Los criterios para pasar de fase en la desescalada: arbitrarios y poco transparentes

Los criterios para pasar de fase en la desescalada: arbitrarios y poco transparentes
Una mujer con mascarilla porta en su cabeza dos cajas mientras camina por el barrio de Triana de Sevilla. EFE/JULIO MUÑOZ
Comparte esta página:

Opacidad, agravios comparativos y sorpresas marcan la primera semana del desconfinamiento.

El final lo tenemos claro, nos lo repiten reiteradamente desde las comparecencias de Pedro Sánchez, Salvador Illa o Fernando Simón: nos dirigimos a la “nueva normalidad”. Un país diferente al que entró el 15 de marzo en estado de alarma con una sociedad que tiene que reiniciarse con la amenaza de los rebrotes. Pero para llegar a esa nueva normalidad tenemos que pasar antes las fases de desescalada. Cuatro fases, de la 0 a la 3, que han metido al país en uno de los procesos de ingeniería social y sanitaria más complejos que ha vivido España en su historia y de más trascendencia para la vida de los españoles.

Cuando Pedro Sánchez anunció la desescalada aseguró que el avance de los territorios por las fases hacia la nueva normalidad se haría en función de “criterios objetivos y transparentes”, que se medirían mediante “marcadores objetivos” que podrían consultarse públicamente. Pero con el país dividido entre fase 0 y fase 1, el proceso se ha revelado complejo para la ciudadanía y opaca.

Los criterios (16 items más “todos los demás protocolos y procedimientos relacionados con la gestión de la epidemia”) fueron dados a conocer por el Gobierno el pasado 8 de mayo, el mismo día en que se resolvió qué territorios pasarían a la fase 1. Sin hacer públicos los informes, el resultado del primer examen levantó ampollas, especialmente en aquellas administraciones autonómica donde parte o la totalidad de sus territorios habían suspendido.

Las críticas han llegado incluso desde una Administración del mismo color político que el Gobierno central. El socialista Ximo Puig cargaba contra el presidente, Pedro Sánchez, al que pedía “transparencia” en las decisiones sobre cambios de fase y dirigía un mensaje muy directo: “Lealtad no es sumisión”. 

Cargaba Puig contra el Gobierno que, apenas un día antes de la decisión, ya matizó que las decisiones no se tomarían en base a criterios comparables. Lo hizo Sanidad, a través de Fernando Simón, que aseguró en su comparecencia diaria que “los umbrales y puntos de corte no se pueden dar porque no los hay, tenemos que valorarlos en conjunto”. 

Secretismo en la toma de decisiones

Un cambio de criterio sobre lo anunciado previamente y que ha dejado las decisiones enmarcadas en el secretismo, pues tampoco se ha dado a conocer el grupo de expertos que asesoran al Gobierno para estimar las solicitudes de cambio de fase. Simón rechazó dar sus nombres para que pudieran “trabajar con la suficiente libertad” y evitar presiones.

Por ello, el anuncio del pasado viernes sobre qué territorios pasaban a la fase 1 el lunes 11 llegó con total sorpresa. Con media España aprobada y la otra mitad en necesita mejorar, las críticas no tardaron en llegar. Sin los exámenes por delante (apenas unas pocas comunidades autónomas han hecho públicos o filtrado los informes), saltaron las comparaciones y la solicitud de explicaciones. “No las comparto [las decisiones] y quiero que se expliquen”, pedía Puig en una entrevista en RNE.

La valenciana es de las pocas comunidades que han hecho público el informe, aunque los datos tampoco sirven – al menos al ciudadano – para determinar en qué condiciones de paso está hacia la siguiente fase, al no calificarse individualmente los distintos criterios. Sin embargo, sus datos sí se han podido comparar con los del País Vasco – que también ha publicado el informe – y han provocado un primer agravio comparativo. 

Mientras que algunos se preguntaban por qué Valencia no había pasado en su totalidad pese a tener más casos sospechosos que el País Vasco, Simón apuntó el domingo que la valenciana tenía “un número no desdeñable de casos sospechosos a los que todavía no se les ha podido hacer un test diagnóstico”. Sin embargo, mientras Valencia tenía 2.969 casos sospechosos sin realización de test PCR, el País Vasco tenía 5.499, además de la mitad de población.

Andalucía tampoco quedó satisfecha con la permanencia en la fase cero de Granada y Málaga. La Junta esperaba que, según los datos de estas dos provincias, se quedaran en la fase 0 sólo algunos distritos sanitarios y no las provincias enteras. La Junta han compartido con los medios el informe que envió a Sanidad y ha insistido al Ministerio que les haga llegar el informe de evaluación de su situación que hayan realizado los expertos de Sanidad «en aras a la transparencia y la credibilidad» de las instituciones y que «haga públicos los informes para pasar a la fase 1 de las distintas comunidades autónomas, para comprobar así si todas usaron el formulario oficial normalizado sin eludir ninguna de las cuestiones planteadas en el mismo y si a todas se ha aplicado el mismo criterio».

Por su parte la Comunidad de Madrid no ha hecho público el informe que remitió a Sanidad, tampoco ha sido difundido a medios “porque es un documento interno entre la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Sanidad”, pero no descartan hacer público el siguiente, informa Ana Belén Ramos. 

En el caso del País Vasco ha puesto de relieve la arbitrariedad del proceso de fases, ya que se ha permitido que en esta comunidad se hayan ajustado los criterios de desescalada creando una versión entre la fase 0 y la fase 1 por la que al Gobierno vasco le han llovido las críticas desde dentro y fuera de Euskadi. 

Proceso espinoso y lleno de sorpresas

Castilla y León es otra de las comunidades que se han quedado en parte fuera del avance de fase y que pasó, según dijo el propio Fernando Simón, “tras una fuerte discusión”. Una expresión que denota que la toma de decisiones está siendo discutida más allá de unos parámetros objetivos. Son, no obstante, los territorios para los que la comunidad autónoma había solicitado el pase. Esta semana tienen previsto hacerlo con los demás.

Este miércoles vuelve a cumplir el plazo – será así cada semana – para que los territorios soliciten el cambio de fase y la situación volverá a ser de incertidumbre hasta que comparezca el responsable político correspondiente. Esta semana se conocía que en la decisión de que Granada y Málaga permanecieran en fase 0 había tenido mucho peso el estudio de la movilidad de su población, un elemento desconocido hasta el momento. La cuestión es cuántas sorpresas esperan hasta que todo el territorio supere todas las fases.

Fuente: Cristina Castro/Rafael Ordóñez – El Independiente

Comparte esta página: