Entrevista a Jano García: «Este Gobierno es un producto de marketing con un aparato propagandístico brutal»

Entrevista a Jano García: «Este Gobierno es un producto de marketing con un aparato propagandístico brutal»
Jano García. LA ESFERA DE LOS LIBROS
Comparte esta página:

«Me considero un liberal clásico». Más de 110.000 seguidores en Twitter y alrededor de 170.000 en Instagram. Casi 80.000 suscriptores en su canal de Youtube. Así se define Jano García (1989), un joven que ha conseguido crear su propia comunidad en las redes sociales hablando de política desde la perspectiva liberal y con un tono ácido y polémico. «Empecé a escribir en las redes sociales hace casi tres años, porque yo creía que faltaba un mensaje que defendiera la libertad individual, que nos alejase un poco de los movimientos colectivistas y de la manipulación que hay alrededor de ellos, y parece ser que a la gente, incomprensiblemente, le gustan mis artículos y mis libros», afirma en una entrevista con El Independiente.

Ahora, vive de las contribuciones que le hacen los oyentes de su podcast En Libertad y de los libros que tiene publicados hasta el momento. El último de ellos La gran manipulación (La Esfera de los Libros) lleva en el número uno de las listas de los más vendidos desde antes de que se distribuyese en librerías. García afirma que en La gran manipulación los lectores van a encontrar «los datos y los hechos que no les ha contado ningún gran medio de comunicación, la verdad que se ha estado ocultando a los españoles durante muchísimos meses y que nos ha llevado a ser el país más golpeado en términos sanitarios», además de una reflexión acerca de «cómo se ha manipulado a lo largo de la historia».

Este libro, escrito durante la pandemia a partir de un ensayo previo sobre «el tema de la manipulación de masas», recoge cronológicamente informaciones y declaraciones emitidas en los medios desde el inicio de esta crisis que, según Jano García, demuestran que «lo que hemos visto con el coronavirus es la gran manipulación de nuestros tiempos».

PREGUNTA.- ¿Cómo te documentaste para escribir La gran manipulación?

RESPUESTA.- Con multitud de libros que, a lo largo del tiempo, he estado leyendo. Sobre todo, libros históricos, porque lo bueno que tiene la historia es que prácticamente todo lo que ocurre ya ha pasado antes. Entonces, a raíz de los conocimientos que tenía previamente adquiridos y de una recopilación de la información que veía que se estaba vertiendo en los principales medios de comunicación con gran alcance, me resultó más fácil.

Iba día a día descargando contenidos. Por ejemplo, los programas de Al rojo vivo, que han desaparecido de los meses de enero, febrero y marzo, directamente eliminados. Muchos de ellos los tenía descargados. Ya lo tenía todo preparado porque desgraciadamente me temía que esto iba a ocurrir.

Seguro que La Sexta Noche también ha borrado todos sus programas de estos meses, excepto una entrevista a Ada Colau»

P.- Un día después de tener contigo esta conversación, he certificado que, como comentabas, en la web de La Sexta no aparecen los programas de Al rojo vivo de los meses de enero, febrero y marzo y, además, ahora tampoco están los de abril y gran parte de mayo. Al contactar con Atresmedia para saber por qué había ocurrido esto, alegan que los vídeos de los programas de meses anteriores de Al rojo vivo, así como los de otros espacios, los van eliminando periódicamente para no sobrecargar la página web. Recalcan que llevan años gestionando su contenido en internet de esta manera y que no se trata de una práctica exclusiva de Al rojo vivo ni de este periodo de crisis sanitaria, sino que lo hacen también con el resto de espacios que emiten sus cadenas. ¿Quieres matizar tu respuesta al saber esto?

R.- Vaya por Dios. Desde luego que el pobre García Ferreras es un tipo con mala suerte. Lo curioso es que ahora sí están los vídeos del mes de mayo y de este mes. Sin embargo, en abril, que fue cuando hice la búsqueda, ni rastro de los programas de marzo. Extraña forma de funcionar tienen los algoritmos de Al rojo vivo. También es pura casualidad.

Seguro que La Sexta Noche también ha borrado todos sus programas de esos meses, excepto una entrevista a Ada Colau. Eso sí, mantienen las entrevistas realizadas a Iglesias del año 2017. Será que el contenido de Iglesias no sobrecarga la web. ¿Sobre los terroristas suicidas del 11-M no le ha comentado nada el equipo de Ferreras? Estaría bien que después de 16 años nos dijera dónde están. Quizás están muy ocupados haciendo «más periodismo», como dice el títere del Gobierno.

