El Gobierno de Madrid, en plena guerra civil, culpa a Sánchez de que bares y comercios no puedan abrir

El Gobierno de Madrid, en plena guerra civil, culpa a Sánchez de que bares y comercios no puedan abrir
Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, en una imagen de archivo. EFE Madrid

Casado se alinea con Ayuso, pide reactivar «la economía ya sin riesgo para la salud» y recuerda que sigue pendiente el mapa epidemiológico».

El Gobierno ha decidido que Madrid se mantenga de momento en fase 0. La decisión, aunque era esperada, ha sido recibida con desasosiego en la Real Casa de Correos, desde donde insisten que el sistema sanitario madrileño «sí tiene la capacidad asistencial suficiente» para pasar de fase desde este mismo lunes.

El vicepresidente Ignacio Aguado, el primer miembro del Ejecutivo madrileño que abanderó el cambio de fase, lamentó públicamente que «miles de autónomos, bares y pequeños comercios» no podrán abrir el lunes. «Sé que vuestra situación es crítica. Os ruego que aguantéis. Volveremos a solicitarlo para el 18 de mayo», insistió.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez se inclina por esperar a que el sistema de detección de Atención Primaria esté más afianzado antes de permitir un avance de fase que se solicitará en los próximos días. Los ministros han evitado entrar a valorar la crisis política en la Comunidad de Madrid tras la dimisión de la directora general de Salud Pública, Yolanda Fuentes, precisamente porque creía que Madrid no cumplía con los requisitos sanitarios para solicitar el cambio de fase.

Fue la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, la que criticó a Ayuso antes incluso de que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunciara públicamente que Madrid se mantiene en fase 0. «Madrid no puede pasar a la fase 1. Estamos protegiendo la salud de los madrileños. Ayuso pretendía que el Gobierno de España diese por bueno lo que ni ella ni nadie de su equipo se atrevieron a firmar», dijo Lastra.

El PSOE utilizó la cuenta oficial en redes sociales para posicionarse también contra la decisión del Gobierno de Madrid (PP) de querer pasar de fase sin cumplir con todos los parámetros. «La vida y la salud de los madrileños es lo primero. Por delante de cálculos partidistas, economistas o propagandista, está la seguridad». Acto seguido, el PP de Madrid replicó por la misma vía: «Si para vosotros la salud es lo primero, os pedimos EPIs para los sanitarios, test para todos, mascarillas para todos los madrileños y que visitéis hospitales y residencias. Podemos seguir, pero con esto ya podéis empezar».

Letalidad 

No es la primera vez que la socialista ataca la gestión del PP en Madrid, la autonomía más castigada por la pandemia. Desde la tribuna del Parlamento, Lastra preguntó a Pablo Casado «por qué Madrid no compró material sanitario» si preveía la que se avecinaba. En otra ocasión, le respondió: «Habla de letalidad… ¿Sabe señor Casado cuál es la tercera región del mundo con mayor letalidad? Es Madrid».

Tras conocer qué autonomías pasaban de fase y cuáles no, el presidente del PP ha querido alinearse en la estrategia de la presidenta de Madrid y ha pedido reactivar poco a poco «la economía ya sin riesgo para la salud, con el mapa epidemiológico pendiente desde hace dos meses».

Además, Casado critica que esta sea una «desescalada a ciegas» porque el Gobierno no ha repartido «test suficientes» ni ha impuesto el uso de «mascarillas obligatorias». Por último, el presidente del PP considera que «más que por franjas horarias, debería ser por estratos de riesgo y prevalencia de contagio».

Guerra civil

La decisión del Gobierno de que Madrid no pase a la fase 1 de desescalada, como pedía Isabel Díaz Ayuso, ha generado una guerra civil en el seno del Gobierno autonómico. La guerra comenzó a finales de marzo con la decisión de la presidenta de retirar a Ciudadanos la gestión de las residencias de mayores y se ha visto agravada tras la dimisión de la directora general de Salud Pública de la Comunidad al negarse a firmar el plan de desescalada de Ayuso

PP y Ciudadanos se acusan mútuamente de haber generado sensación de caos entre la ciudadanía. Según fuentes populares, la precipitación del portavoz de la Comunidad, Ignacio Aguado, a la hora de anunciar que Madrid ya estaba preparada para pasar a la fase 1 fue el origen de todo. «Sería incomprensible no pasar a la fase 1» dijo Aguado el jueves en la SER. «Sería un jarro de agua fría para autónomos», añadió

«La realidad es que Ayuso consultó al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, antes de tomar una decisión», afirman desde la comunidad. «De hecho, tenemos un informe del Ministerio de Sanidad que confirma que, desde el punto de vista asistencial, Madrid cumple los requisitos para pasar a la fase 1 en términos de infraestructura sanitaria, de las camas y del material disponible». 

El problema se agrava, sin embargo, cuando desde una parte del gobierno regional se filtra la noticia de que Díaz Ayuso se ausentó de la reunión en la que se estaba tomando la decisión de pedir o no el pase a la fase 1.

«Es mentira», afirman fuentes populares. «Ya se habían hablado todos los puntos del día y la reunión se había terminado cuando la presidenta se ausentó para acudir a un minuto de silencio en un hospital de Móstoles. Luego, se empezó a mandar mensajes a los periodistas de que Aguado le estaba doblando el brazo a la presidenta. Y eso lo ha enredado todo muchísimo».

Otras fuentes regionales rechazan la idea de que el origen del conflicto haya sido la ansiedad de Aguado por ganar foco mediático. Ansiedad agravada por los más recientes sondeos de opinión, que dan una fuerte subida al PP en la Comunidad de Madrid y una significativa bajada de Ciudadanos. 

«El caos y el cambio de criterio se debe a Isabel Díaz Ayuso, al consejero de Sanidad y a sus comunicaciones internas y externas«, afirman dichas fuentes. «No se puede decir lo mismo y lo contrario el mismo día».

Según estas fuentes, la actitud de la presidenta de la Comunidad de Madrid «está cambiando y se ha vuelto más sectaria y prepotente, lo que le hace tomar decisiones precipitadas por el hecho de confrontar con Pedro Sánchez».

Fuente: Ana Gracia/Cristian Campos – El Español

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