Merkel y Macron obligarán a Sánchez a romper con Iglesias a cambio del rescate

Merkel y Macron obligarán a Sánchez a romper con Iglesias a cambio del rescate
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Exigirán reducir el déficit público y hacer reformas estructurales en dirección contraria.

En Europa no van a ayudar a España mientras Sánchez vaya de la mano de Pablo Iglesias. No van a darnos dinero para disparar el gasto y el déficit más de lo inevitable por el Covid con las medidas que le exige Podemos, ni van a tolerar subidas de impuestos que arruinen aún más la economía», sostiene un analista especializado en economía europea. El instrumento para forzar esa ruptura es la condicionalidad anunciada por Merkel y Macron para acceder al fondo de rescate de 500.000 millones.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha reaccionado con gran alegría porque sus ruegos han sido por fin escuchados y el rescate europeo no va a ser en forma de préstamo que hay que devolver, sino de subvención a fondo perdido. Pero la realidad es que no tiene tantos motivos para estar contento, porque no le van a dejar que se lo gaste en lo que quiera y, sobre todo, le van a imponer unas condiciones muy duras a cambio.

Primer revés: «Para apoyar una recuperación sostenible que restablezca y potencie el crecimiento en la UE, Alemania y Francia apoyan un Fondo de Recuperación ambicioso, temporal y con un destino prefijado«, dice la declaración francoalemana. Es decir, el fondo tendrá una vigencia limitada y solo se podrá gastar en lo que la UE determine, no en los múltiples «escudos sociales » anunciados por el Ejecutivo español.

Segundo revés: «El Fondo de Recuperación proporcionará gasto presupuestario de la UE para los sectores y regiones más afectados sobre la base de los programas de la UE y en línea con las prioridades europeas. Potenciará la resistencia, convergencia y competitividad de las economías europeas, e incrementará las inversiones en particular en las transiciones digital y verde, y en el fortalecimiento del I+D». De nuevo, una restricción para gastarlo en lo que Sánchez e Iglesias quieran, y una indicación de que debe destinarse a mejorar la competitividad, no a gasto improductivo.

Más de lo mismo: «Se orientará a los desafíos de la pandemia y sus secuelas (…) con un volumen y un vencimiento claramente especificados». Y el revés definitivo: «Este apoyo a la recuperación complementa los esfuerzos nacionales y el paquete acordado por el Eurogrupo, y se basará en el claro compromiso de los Estados miembros de aplicar políticas económicas saneadas y una ambiciosa agenda de reformas».

AUSTERIDAD, RECORTES, REFORMA LABORAL Y DE PENSIONES…

Más claro, el agua. Si no había condicionalidad en el rescate en forma de préstamo del MEDE, como presumió Sánchez el fin de semana, en este rescate sí que la hay, y bien dura. Y justo en la dirección contraria de la que pretende imponer Podemos. Por un lado, austeridad, recortes, reducción de gasto público incluyendo el «social», preferencia de la inversión sobre el gasto improductivo, supresión de subsidios y subvenciones, reducción de la administración (ministerios, asesores, altos cargos, organismos, funcionarios…), etc. Y por otro lado, una reforma laboral más amplia que la del PP -en vez de derogarla-, reforma de pensiones, liberalización de mercados, reducción de trabas y burocracia, y por ahí seguido.

Parece evidente que Pablo Iglesias no podrá tolerar estas medidas radicalmente opuestas a su programa. Lo cual obligará a Sánchez a elegir entre su «socio preferente» de Gobierno y un rescate más que necesario -por eso ha suplicado tanto por él-, especialmente con la amenaza de que el BCE no pueda comprar las cantidades ingentes de deuda que tendremos que colocar para financiar el déficit.

Si se cumple la lógica, Sánchez elegirá el rescate. Pero, para evitar quedarse en minoría y tener que convocar otra vez elecciones, necesitará un apoyo que solo le puede dar el PP; es decir, la ‘gran coalición’ que muchos piensan que sería lo mejor que le puede pasar a España en este trance. ¿Estará Pablo Casado dispuesto a ello?

Fuente: Eduardo Segovia – Bolsamanía

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