P.- En el libro, al hablar de la imprenta, indicas que «el ser humano (capaz de lo mejor y de lo peor) decidió utilizar este cambio revolucionario de diversas formas. Por un lado, Gutenberg permitió que la población pudiera aumentar su nivel de alfabetización y tener acceso a mayor información. Sin embargo, otros vieron una oportunidad de oro para hacer llegar a la población un mensaje directo de forma más eficaz». ¿Consideras que este argumento podría trasladarse de algún modo a la actualidad con las redes sociales?

R.- Totalmente. Lo único que cambia es el mecanismo. Las redes sociales permiten tener acceso a la información a una velocidad a la que nunca antes el ser humano había sido capaz. Ahora mismo, puedes saber si en Filipinas ha pasado cualquier acontecimiento desde tu casa con tu smartphone. Accedes y lo ves en tiempo real.

Esto es una maravilla y realmente es sorprendente que, en el siglo XXI, ese acceso a la información tan fácil, tan económico y tan sencillo, como ocurría con la imprenta, haya servido para que muchas personas utilicen la herramienta, pero también ha servido para manipular al personal, gracias a esa accesibilidad que tiene todo el mundo a las redes sociales y, sobre todo, a la velocidad a la que se puede transmitir la información.

P.- ¿A través de qué vías te informas?

Es importante, cuando alguien recibe información contrastarla»

R.- Yo sobre todo leo multitud de periódicos, tanto nacionales como internacionales, pero a mí siempre me gusta acudir a los informes de organismos, a los datos, a los hechos. Por ejemplo, a finales de febrero y principios de marzo, yo veía a la señora María Neira, [directora de Salud] de la OMS, o veía a los medios de comunicación constantemente negando la realidad y diciendo que esto era coronahisteria, que aquí no había pasado nada y que esto era una gripe común. Yo soy un enamorado de Singapur, todos los días me leía los diarios del país, o también me leía los informes que publicaban los gobiernos japonés y el coreano, y esto no era así.

Es importante, cuando alguien recibe información contrastarla, pero no con los diarios nacionales, sino también mirar los internacionales, porque desgraciadamente uno no puede creerse lo que le cuentan los medios de comunicación, sobre todo las televisiones, como La Sexta, que es el principal referente informativo de actualidad para los españoles.

Creo que es mucho mejor ir a la fuente y leer tú con tus propios medios, que con que sepas un poco de inglés, tampoco hace falta ser bilingüe. Yo tengo la suerte de que hablo muy bien inglés, porque he vivido en otros países, sobre todo de habla inglesa. Pero, con que tengas unos mínimos conocimientos, puedes saber si te están contando la verdad o no. Si un ciudadano como yo sabía que nos estaban engañando, cualquiera podría hacerlo.

P.- ¿Te fías de los medios de comunicación?

R.- Según de qué medios de comunicación. Desde luego que de los grandes medios de comunicación no. No por nada, sino porque lo que trasladan son mensajes destinados no a informar, sino a desinformar a la población y a manipularnos en un sentido muy concreto, que es que el día de las elecciones acudamos con una papeleta determinada.

Hay otros medios de comunicación que sí informan. Desgraciadamente, son los que menos alcance tienen a día de hoy, porque, bueno, podríamos hablar también del tema de la financiación de los medios. No todos cuentan con las mismas posibilidades económicas. Pero yo desde luego creo que sí hay medios de comunicación que merecen la pena. Son muy pocos, hay que buscarlos bien, pero sí que los hay.

P.- ¿Qué medios de comunicación merecen la pena para ti?

R.- Ciertos programas de radio se salvan y también podcast, que no sé si podemos considerarlo dentro de los medios de comunicación. Yo los considero medios de comunicación, lo único que es una nueva forma. Hay podcast de autores independientes que no tienen ningún interés, que no hay nadie detrás, nadie les está pagando, no pertenecen a ninguna asociación ni a ningún partido político y simplemente trasladan la información.

Obviamente, todos tenemos nuestra ideología, pero la realidad y la información es la que es. Gracias a internet, se ha visto que yo soy un caso de esos: una persona que no pertenece a ningún partido político ni tiene relación con ninguna asociación. Soy una persona independiente, que vive de sus lectores y de sus oyentes, y transmite la información. No engaño nunca a nadie, soy un liberal clásico. Cualquiera que escucha mis podcast sabe que no estoy mintiendo.

P.- En concreto, ¿a qué programas te refieres?

R.- Los que hace Fernando Díaz Villanueva, que es también una persona de ideología liberal, pero el que escucha sus podcast ve que Fernando no engaña y, a partir de ahí, cada uno saca sus conclusiones. Hay poquitos. Podemos poner también a César Vidal como un ejemplo de ello, pero no tienen el alcance que pueda tener una televisión como La Sexta o Antena 3.

