Puertas giratorias: la eterna reforma prometida por PSOE y Podemos que duerme en un cajón

Puertas giratorias: la eterna reforma prometida por PSOE y Podemos que duerme en un cajón
El expresidente catalán y senador socialista José Montilla EFE

La regulación y la capacidad de control por parte de la Oficina de Conflictos de Intereses sigue siendo laxa.

El anuncio de la incorporación de José Montilla y José Blanco como consejeros de Enagás, junto a un experto afín a Podemos, Cristóbal José Gallegos, sacudió esta semana el concepto de las puertas giratorias, del que la formación morada se sirvió para construir su relato contra la ‘casta’. En el consejo de esta empresa participada por la SEPI se sientan ya excargos públicos del PPcomo Antonio Hernández ManchaAna Palacio o Isabel Tocino.

«Las puertas giratorias son corrupción legal e institucionalizada; sentarse en un consejo de administración, operar en las puertas giratorias, eso sí es traición a España; en este país las empresas energéticas han podido comprarse políticos, llevándose ministros, exministros y expresidentes a sus consejos de administración». Es lo que sostenía el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, hace un año sobre el salto de responsables políticos a puestos de dirección en la empresa privada. 

Antes de que terminasen la XII y la XIII legislatura, los morados registraron sendas proposiciones de Ley con penas de cárcel para los casos más graves. Aunque las rotundas intenciones parecieron quedar diluidas en la redacción del pacto para el gobierno de coalición, donde no se menciona el concepto. «Regularemos de manera más efectiva las condiciones de incompatibilidad del desempeño profesional de actividades privadas para los servidores públicos, y endureceremos las sanciones por su incumplimiento», se limitaba a exponer el texto rubricado con Pedro Sánchez.

«Se acabaron las puertas giratorias. Hay que cerrarlas», había llegado a sostener este último en campaña. Sin embargo, el pasado mes de febrero hizo tragar a Iglesias con el nombramiento de la exministra socialista Beatriz Corredor como presidenta de Red Eléctrica (participada por el Estado) tras la salida de Jordi Sevilla. El exministro de Industria Miguel Sebastián consiguió recientemente también junto al exdiputado por el PSOE por Sevilla Antonio Cuevas un asiento en el consejo Indra, de la que el Estado es accionista mayoritario a través de la SEPI

Las denominadas puertas giratorias no son un fenómeno endémico, sino que se da a lo largo y ancho del planeta con diferentes grados de regulación o permisividad. Pero en España ha sido uno de esos anatemas que figuraban en todo programa político que quisiera mostrar aire regenerador y de lucha contra la corrupción.

La ley de incompatibilidades que regula los conflictos de intereses de los altos cargos se queda corta. La norma que regula el ejercicio de Personal de las Administraciones Públicas, fija que durante los dos años posteriores a la fecha del cese, los altos cargos no podrán prestar servicios en entidades privadas que hayan resultado afectadas por decisiones donde hayan participado. Pero los medios disponibles para ejercer un control efectivo no son suficientes. La Oficina que debe velar por ello depende del Ministerio de Política Territorial y Función Pública y no cuenta con capacidad sancionadora.

«Existirán siempre»

Hay, sin embargo, quienes defienden su existencia. «Las puertas giratorias existirán siempre y si no existen es una desgracia que la política solo pueda contar con políticos profesionales que no puedan entrar y salir», reflexionaba hace dos años el exministro de Economía Pedro Solbes, quien encontró acomodo primero en Enel y más tarde en Barclays

Su sustituta, Elena Salgado, también es habitual de los consejos de administración. Entró en Nueva Pescanova en 2016 tras haber sido consejera de la eléctrica chilena Chilectra, filial de Endesa. También fichó por la filial de Talgo, Motion Rail, de la que se convirtió en presidenta. Por su parte, la exministra de Asuntos Exteriores y Sanidad Trinidad Jiménez dio el salto en 2016 a Telefónica.

Recientemente, el exministro de Trabajo e Inmigración con José Luis Rodríguez Zapatero Valeriano Gómez se incorporaba como consejero independiente de Duro Felguera, donde también está Sevilla.El exvicepresidente del Gobierno y exministro de Defensa Narcís Serra estuvo en Caixa Catalunya y Gas Natural, donde también recaló el expresidente del Ejecutivo, Felipe González. Josep Borrell, por su parte, estuvo en Abengoa.

Tras la moción de censura, el goteo de cargos públicos del PP hacia el sector privado ha sido constante. Uno de los más recientes es el fichaje de la exministra de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez por el laboratorio farmacéutico Rovi como consejera externa independiente. El exministro Rafael Catalá tardó dos meses en obtener la compatibilidad para poder reincorporarse a la empresa Codere, líder en apuestas deportivas y juegos de azar. La ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Saenz de Santamaría fichó como socia del despacho de abogados Cuatrecasas.

Por el consejo de administración de Endesa pasaron antes Luis de Guindos, Manuel Pizarro, Pío Cabanillas Alonso o Rodolfo Martín Villa. También políticos de la antigua Convergencia, David Madí Cendrós y Miquel Roca. Al de Iberdrola han pertenecido Ángel Acebes, José Luis Olivas o Fernando Becker. También socialistas como Manuel Marín, Manuel Amigo o Braulio Medel.

Fuente: Diego Molpeceres – Vozpópuli