«Sanidad quería que quitásemos las mascarillas a los policías»

«Sanidad quería que quitásemos las mascarillas a los policías»
José Antonio Nieto. (Carmen Castellón)
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José Antonio Nieto se jubiló el pasado viernes. Ese día tuvo que acudir a la sede policial de Canillas en Madrid para firmar los papeles. Cuando llegó, ocurrió algo inusual, todos los policías con los que se cruzó a su paso se cuadraron como en señal de agradecimiento y respeto. Sabe que los agentes están con él porque se lo han dicho en persona y porque ha recibido cientos de mensajes en su correo de parte de policías de todas las graduaciones reconociendo su trabajo. Muestra un mensaje de una agente de Lanzarote que le trasmite su gratitud: «Por evitar que yo me haya contagiado y por tanto evitar que yo se lo pegase a mi familia». Sus compañeros le están organizando una comida de despedida. En el mundo de la prevención de riesgos, todos aplauden su labor y le quieren dar un premio, los sindicatos policiales quieren unirse para un gran acto en su honor. En 2006, creó de la nada el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales. Participó en la elaboración del real decreto que los regula. Le ha dado 36 años de trabajo a la Policía. De imprevisto, fue cesado de forma injusta el 13 de marzo, el mismo día que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba el decreto del estado de alarma.

Pregunta. ¿Cómo está?

Respuesta. Durante un par de meses solo me he preocupado por vivir, porque a los dos días de mi cese caí enfermo por el coronavirus. Por primera vez en mi vida pensé que me podía morir y eso asusta. Me he recuperado hace poco y ahora estoy cabreado y triste. Quería haberme despedido de la policía de otra manera. Le he dedicado toda mi vida. No me merezco salir por la puerta de atrás, sobre todo de una forma tan injusta.

P. Vayamos al comienzo. Repasemos todos los acontecimientos que provocan su cese: ¿cuándo se da cuenta del peligro que supone el coronavirus?

R. A mediados de enero, una persona de mi equipo que había estado de viaje de ocio, me advierte de que en algunos países asiáticos se están haciendo controles de temperatura en los aeropuertos y que es por un virus del que se sabía poco en España. Indago, veo las alarmas sanitarias de la OMS y me doy cuenta de que es el covid-19. En ese momento estoy seguro que va a llegar a España. Por eso el 21 de enero, sin que en España haya oficialmente todavía ningún infectado por coronavirus, emito la primera nota informativa de advertencia. De esa nota me borran la expresión «potencialmente mortal». Finalmente, la instrucción se envía a todas las comisarías a nivel nacional el 24 de enero. En el documento se explica qué es el covid-19 y los países que estaban afectados por el virus que ya eran unos cuantos, no solo China. También recomiendo evitar aglomeraciones y la utilización de guantes y mascarillas FFP2. Esto motiva que el 26 de enero en los aeropuertos y puestos fronterizos, los policías españoles empiecen a usar mascarillas y guantes.

P. ¿La policía disponía de mascarillas y de guantes?

R. En enero teníamos una dotación de 20.000 de guantes, pero mascarillas faltaban. Había 300 disponibles. Se liberó una partida para comprar y poco después me comentaron que era difícil comprarlas, que encontraron algunas, pero que los proveedores habituales no tenían. Me llegan a confesar que mascarillas que antes se vendían por 0,80 céntimos la unidad, en ese momento valían dos euros y medioFinalmente, acaban consiguiendo 14.000 unidades.

José Antonio Nieto. (Carmen Castellón)
José Antonio Nieto. (Carmen Castellón)

P. ¿Su iniciativa levantó alguna suspicacia?

R. Sí, el día 24 de enero por la mañana salió la nota que yo redacté sobre el coronavirus. Por aquel entonces, el Ministerio de Sanidad no había sacado ningún informe. Horas después, curiosamente, sacaron ellos una nota y manifestaron su protesta porque nos hubiéramos adelantado. Esa fue la primera queja, pero hubo más.

La número dos de Fernando Simón nos sugiere que eliminemos la orden y que les quitemos las mascarillas a los agentes

P. ¿Cuándo se produjo la segunda queja de Sanidad?

R. En una reunión que se celebró en el Ministerio de Interior con Sanidad, la número dos de Fernando Simón me dice que las medidas que estábamos imponiendo en la Policía no son las adecuadas y despiertan alarma social. Me comenta que eso de que los policías lleven mascarillas en aeropuertos no está bien visto. Nos sugiere que eliminemos la orden y que les quitemos las mascarillas. Me negué. Le dije que en mi opinión estábamos haciendo lo adecuado. Entonces se quejó de que llevasen FFP2 y apuntó a que era suficiente con una mascarilla quirúrgica. Le expliqué que los policías no eran tontos y que Sanidad podía jugar a no crear alarma social, pero que yo me dedicaba a los riesgos laborales y mi responsabilidad era proteger la salud y seguridad de cada uno de los agentes de policía de este país: seguirían usando mascarillas FFP2. Me respondió que la probabilidad de contagio era muy baja a lo que yo le recordé que era una medida básica: «Si las consecuencias del contagio son graves, hay que adoptar medidas preventivas». Por ejemplo, es poco probable que a un policía le disparen, pero si lo hacen las consecuencias pueden ser mortales. Por eso se usan los chalecos y por esa razón no cedí y los policías siguieron usando mascarilla. No quedó convencida y me preguntó que si mi propuesta era que todos los policías llevasen mascarillas y guantes. Le dije que sí, que evaluando cada situación, pero sí. Respondió que eso era alarmar a la sociedad y yo le contesté que mi actitud era la responsable.

P. ¿Pasó algo más en esa reunión?

R. La número dos de Simón nos dijo que los policías y a los guardias civiles iban a ser clasificados como profesión de bajo riesgo de contagio. Le expliqué que eso era una barbaridad, porque decir que pueden detener manteniendo los dos metros de distancia de seguridad, es no saber nada. Esta es solo una de las decisiones de Sanidad que me parecen un escándalo.

«La número 2 de Simón nos dijo que los policías y a los guardias civiles iban a ser clasificados como profesión de bajo riesgo de contagio»

P. ¿Está Sanidad detrás de tu cese al frente de Riesgos Laborales de la Policía?

(José Antonio se toma unos segundos para responder).

R. Sanidad se quejó de mis actuaciones. Varias veces. Desconozco si Salvador Illa o su equipo pidieron mi cabeza. De lo que me he enterado recientemente es que mi superior inmediato, el comisario Guillermo Blázquez, reconoció que no quería problemas con el Ministerio. Probablemente Sanidad pidió mi cese, porque pasaron pocos días desde la reunión con la número dos de Fernando Simón hasta que me destituyeron. Yo era una persona molesta para Sanidad. Estaba dando órdenes a los policías diferentes a las del Ministerio de Sanidad.

P. ¿Cómo puede ser que viera el peligro el 24 de enero y Sanidad, a pesar de sus advertencias, no se diera cuenta de la que se nos venía encima?

R. Sanidad estaba tranquila porque el virus estaba en Wuhan y no había vuelos directos. Por eso pensaron que no había riesgo y de ahí las declaraciones de Simón de que no tendríamos ningún caso, salvo uno o dos importados. Ese planteamiento es no saber nada de epidemiología. Los virus no entienden de fronteras y se lo avisé, pero no me hicieron caso. Minusvaloraron el riesgo.

P. ¿Si le hubieran hecho caso, España se podría haber nutrido antes de guantes, mascarillas y EPI?

R. No soy un visionario ni un héroe. Solo hay que saber cómo evoluciona la expansión de un virus y ya teníamos experiencia. En prevención hay que anticiparse a los hechos. Si desde el primer momento se hubieran adoptado las medidas preventivas que sugerí, probablemente nos podríamos haber ahorrado muchos muertos, muchos dramas familiares, muchos problemas de compras de material y nos habríamos ahorrado mucho dinero, porque los precios subían cada día.

«Has sido tú quien me lo ha enviado el documento. Es más, me dices: te envío instrucciones del covid-19». Su respuesta fue: «¡No me digas!

P. ¿Cómo le cesan?

R. Mi comisario, Guillermo Blázquez, me convoca a una reunión el día antes de mi cese. Me dice que están muy cabreados en la dirección general, que la culpa es por un documento que se ha filtrado, que saben que lo he filtrado yo y quieren saber cómo me había llegado a mí. Quiero hacer dos puntualizaciones. El contenido del documento era una nadería sin importancia, nada confidencial ni de especial relevancia, y yo se lo envío con mi nombre y apellidos a los técnicos de prevención de riesgos laborales en toda España, no a la prensa, sino a policías. Si quiero filtrar algo, no me identifico con nombre y apellidos en el correo. Es de lógica. Dicho esto, compruebo en el ‘mail’ quién me lo ha mandado y se lo digo a mi comisario: «Has sido tú quien me lo ha enviado el documento. Es más, me dices: te envío instrucciones del covid-19». Su respuesta fue: «¡No me digas! A ver si ahora me van a cortar la cabeza a mí». Hizo sus gestiones y me dijo que no me preocupara que estaba todo solucionado. ¿Sabe cómo me acabé enterando de mi cese? A través de una nota de prensa de un sindicato la tarde del viernes 13 de marzo. Nadie me llamó. Nadie dio la cara.

P. ¿Por qué no han destituido al comisario que se lo mandó a usted?

R. No lo sé. A mí me han tratado como en la inquisición: juzgado y condenado sin escucharme. Le dije al comisario que quería hablar con la superioridad para darles una explicación, pero claro eso implicaba informar de que él fue quien me envió el correo a mí. Me respondió que no insistiera que no querían saber nada de mí. Probablemente, este comisario no se sinceró a la Subdirectora General de RRHH, y el engaño llegó al director General de la Policía y al director Adjunto Operativo. Al final, la mentira llega al ministro del Interior. Yo le dije a Blázquez: «Tengo derecho a defenderme y a declarar lo que ha pasado». Él me respondió: «No quieren saber de ti». Quizá salvar su cuello fue la razón por la que no me dejó que hablase con nadie.

Prescinden del único experto en riesgos laborales. No había sustituto para mí

P. ¿Cuándo lo cesan?

R. El mismo día que el presidente Pedro Sánchez declara el estado de alarma, el 13 de marzo.

P. ¿Y en una situación tan grave para España dejan a la policía sin el máximo responsable de riesgos laborales sabiendo que sus policías quedaban desprotegidos?

R. Sí. Así es. Prescinden del único experto en riesgos laborales. No había sustituto para mí. Ahora han puesto accidentalmente a un inspector jefe, al que tengo estima personal, pero que acaba de terminar el máster en riesgos laborales. Cuando yo ocupé ese puesto me exigieron ser funcionario A1, el máster y ser especialista en medicina del trabajo. Mi sustituto tiene poca experiencia y solo máster. Debería tener la titulación adecuada.

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P. ¿Qué le parece la actuación del Gobierno frente al covid-19?

R. Hay muchas cosas que no entiendo. No entendí porque en el resto de Europa había controles de entrada en los aeropuertos y en España no, tampoco por qué se autorizó que el Valencia viajara a jugar un partido de fútbol a la zona dura de la epidemia y al volver no se tomase ninguna medida preventiva. Hoy, todavía sigo sin entender por qué en los aeropuertos no se han establecido medidas de control, ni de medición de la temperatura. Yo, sin duda, habría endurecido los controles en los aeropuertos.

Marlaska adolece de dos características necesarias para un juez: justicia y equidad

P. ¿Hubiera prohibido 8-M?

R. No tenía ese poder, pero yo hubiera prohibido todo: el 8-M, el fútbol, Vistalegre… Todas las aglomeraciones en sitios cerrados y al aire libre. Ya lo advertí el 24 de enero en mi primera instrucción por el covid-19.

P. Por analogía, ¿qué le parece la destitución de Pérez de los Cobos?

R. Es llamativo que una persona que ha sido premiada por diferentes gobiernos, haya sido cesada por falta de confianza. Me parece mal. Creo que es porque no informó al Gobierno de la investigación del 8-M. Tan injusto como lo mío. Marlaska adolece de dos características necesarias para un juez: justicia y equidad. En mi caso, él no sabe quién soy. Me llama comisario, no soy comisario, soy facultativo médico. Me conoce de terceras. Además, dijo sobre mí algo que me dolió mucho. Aseguró que yo había cometido una falta de lealtad. Equivoca lo que es la lealtad. La lealtad de un funcionario es con la Constitución y con la norma vigente y eso yo siempre lo he respetado. Fíjese que en mi cese aparece en blanco la motivación. En teoría es por falta de confianza. ¿Falta de confianza cuando tres días antes de mi cese mi subdirectora general me dice que me va a comer a besos por lo bien que lo está haciendo mi grupo? ¿Qué me voy a coronar por la lucha frente al coronavirus? ¿Falta de confianza cuando mi comisario, Guillermo Blázquez, me dice que con lo que estaba haciendo seguro que nos daban a los dos una medalla roja? El mismo día que me cesan, el director general de la Policía presenta ante los sindicatos el Plan de Actuación frente al covid-19. Asegura públicamente que es un gran plan. Un sindicato policial le pregunta: «¿Sabe quién lo ha hecho?”. «No», responde. «La persona que usted acaba de cesar», le informan. Ese plan, de 28 páginas, hay países sudamericanos que lo han pedido como referente sanitario del control de la epidemia. Con eso te lo digo todo.

P. ¿Cómo le podrían resarcir de lo sucedido?

R. Me vale con una disculpa pública del ministro Marlaska o del director general de la Policía. Se confundieron probablemente porque alguien les engañó, pero ellos deberían haberme dejado darles mi versión.

Fuente: Nacho Abad/ El Confidencial

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