P.- ¿Crees que a mediados-finales de febrero los medios no percibimos el Covid-19 como un peligro?

Los grandes medios de comunicación se negaron a contar la verdad sobre el coronavirus»

R.- Siendo sincero, desconozco qué es lo que hicieron todos los medios de comunicación. Lo que sí que conozco muy bien es lo que hicieron los grandes medios de comunicación, porque las grandes televisiones y los grandes periódicos que sí que tienen millones de lectores y televidentes no es que no lo percibieran, es que se negaron a contar la verdad. El trabajo de cualquier periodista es informar y no me puedo creer que no haya nadie que no supiese que lo que estaban contando era mentira. Lo que demuestra es que no hay independencia entre los medios de comunicación de masas y el poder político. Están compinchados. Ese es el gran drama que tenemos en España.

P.- En el caso del coronavirus, es una enfermedad que, meses después de haber aparecido, sigue siendo una incógnita para todos. ¿Consideras que los medios no informamos por maldad?

R.- No creo que sea maldad en el sentido de: «Que se muera el máximo de personas posible». No. Lo que estaba claro es que , según el relato que se hace en el libro de forma cronológica, se decía que era una gripe común, que no había motivos para la histeria y que aquí no pasaba nada.

Los voceros del Gobierno se disfrazan de periodistas para transmitir su mensaje al resto de la población»

Cualquiera que viera las imágenes a las que tenía acceso todo el mundo de China, Japón y Corea del Sur, donde había ciudadanos muertos desplomados en las calles, lanzando billetes en los hospitales para poder ser atendidos, multitud de hospitales colapsados, la zona norte de Lombardía, aquí al lado. Si ya estaba ocurriendo eso, cómo es posible que salgan los grandes medios de comunicación los días 5, 6, 7 y 8 de marzo diciendo que no pasaba nada y alentando a la gente a hacer vida normal. Eso es maldad… o llámalo como quieras, pero, desde luego, es mala praxis y es algo intencionado. No me creo que no lo supieran. Lo que está claro es que están compinchados con el poder político. Los voceros del Gobierno se disfrazan de periodistas para transmitir su mensaje al resto de la población.

P.- ¿Sustentan los medios de comunicación al Gobierno?

Este Gobierno es un producto de marketing con un aparato propagandístico brutal»

R.- Por supuesto que sí. Este Gobierno vive porque es un producto de marketing, que tiene un aparato propagandístico brutal que le permite seguir estando en el poder. A día de hoy, hay gente que defiende la gestión de España, cuando somos el país que cuenta con más víctimas por millón de habitantes. Esto es un hecho, es un dato, no es una cuestión opinable.

P.- Bueno, en la actualidad, ya no. Según los datos de Worldometers, que es una de las páginas en las que estamos buscando los datos a nivel mundial, en cuanto a casos por millón de habitantes, están por delante de España (6.253) ahora mismo Estados Unidos (6.844), Perú (7.416), Chile (11.779).

R.- Pero yo no hablo de casos, hablo de víctimas. Porque los casos de un país… dependen. Puedes tener muchos casos por cada millón de habitantes, pero si los puedes tratar bien y no tienes un sistema sanitario colapsado, ¿cuál es el problema?

P.- En el caso de víctimas mortales por cada millón de habitantes, Reino Unido (623) tiene más muertos que España (580) en este momento.

R.- Pero es que estás cogiendo datos de Worldometers, cuando los datos que ellos proporcionan son los oficiales. Estás dando por hecho que los datos que da España con 27.136 muertos, congelados desde hace tres semanas, que, según ellos no se ha muerto nadie en España, siendo el único país europeo que lleva tres semanas sin víctimas, entonces claro que sí. Si coges los datos de exceso de mortalidad de todos los países, no sólo de España, todos tienen un resultado positivo, excepto Israel. Darle veracidad a los datos que da España…

P.- La veracidad de los datos de España está en cuestión, como lo está también la de China, Estados Unidos o Brasil.

R.- Evidentemente, pero tú coges los datos de exceso de mortalidad, que es la gente que se ha muerto de más durante este periodo, y España lidera la tabla. Ningún país del mundo con muchos habitantes puede dar la cifra exacta de muertos por coronavirus, pero, cogiendo los excesos de mortalidad, es España.

P.- En el caso de que a este Gobierno le sustentasen los medios de comunicación, ¿cómo es posible que siga habiendo periódicos con líneas editoriales contrarias al Ejecutivo?

