Comisión para la reconstrucción: otro fraude al parlamentarismo

Comisión para la reconstrucción: otro fraude al parlamentarismo

-Ayer se conformó la Comisión para la reconstrucción social y económica tras el Covid-19, bajo el control absoluto de PSOE y Podemos-

El  PSOE y sus aliados de la izquierda conformaron ayer la «Comisión para la reconstrucción social y económica de España tras la Covid-19» sin detallar un solo objetivo claro. Bueno, sí, uno: que Pedro Sánchez salga indemne de la crisis como un líder blanqueado políticamente de sus errores de gestión, y aclamado por el Congreso sin la menor autocrítica. Bien se ha encargado Sánchez de que la comisión se mantenga bajo el control absoluto del PSOE y de Podemos para vetar cualquier comparecencia incómoda que pueda dejarles en evidencia. Cualquier votación interna que se produzca en la comisión estará de antemano perdida por la oposición porque, lejos del espíritu constructivo con el que debería nacer, Sánchez e Iglesias no pretenden que se debata absolutamente nada. Por eso, es muy probable que ni un solo ministro acuda a exponer su opinión, y mucho menos a rendir cuentas. Tampoco irá la mayoría de expertos que asesoran al Gobierno en este disparate de improvisaciones continuas al que someten a los españoles, entre otros motivos porque La Moncloa ni siquiera ha hecho públicos sus nombres. Y por supuesto, la oposición constitucionalista de PP y de Cs -partido reconvertido ahora en aliado de conveniencia de Sánchez- ya sabe que se va a hurtar a los españoles cualquier discusión sobre el alcance del estado de alarma y su utilización para vulnerar garantías y libertades. Por lo tanto, la comisión nace con truco y será inservible a cualquier efecto que no sea el de convertirla en una fiesta de la demagogia y la propaganda gubernamental.

Si Sánchez pretendía erigirse ahora en un nuevo Adolfo Suárez con la reedición de los Pactos de La Moncloa, y si después aceptó la iniciativa del PP para constituir una comisión en la que debatir el futuro de España, lo ocurrido ayer vuelve a demostrar que todo lo que toca se convierte en una mentira. Por más que el socialista Patxi López apelase ayer a la «unidad» de los partidos como presidente de la comisión, su discurso estaba vacío. Sostuvo que ningún partido debía ir «a ganar o a perder», pero tuvo el atrevimiento de decirlo con el resultado amañado previamente. Fue una retahíla de obviedades y una coartada cínica para justificar otra invasión del «progresismo» al espíritu real del Parlamento. En definitiva, la enésima operación de marketing basada en intervencionismo puro y duro. Desde esta perspectiva, la oposición tendrá que plantearse en su momento si le conviene ser el convidado de piedra en esta nueva operación de falsa apariencia democrática diseñada a mayor gloria de Sánchez. Y si el PP, Vox o Cs asumen que la comisión es solo un tic autoritario más, no sería ningún error dejar de parecer cómplices de este sucedáneo de parlamentarismo. A la espera de que arranque, esta comisión parece a priori una pantomima institucional más.

Fuente: ABC

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