Rosa Díez: «Operación salvar al soldado Sánchez»

Rosa Díez: «Operación salvar al soldado Sánchez»
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press
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Tengo la convicción de que el establishment -ese reducido grupo de hombres y mujer que mandan desde sus despachos situados en lo alto de la torre y son los propietarios de la casi totalidad de los medios de comunicación españoles- ha puesto en marcha la operación salvar al soldado Sánchez.

Los movimientos comenzaron colocando la ficha de Cs en el tablero del «consenso», palabra mágica con la que se califica a los buenos, que son quienes apoyan el Gobierno del coalición entre PSOE y Podemos, sostenido por pro-etarras y golpistas. Una vez resituada la pieza, el nuevo jugador pasó de ser considerado parte del trifachito a ser declarado un partido responsable por ayudar a Sánchez a mantener poderes absolutos.

Para asentar la estrategia de salvar al soldado Sánchez el engranaje siguió girando y comenzaron a publicarse declaraciones de alguna de las vacas sagradas del socialismo español; por ejemplo, Felipe González cargó contra los líos en el Gobierno, como si el problema de España fuera que Sánchez e Iglesias no se entienden y no lo bien que se entienden para proteger a los golpistas, blanquear a los bildu etarras y demoler el sistema del 78.

Y como para blanquear a Sánchez hay que tiznar a Iglesias en todos los medios de comunicación afines al régimen (que son la mayoría) se multiplicarán los reportajes que refuercen la figura institucional de Sánchez frente a la radicalidad de Iglesias. Y como la gente considera que la verdad es lo que ve en la tele -la manipulación de masas no es un invento de Redondo, discípulo menor de Goebbels- llegará el momento en el que parecerá que todo lo que ha ocurrido en España durante este tiempo de abuso de poder gubernamental y de pandemia fue culpa de Iglesias.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que el ministro Illa y Pedro Simón modifiquen permanentemente el sistema de recuento de infectados y de muertos y oculten la verdad de forma deliberada.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que a día de hoy desconozcamos el número real de españoles que han muerto a consecuencia del Covid-19, aunque sí sabemos por las publicaciones de otros organismos oficiales que son al menos 20.000 más de los que reconoce el Gobierno.

Pablo Iglesias fue el culpable de que Marlaska cesara al Coronel Pérez de los Cobos por negarse a cumplir una orden ilegal.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que la Abogacía del Estado emitiera un informe tendencioso y descalificador sobre la profesionalidad de la Jueza que instruía la denuncia contra Franco, el del PSOE, por la Manifestación del 8M.

Pablo Iglesias es el culpable de que el Ministro de Justicia anunciara en la Cámara que España está inmersa en un proceso constituyente.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que las cuentas que manda el Ejecutivo a Bruselas no cuadren con la realidad.

Pablo Iglesias fue el culpable de que el Gobierno haya pasado de la noche a la mañana de considerar que las mascarillas son un estorbo a decretar su uso obligatorio.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que el 27 de febrero el Ministerio del Interior diera instrucciones a la policía para que no usara mascarillas para no alarmar a la gente.

Pablo Iglesias es el culpable de que Sánchez haya decidido romper todo tipo de relación con el principal partido de la oposición y de que ni siquiera responda a sus propuestas concretas de Pactos de Estado.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que el Gobierno haya cerrado hace tres meses el portal de Transparencia.

Pablo Iglesias es el culpable de la persecución que se lleva a cabo contra los profesionales de la información que ejercen libremente sus derechos.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que haya centenares de miles de españoles que percibieron su última nómina en el mes de marzo y aún están esperando a cobrar el ERTE a que tienen derecho.

Pablo Iglesias es el culpable de que los amigos del Presidente se hayan enriquecido durante la pandemia merced a los contratos sin licitación concedidos a empresas sin estructura ni experiencia.

Pablo Iglesias habrá sido el culpable de que España sea el país del mundo con más muertos y contagiados por millón de habitantes.

Pablo Iglesias es el culpable de que España sea el país del mundo con más sanitarios infectados en términos porcentuales y absolutos.

Pablo Iglesias es el culpable de que la Fiscal General del Estado sea una mujer tan bien relacionada con lo que él calificó como las cloacas del estado.

Sánchez es una víctima, no tuvo otro remedio que pactar con los bildu etarras y con los golpistas porque Iglesias le obligó.

Sánchez hubiera querido hacer un acuerdo con los partidos constitucionalistas, pero Iglesias le llamó antes que Casado y no le quedó otro remedio que hacer con él un gobierno de coalición en veinticuatro horas.

Sánchez quería seguir adelante con el endurecimiento del Código Penal que prometió en campaña electoral y llevaba en el Programa, pero Iglesias no se lo permitió.

Sánchez hubiera querido construir un gran consenso nacional para sacar adelante al país tras la pandemia; pero Iglesias le obligó a montar una Comisión parlamentaria presidida por un inútil y vicepresidida por un admirador de Lenin…

Seguro que quienes tienen los despachos en lo alto de la torre saben que la operación es complicada, pues el éxito depende de un personaje con acentuados rasgos de sicopatía. Quizá piensan que pueden convencer a Sánchez prometiéndole que si accede le convertirán en el Churchill español, en el líder que salvó a España. Aunque la clave está en que él asuma que romper con Iglesias es su única oportunidad para seguir en el poder.

La operación está en marcha. Veremos cómo vuelven a envolvernos con las palabras mágicas: consenso, diálogo, moderación… Veremos cómo desaparecen las palabras buenas: justicia, verdad, memoria, responsabilidad… Veremos cómo la inmensa mayoría de los medios de comunicación nos venden la verdad revelada, que salvar a Sánchez es lo menos malo, que a esa operación se sumarán muchos socialistas buenos, que salvar a Sánchez y proteger el statu quo es la operación menos peligrosa en la situación por la que atraviesa España, en el fondo Sánchez ha sido la víctima de Iglesias… Y hasta es posible que tengan éxito y convenzan a una notable mayoría de españoles de que es ético y hasta moral regalarle a Sánchez la impunidad por todos sus actos.

Para mi no deja de ser triste pensar que la única esperanza de que el establishment no consiga blanquear la historia de Sánchez es que Sánchez no se deje. En todo caso, vaya por delante que aborreceré de cualquiera que defienda o se someta a un pacto por el olvido.

Fuente: Rosa Díez – Expansión

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