R.- Pero, hoy en día, ¿quién lee los periódicos? La cantidad de lectores que puedan tener no tiene ni comparación con el alcance que pueda tener un mísero tuit escrito por persona. El poder aquí lo tienen las televisiones y, ahora, las redes sociales.

P.- Hablas a lo largo del libro de cómo manipula el poder político a los ciudadanos, a través de los medios y las redes sociales, principalmente. Ante un poder político con tanta influencia, ¿tú también te sientes manipulado?

R.- Yo no me siento manipulado, pero porque yo no creo en nada de lo que me dicen. Por ejemplo, el otro día, Federico Jiménez Losantos escribió un artículo, titulado El Gobierno necesita un pequeño 23-F. Con ese titular, nadie leía el artículo y todo el mundo decía: «Federico Jiménez Losantos está llamando a un golpe de Estado contra el Gobierno». Y era precisamente todo lo contrario. Él estaba escribiendo en su artículo que el Ejecutivo estaría encantado que hubiese un golpe de Estado para así luego justificar todas las fechorías que querían hacer. Una simple captura de pantalla la trasladas y así funciona. El poder político no es tonto, y dice: «A ver cómo se puede manipular a la gente».

Luego, también podríamos hablar del tipo de sociedad que tenemos, que se cree ese tipo de estupideces. Yo no me creo esas tonterías. A mí cuando contaban la matraca, cuando gobernaba el Partido Popular, de que los contratos temporales eran el 90%, uno iba a la página de la OCDE y teníamos el porcentaje más bajo de contratos temporales desde 1989.

¿De qué me están hablando? ¿Cuantos españoles hacen el ejercicio de acudir a la página de la OCDE, si es que saben lo que es, a ver cuál es el dato real? Ese es el gran problema. Entonces, yo por supuesto no me siento manipulado. Para mí, un referente de la información no es una cadena que está al servicio de un partido político, y me da igual que sea de derechas o que sea de izquierdas.

P.- ¿Cuáles han sido los mayores fallos del Gobierno en la gestión de esta crisis en tu opinión?

R.- Primero, mentir descaradamente a la población, impidiendo que, de esa forma, el ciudadano tuviese la información correcta y pudiese actuar a título individual para evitar ser contagiado. Segundo, dejar tirado al personal sanitario como perros, sabiendo qué es lo que iba a venir. Y luego, que, durante toda esta pandemia, no se ha estado preparando la vuelta a lo que ellos llaman la «nueva normalidad», porque estamos recibiendo turistas alemanes que no pasan ningún tipo de control.

El 1 de julio, vamos a abrir las fronteras y no tenemos un protocolo de actuación. Y, ¿qué va a pasar en España cuándo haya un rebrote? Nadie va a evitar un rebrote, pero lo que si puedes evitar es que se expanda. La gestión del Gobierno ha sido nefasta, no ha hecho nada bien.

P.- Entonces, no ha tenido ningún acierto…

R.- En relación a esta pandemia, no.

P.- Hemos visto en las redes sociales a muchas personas durante la crisis del coronavirus explicando qué tenía que hacer el Gobierno y qué no, criticando a los expertos y a la propia OMS. ¿Han sobrado expertos de red social?

R.- Yo no sé quiénes son esos expertos de red social. Lo que está claro es que otros países nos marcaban las pautas de cómo se tenía que actuar y lo sabíamos desde el mes de febrero. A partir de ahí, el Gobierno podría haber actuado de forma diferente.

P.- Eres una persona muy conocida en redes. ¿Tienes haters?

R.- Sí (ríe), forma parte de la selva de las redes sociales.

P.- ¿Cómo reaccionas cuando te escriben críticas que son destructivas?

R.- A mí la opinión del personal me trae sin cuidado. Me da igual, no les doy ninguna importancia.

P.- ¿Alguna vez has pensado en entrar en política?

R.- No, no me gusta en absoluto el mundo político actual. Es un mundo de sanguijuelas del contribuyente, sin ningún tipo de ideales y valores, cuyo único objetivo es vivir a costa del trabajo de los ciudadanos. No me siento representado por ningún partido político ni tengo ninguna intención de entrar en política.

P.- ¿Te has planteado ser tertuliano?

R.- Depende. Sí que hago colaboraciones con algunos programas, pero luego me han invitado a otras televisiones o programas, y he declinado la oferta porque no es mi perfil. Ir a un programa a chillarme con el de enfrente no va conmigo. Sin embargo, si es otro programa en el que no me imponen de qué puedo hablar y qué no puedo decir, pues sí.

Fuente: Ana Ayuso – El Independiente

Comparte esta página: