El movimiento populista más exitoso de Europa y el fracaso de su renta básica

El movimiento populista más exitoso de Europa y el fracaso de su renta básica
Luigi di Maio. (Reuters)

Los populistas han perdido en dos años de gobierno importantes apoyos pese a dar ayudas de hasta 780 euros a las familias sin recursos.

“Yo acepto todo. Acepto lo que el pueblo de Abruzzo ha decidido. Solo pido una cosa oficialmente, que nos devuelvan los 700.000 euros, las cuatro ambulancias y los quita nieve que les dimos el año pasado”, decía el fundador del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Beppe Grillo, al conocerse los resultados de las elecciones regionales en febrero de 2019 en esta humilde región italiana. La coalición de los partidos de derechas ganó los comicios con un 48% de los votos, mientras que su movimiento populista pasó del 39,8% que sacó en los comicios generales de 2018, en los que se convirtió en la fuerza más votada de Italia y consiguió en coalición entonces con la Lega el Gobierno de Roma, a un 20,2%.

La debacle electoral del M5S tras solo un año en el Gobierno, que se repitió en los comicios europeos de mayo de 2019 y en la siguientes contiendas electorales de inicios de 2020, se ha producido con su medida social estrella ya anunciada o funcionando: el ‘reddito de cittadinanza’ (renta de ciudadanía). La medida, previa e independiente de las actuales ayudas por el covid-19, consiste en un subsidio de un importe máximo de 780 euros que pueden recibir los ciudadanos italianos o europeos que llevan al menos 10 años en Italia, los dos últimos de forma consecutiva, ganan menos de 9.360 euros al año, tienen máximo una segunda propiedad con un valor no superior a 30.000 euros y un patrimonio en el banco no superior a 6.000 euros.

Según datos de la Seguridad Social, hasta marzo de 2020, con un incremento del 9% tras la crisis del covid-19, han solicitado esta ayuda 1.819.000 de familias en Italia, de las que 1,2 millones la han obtenido. El gasto para las arcas estatales ha sido de 5.300 millones de euros y el importe medio de la ayuda es de 552 euros.

Por regiones, Calabria, por ejemplo, es en porcentaje de población la región donde más se ha solicitado la ayuda y en número bruto la quinta de toda Italia con 113.442 solicitudes en núcleos familiares, lo que en enero suponía 173.977 personas incluidos menores. En abril de 2020, un 65% de las demandas en esta región habían sido aceptadas y un 27% habían sido rechazadas (el 8% restante está en estudio). ¿Qué resultado tuvo el M5S en las pasadas elecciones regionales de enero de 2020 en Calabria? Obtuvo 48.784 votos. Pasó del 43% de apoyos en 2018 al 7% de hace algo más de tres meses. No es la renta de ciudadanía desde luego la única explicación de la debacle global, pero en todo caso no parece haber sumado adeptos ponerla en marcha.

Una encuesta de Sky de septiembre pasado cifraba en un 47% los italianos que pedían que se aboliera el ‘reddito’, mientras un 20% la apoyaba. “Es muy arriesgado pensar que sea una solución con la pandemia del covid-19 mantener medidas como la renta de ciudadanía. Son necesarias en esta fase, pero son un reflejo de pobreza y desesperación que a la larga pueden agravarse. Un estado endeudado al final debe pagar la cuenta”, explica a Massimo Franco, importante analista político italiano del ‘Corriere della Sera’ a El Confidencial.

La profecía de Andreotti

¿Qué ideología tiene el Movimiento 5 Estrellas? “El M5S no tiene una ideología. O mejor, su ideología es no tener ninguna ideología”, contesta Stefano Folli, editorialista del periódico ‘La Repubblica’. “Es una ideología esencialmente antisistema, que le asocia a buena parte de los movimientos populistas occidentales. Significa desconfiar de todo lo que parece ‘establishment’, de derecha o de izquierda”, opina por su parte Franco.

En ese espectro ideológico, por tanto, está el Podemos italiano, como muchas veces en España por error se le define, que ha sido el primer movimiento antisistema de la Europa occidental en alcanzar el poder. Una década después de su nacimiento, el Movimiento 5 Estrellas parece, sin embargo, querer demostrar antes que nadie que hay que actualizar una máxima del político italiano más importante de la última mitad del siglo XX, Giulio Andreotti, que aseguraba que “el poder desgasta a quien no lo tiene”.

No en este caso, y no en estos tiempos, donde denunciar problemas es más rentable que hablar de las soluciones. A los 5 Estrellas el poder parece haberles devorado, y solo la aparición de la figura del primer ministro, Giuseppe Conte, revalorizada en medio de esta crisis, podría salvarles. Las encuestas actuales les colocan en tercera posición con un entorno del 14% de apoyos, lejos del 32% de hace dos años. El Movimiento no encuentra en su oráculo de internet una senda que les guíe. Ser antisistema y ser Gobierno a la vez es complicado. Ser derecha y ser izquierda, también. Para entender este proceso hay que ir al origen.

Un cómico alza la voz

El 4 de octubre de 2009, Beppe Grillo, un famoso cómico italiano, se subía a las tablas del teatro Smeraldo de Milán y protagonizaba un fabuloso drama socio político en el que presentaba en sociedad una nueva plataforma política, el Movimiento 5 Estrellas. Nacía entonces, entre los gritos y aspavientos de un actor convertido en político —hasta entonces Italia se había acostumbrado al proceso contrario— el germen de un populismo que ha cambiado en una década la ya muy convulsa vida política italiana. “Grillo era un cómico antisistema.

En 1986, fue expulsado de la RAI por una broma que hizo sobre el presidente socialista, Bettino Craxi, que estaba de visita en China. El humorista soltó en directo ‘pero si todos son socialistas en China, ¿a quién roban?’ y fue expulsado de la televisión”, explica Simone Canettieri, periodista de ‘Il Messaggero’ que lleva cubriendo informativamente a los 5 Estrellas desde sus orígenes.

De aquel acto fundador de Milán, donde Grillo desplegó una especie de programa electoral que no se cansaba de repetir que podía debatirse y cambiarse, hay algo que ha sido clave en este Movimiento, su obsesión por internet. No paró de hablar de la red en su discurso, quizá en esto Grillo fue un visionario, como una nueva herramienta que cambiaría el sistema político. De esa parte, la de una nueva democracia virtual, se encargaba su socio y cofundador del M5S, Gianroberto Casaleggio, empresario experto en el mundo web y fallecido en 2016. El blog de Beppe Grillo se convirtió en un ariete desde el que llegar a todas partes y la plataforma Rousseau (voto telemático de afiliados), creación del controvertido gurú digital, es aún hoy la esencia del partido. “La gran utopía de Casaleggio es que veía en la red una democracia horizontal”, dice Canettieri.

Corrupción y casta, el caldo de cultivo

El panorama político era entonces muy favorable para el emerger de un movimiento antisistema. La corrupción del final del ‘berlusconismo’, la crisis económica y la controvertida política de izquierdas del PD de Matteo Renzi fueron el perfecto caldo de cultivo para el éxito del proyecto populista. “El M5S ha captado en una determinada fase un malestar general, una insatisfacción profunda a la cual los partidos tradicionales, ya deshechos, no sabían dar respuesta, y consiguió vencer. A sus electores les ha prometido vivir en un eterno presente y descargar las culpas del malestar sobre los políticos y la casta”, explica Folli. “Es el fruto del fracaso de las soluciones ofrecidas en el pasado reciente por la política tradicional y los tecnócratas en términos de empleo y de recuperación económica”, dice Franco.

Matteo Renzi. (EFE)
Matteo Renzi. (EFE)

Pero a la vez que el Movimiento crece, el liderazgo de Grillo de mano de hierro de los primeros años —donde las purgas con los críticos son constantes— se debilita y una nueva generación encabezada con Luigi di Maio se hace cargo del Movimiento en 2017. De la tendencia izquierdista del principio, se pasa a una política más ecléctica. “Se monitorea la red para hacer las propuestas”, resume Canettieri. Los saltos a derecha e izquierda son constantes.

“Han recogido votos de todas partes, precisamente porque exprime una ideología trasversal que prescinde de las categorías tradicionales de derecha y de izquierda”, señala Franco. “Ha recogido votos de la izquierda y de la derecha. Inicialmente más desde la izquierda (en función anti-PD), luego se extendió a la derecha, o mejor dicho en aquella área indefinida donde prevalece a nivel popular un rencor indistinto hacia la democracia, el Parlamento, y las instituciones. No es, o era, un movimiento revolucionario, carente como es de una cultura política estructurada. Era, o es, más que nada un movimiento de rebelión y antipolítico, confundido, pero determinado a conquistar una porción de poder”, explica Folli.

De antisistema a Gobierno

Y entonces pasó eso que Andreotti señalaba como el fin de los males, alcanzaron el poder en 2018 (ya tenían en todo caso poder local significativo), y a los 5 Estrellas parece que se les nubló el horizonte. De su contundente victoria en las elecciones generales de 2018, donde obtuvieron un 32% de los votos, se ha pasado a una debacle elección tras elección en la que los antisistema son ahora en los sondeos la tercera fuerza del país por detrás incluso del hace dos años demolido Partido Democrático, sus hoy socios de gobierno, tras gobernar con la extrema derecha de la Lega. En 2018 todo cambió. Parte del M5S de Di Maio se parece más a la derecha y otra parte, encabezada por Roberto Fico, es más partidaria de políticas de izquierdas. “Pasar de una identidad antisistema a ser el partido del sistema de gobierno ha sido un trauma”, resume Franco.

En este nuevo escenario, donde las mismas plazas que ellos llenaban allá por 2007, cuando el M5S aún no existía pero Grillo lanzaba ya una especie de revuelta social bajo el lema ‘Vaffanculo’ (a tomar por culo), las llenan ahora Las Sardinas y su movimiento antifascista y de izquierda sin adscripción partidista, ¿qué futuro le espera al M5S? “La transformación gubernamental no ha transformado los M5S en un partido reformista. Su cultura política no se afinó. Se mantuvo un movimiento populista con un alma rebelde, pero oportunista y pegado al sillón. La alianza con el PD no le gustó a la base que es más integrista. El colapso era inevitable. Lo que se queda es una fuerza con alrededor del 10-12%, nada más”, opina Folli.

“Como han tomado votos por todas partes, ahora los están perdiendo en todas las direcciones porque no han conseguido construir una identidad de reserva. Quizá no podían conseguirlo. Las contradicciones que, estando en la oposición, estaban escondidas y le fortalecían, ahora enseñan toda la inconsistencia del M5S. Creo que regresar a la antigua identidad no será suficiente para recuperar muchos votos. Se acabó una fase para siempre”, dice Franco.

En manos de Conte

La figura de Conte y esta enorme e inesperada crisis del coronavirus puede cambiarlo todo. Es pronto para saber el juicio político que se hará de lo ocurrido en unos meses. El Gobierno aprueba socialmente en medio de la emergencia sanitaria, pero queda por ver qué pasará cuando lo que se enjuicie sea la crisis económica y no haya por medio miedo y llanto. Decir que el M5S ha muerto es aventurado, pero quizá, desde luego, ha muerto como fenómeno y han enseñado una lección al resto de populismos: sobrevivir en la política sin una agenda política es muy complicado desde el poder. Medidas como el ‘reddito de citadinanza’ tiene éxito electoral en países con sociedades polarizadas por el fuerte respaldo popular de las mayoritarias clases pobres (los beneficiarios). En sociedades europeas como la italiana, con mayoría de clase media, alta o baja, parece no tener ese respaldo. ¿Cambiará esto con el colapso económico que se avecina?

La mayoría de los expertos hablaban antes del covid-19 de un escenario electoral para el M5S del entorno del 10-14%. No serán por tanto, parece, el actor principal de la política italiana, pero pueden ser un decisivo secundario si el efecto Conte no los devuelve a los altares. Quizá, como recuerda Canettieri que decía Grillo, el creador de todo esto, “somos un movimiento biodegradable”.

Fuente: Javier Brandoli – El Confidencial

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