiene la varita mágica para arreglar todo Madrid, tendremos un problema», advierten las misma fuentes, que ponen el foco en que el PSOE «ahora» debe centrarse «en la unión y en el acuerdo».

Por tanto, la estrategia pasará por la vía de que dentro de unos meses se puede demostrar «con el peso de los hechos» y con «elementos sustanciales» que el de Ayuso es un «Gobierno fallido» por las responsabilidades, si no penales, políticas de la gestión de la presidenta. Y no esperarán a una posible imputación judicial, un hecho «gravísimo» que, sin embargo, podría terminar por atraer a Ciudadanos al voto a favor, pues mantener a Ayuso en esa situación chocaría directamente con el ideario de los liberales.

«Retorcer el tema de las residencias»

Los pocos visos de consenso a los que se había llegado en la Comunidad de Madrid -se han celebrado reuniones bilaterales entre Presidencia y los portavoces de la oposición- saltaron por los aires a cuenta de una información desvelada por OkDiario, en la que se señalaba al secretario general del PSOE en Madrid, José Manuel Franco, por haber animado a diferentes cargos y militantes del PSOE a «retorcer el tema de las residencias» para tumbar definitivamente el mandato de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid.

«Si Ayuso es imputada por cohecho impropio por el tema del apartamento, habrá que conseguir que Ciudadanos apoye una moción», reiteraba Franco, en el marco de un encuentro telemático con militantes del partido, frente a los que defendía que había que «capitalizar el descontento del personal sanitario y de los pacientes» y a «seguir explorando las contradicciones entre los consejeros de Ayuso» para ponerle la zancadilla definitiva.

En el PSOE defendieron que lo sucedido en el encuentro no tenía nada que ver con la estrategia del partido, sino que se trataba de un encuentro «informal» en que no cabía el «tono institucional». Pero el PP entró en cólera por lo que consideran como toda una operación orquestada para echar a Ayuso del cargo, y han pedido la dimisión de Franco o, en su defecto, su «cese inmediato» de parte del presidente del Gobierno.

Fue por este motivo y no por «un problema con Ciudadanos, ni mucho menos», por el que Ayuso, según desveló en una entrevista para TVE, sopesó adelantar las elecciones en Madrid, porque «no tengo la menor duda» de que en el PSOE «no existe ahora mismo otra misión» que la de «partir» su Gobierno.

Fuente: Ana Belén Ramos – El Independiente