Iglesias y su versión, tumbada por el juez y rechaza su vuelta como perjudicado al caso Villarejo

Iglesias y su versión, tumbada por el juez y rechaza su vuelta como perjudicado al caso Villarejo
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. (EFE)
Comparte esta página:

El magistrado insinúa que el propio vicepresidente pudo destrozar la tarjeta del móvil de su exasesora, en la que había información íntima de la misma, antes de entregársela a ella.

El magistrado de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón ha cerrado la puerta a que Pablo Iglesias vuelva a personarse como perjudicado en el caso Villarejo. A finales de mayo, el juez dio un vuelco al retirar la condición de víctima al vicepresidente y, como adelantó El Confidencial, ahora se prepara para pedir al Supremo que le investigue por dos posibles delitos: revelación de secretos y daños informáticos. El líder de Podemos recurrió esta decisión y pidió que se le permitiera volver a personarse en la causa, pero García-Castellón ha echado por tierra esta solicitud y desmonta la versión de Iglesias en un nuevo auto.

En principio, las pesquisas ponían el foco en el robo de un móvil en 2015 a la exasesora de Podemos Dina Bousselham y en cómo su contenido acabó en manos del comisario José Manuel Villarejo, pero ahora se ha abierto una línea de investigación para averiguar si Iglesias manejó datos personales de su exasesora y destruyó la tarjeta en la que se guardaba información del móvil antes de entregársela.

Una de las claves para retirar la condición de perjudicado a Iglesias se basa en que no ha quedado acreditado que los pantallazos de las conversaciones privadas que se publicaron en prensa en julio de 2016 procedieran del entorno de Villarejo: desde Podemos relacionan esta filtración con el robo del móvil pero, como recuerda el magistrado, «Dina Bousselham reconoció haber enviado a terceras personas no identificadas hasta ahora las imágenes de las conversaciones mantenidas en los grupos de mensajería de los que ella formaba parte».

Para rechazar que el vicepresidente se persone como perjudicado, el magistrado recoge tres argumentos en su auto: «Pablo Iglesias Turrión tuvo en su poder la tarjeta de Dina Bousselham antes de que se crearan los archivos hallados en poder de José Manuel Villarejo Perez». «Pablo Iglesias Turrión ocultó a Dina Bousselham la posesión de la tarjeta de memoria». «Pablo Iglesias Turrión devolvió dañada a Dina Bousselham su tarjeta de memoria«. A la vista de estos hechos, considera que el líder de Podemos no puede presentarse como víctima cuando todavía no ha quedado claro el porqué de este comportamiento.

En cuanto al primero de los puntos, el magistrado destaca cómo el propio Iglesias reconoció que Antonio Asensio, el presidente del Grupo Zeta, editora de ‘Interviú’, «le devolvió la tarjeta procedente del teléfono de Dina Bousselham en un lector que le permitió observar su contenido en el mismo lugar [en enero de 2016]». Teniendo en cuenta este dato, todo apunta a que el líder de Podemos tuvo acceso a la información del móvil robado antes que el propio Villarejo, pues las carpetas que se hallaron en el domicilio del comisario «fueron creadas el 14 de abril de 2016 y el 11 de julio de 2016«.

En lo que se refiere al segundo punto, García-Castellón se muestra tajante: «Llama la atención comprobar que el Sr. Iglesias mantuvo la tarjeta en su poder, sin poner, como mínimo, este hecho en conocimiento de la titular de la tarjeta, pese a ser consciente de todo lo anterior, y observar el contenido de la tarjeta, teniendo en cuenta el carácter particularmente degradante y vejatorio que el hecho tenía para Dina Busselham, su compañera de partido, en la medida que la tarjeta almacenaba fotografías, documentos y otros archivos de su esfera más íntima que habían acabado en manos de un medio de comunicación».

A la espera de que avance la investigación, el uso que pudo hacer Iglesias de la tarjeta en ese tiempo es uno de los pilares sobre los que se apoya su posible imputación por un delito de revelación de secretos. El magistrado reconoce que todavía no ha quedado claro en qué momento le entregó la tarjeta a Bousselham, pero apunta a que «existen razones fundadas para entender que no debió ser antes de 2017«. García-Castellón apoya esta sospecha en que, tras la publicación de los pantallazos de conversaciones privadas en prensa, la exasesora de Podemos denunció el caso ante la justicia en el verano de 2016, pero en sus escritos no decía que hubiese recuperado la tarjeta en cuestión. «Si no lo dijo fue porque no tenía la tarjeta en su poder«, considera el magistrado.

El otro delito que planea sobre el vicepresidente, el de daños informáticos, parte del tercer argumento que García-Castellón recoge en el auto: el líder de Podemos entregó a Bousselham la tarjeta parcialmente quemada. Llegados a ese punto, el magistrado subraya que en enero de 2016, Iglesias pudo comprobar al contenido de la tarjeta después de que Asensio se la entregara, pero desde ese momento hasta que se la dio a Bousselham, esta fue destruida. A la hora de analizar los motivos por los que pudo producirse esta situación, García-Castellón recuerda que Iglesias comprobó que en la tarjeta aparecían las conversaciones privadas que acabaron publicándose en prensa, tras lo que insinúa que este hecho pudo molestar al líder de Podemos.

«El Sr. Iglesias afirmaba además que cuando verificó el contenido de la tarjeta, comprobó que las imágenes se habían capturado desde el teléfono de Dina. Esto mismo lo corrobora la propia Dina Bousselham, quien afirmaba en su declaración del 18 de mayo de este año que Pablo Iglesias sabía lo que había dentro de la tarjeta, porque él mismo se lo dijo», explica el magistrado. «Es probable que este último apunte pueda ser la clave para entender no solo por qué Pablo Iglesias Turrión no devolvió la tarjeta a la Sra. Bousselham, sino lo más relevante: el estado en que se la devolvió«.

Fuente: Pablo Gabilondo – El Confidencial

Comparte esta página: