Ni hemos salido, ni estamos más fuertes ni más unidos

Ni hemos salido, ni estamos más fuertes ni más unidos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El Gobierno utiliza en una campaña de publicidad una frase de Pedro Sánchez: “Hemos salido y además hemos salido más fuertes, vamos a salir más fuertes de esta situación”

Cuando se plantea una campaña de publicidad, hay que tener en cuenta antes a quién va dirigida. A continuación, que sea verosímil para que lo que ‘vendes’ sea aceptado y creíble. Así es en mayor medida si quien hace la campaña es un Gobierno, si su mensaje tiene implicaciones políticas y si está invocando la necesaria colaboración de los ciudadanos.

No es lo mismo una campaña de la Coca-Cola o de Seat que la de un Gobierno. Los dos pueden apelar a las emociones, casi toda la publicidad lo hace, pero la del Gobierno debe estar sujeta a otros condicionantes obvios que la afectan o limitan, como la ideología, la ejemplaridad, la gestión de expectativas, la credibilidad, la empatía, la hipótesis de tener que tomar medidas impopulares en el futuro, la rendición de cuentas, el control democrático…y muchas más.

El ‘Salimos más fuertes’ va dirigido a millones de personas a cuyos sentimientos y emociones se apela, pero que están aún en carne viva.

Muchos de ellos han perdido a seres queridos. La cuenta sale de sumar unos 30.000 fallecidos, más los contagiados, y multiplicarlos por unos 20 allegados y seres queridos. Con situaciones comunes como entierros sin presencia de familiares o personas que esperan en este momento a recoger las cenizas para hacer un entierro.

A eso hay que sumar los que han tenido negocios cerrados y no saben si van a remontar; los que en esta fase de confinamiento han recibido notificaciones de reducciones de salario que les hacen imposible pagar hipotecas o colegios; los que no pueden ver a allegados; los que no han podido ir a residencias; los que viven en el miedo y la incertidumbre; los que no saben cómo se incorporarán a trabajar si los niños no pueden ir al colegio, o los miles de sanitarios contagiados, en muchos casos por falta de medios materiales.

A todos ellos, el Gobierno les dice que salen más fuertes. Un eslogan que, además, casi evoca un darwinismo lamentable a la vista de los hechos recientes. Y, además, se les dice que ya salimos, a pesar de que hasta el Gobierno sabe que tras la crisis sanitaria que remite, llega ahora la gran crisis social. Por ejemplo, en una comunidad como Canarias, que vive del turismo, la previsión es que el paro se acerque al 50%, y en grandes ciudades como Madrid las colas en comedores sociales han aumentado.

A esa audiencia tan sensible va dirigida la campaña del ‘Salimos más fuertes’, que pretende convencerles de que lo que viven y sienten no es tal. Un mensaje de psicología de refuerzo, utilizado por entrenadores de deportistas y que el Gobierno hace suyo, con evidentes connotaciones políticas.

Esa audiencia, además, está aún más sensibilizada porque escucha mensajes de partidos que representan a casi la mitad del electorado y que le transmiten diariamente hipérboles como “dictadura constitucional”, “arresto domiciliario” y otras irreproducibles que, como toda hipérbole, se instalan en la exageración ilimitada, casi insuperable cada día. Solo la carne viva de la sociedad en este momento explica que hayan calado algunos mensajes casi terraplanistas que, por ejemplo, cuestionan el confinamiento para combatir la pandemia, cerca de los antivacunas. Por cierto que al tiempo culpan al Gobierno de no haber activado antes el confinamiento y haber provocado así muchas más muertes mientras lo acusan de ese supuesto «arresto domiciliario».

El factor de credibilidad es esencial porque el Gobierno tiene la obligación de combatir esas exageraciones y porque en esta situación es casi más importante la gestión diaria de cada ciudadano y las precauciones que adopte que la gestión del Ejecutivo.

Si el Gobierno dice «salimos», da por terminada la alerta sanitaria, aunque al tiempo el propio Gobierno esté diciendo que es indispensable mantener la alarma. Y tendrá que explicar a los ciudadanos que son más fuertes.

Más aún si esa credibilidad ya se ha malgastado. Si el Gobierno dice que es obligatorio usar mascarilla porque es indispensable para la salud pública, no parece conveniente decir que no se ha hecho antes obligatorio porque no había mascarillas para todos. Lo que, leído en sentido contrario, se traduce en una terrible idea que se supone que el Gobierno no admitiría.

Personalizando en el presidente del Gobierno, ya dijo el viernes el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que su credibilidad está en la reserva. Porque a Sánchez nunca le han importado las hemerotecas, y eso se paga cuando se necesita echar mano de la credibilidad.

Para que cale la idea del ‘escudo social‘, con el imprescindible ingreso mínimo vital, que impulsa el Gobierno, es conveniente que este sea creíble.

En la gestión cronológica del ‘Salimos más fuertes’, hay otro elemento singular y controvertido: primero fue una frase pronunciada por el presidente del Gobierno y dos días después se convierte en un lema de una campaña de publicidad que envuelve todos los periódicos.

“Hemos salido y además hemos salido más fuertes, vamos a salir más fuertes de esta situación”, dijo literalmente el sábado Sánchez.

Es decir, no cabría hablar de campaña de publicidad institucional, sino de campaña de publicidad gubernamental. Que no es exactamente lo mismo, porque se convierte en propaganda que evoca un resultado positivo de una gestión.

Es cierto que el Rey utilizó una frase similar el 18 de marzo en aquella breve intervención, tras días de clamoroso silencio, y con el matiz de apelar a un sentimiento más colectivo de la sociedad y más como buen deseo de manual de autoayuda que como constatación y, desde luego, no como publicidad oficial. «Hemos pasado por situaciones muy difíciles y esta también la superaremos, porque España es un gran país que no se rinde. Este virus no nos vencerá, al contrario, nos va a hacer más fuertes como sociedad», dijo. Igual de discutible, pero ajeno al debate político y a la propaganda de gestión gubernamental.

Ese mensaje de publicidad del Gobierno se combina, además, con otra campaña utilizada antes, reiterada también previamente por el presidente y que hacía referencia a que salimos unidos. #Estevirusloparamosunidos es la última versión de esa campaña.

Iba dirigida a ciudadanos que empezaron aplaudiendo a los sanitarios y que han visto cómo ese acto terminó rivalizando con las caceroladas.

Y procede del poder político en el que la declaración del estado de alarma en el Congreso se aprueba por muy estrecho margen y como consecuencia de pactos en los que entran en juego asuntos que nada tienen que ver con la pandemia. Casi la mitad del Congreso, incluidos el segundo y tercer partido más votados, queda al margen de ese acuerdo.

Un contexto de pretendida unidad en el que un gran pacto de Estado acaba en una comisión parlamentaria.

Solo falta sumar lo de “saldremos mejores”. Porque aunque las redes sociales no son la vida, estos días reflejan un clima, plagado de odio, que desmiente también ese eslogan.

Fuente: Fernando Garea – El Confidencial

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