Adiós a Michael Robinson, el inglés más querido y mito del periodismo deportivo en España

Adiós a Michael Robinson, el inglés más querido y mito del periodismo deportivo en España
© CC BY 2.0 / El Hormiguero / Michael Robinson vino a divertirse a El Hormiguero
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Fallece la mayor estrella televisiva de este género periodístico de los últimos 30 años, también exfutbolista. Autor de un estilo genuino, su celo profesional acabó elevando el deporte a la categoría de espacio narrativo del que extraer historias tan profundas como extraordinarias.

El periodismo español está de luto. El 28 de abril se ha anunciado la muerte prematura de uno de sus profesionales más interesantes, un comunicador nato, alguien capaz de transmitir y hacer común el interés apasionado que sentía por cada uno de los temas que trataba. Antes que periodista fue futbolista, y no era español, sino inglés. Su fallecimiento a los 61 años de edad ha sido anunciado por sus familiares a través de su propia cuenta de la red social Twitter.

 

Antiguo delantero centro que militó en equipos como Manchester City, Liverpool, Queen Park’s Rangers o el español Osasuna, Michael John Robinson despuntó en el ámbito de la comunicación televisiva al poco de retirarse del fútbol profesional, acuciado por las lesiones. Tenía entonces 32 años y se encontraba en España, país de su último club, el Osasuna de Pamplona. Empezó comentando los partidos de la liga inglesa que el canal público TVE2 ofrecía durante los fines de semana. Pero un canal privado de pago de reciente implantación, Canal+, le ofreció integrar el puesto de comentarista junto con Carlos Martínez para los partidos de la liga española. A partir de aquí, su figura fue acrecentándose con el tiempo.

 

Estilo inigualable

Con su marcado acento anglosajón, una suerte de pronunciación secante que le confería una dicción especial, conjugó un estilo inimitable, siempre aderezado de toques de típico humor inglés, esa flema de doble sentido. Los partidos se sucedían y sus comentarios se acumulaban, era una rara avis dentro de un mundo, el de los comentaristas de fútbol, donde impera un vocabulario reducido y plagado de giros y frases hechas. De resultas, el comentarista que mejor manejaba la lengua española era un inglés. En pocos años ya era una institución, un clásico de los micrófonos.

Decía el escritor japonés Haruki Murakami que le encanta dar conferencias en inglés porque así escoge mucho mejor las palabras y el sentido con que las quiere dotar. Algo similar ocurría con Robinson, un extraño en su gremio que siempre decía más cosas con palabras particularmente escogidas, que no dudaba en ralentizar su pronunciación antes que arriesgarse a trabarse con la lengua. La verborrea simplona asociada a la locución del fútbol no iba con él.

 

El partido de las 9 o El día después son algunos de los espacios donde dejó su impronta, la de un inglés hispanófilo al que España le sentaba de maravilla: en 1992 ya pudo ganar su primer Premio Ondas al mejor programa deportivo.

Un informe de otra dimensión

Para cuando en 2007 Robinson se embarca en otros proyectos, su prestigio está fuera de toda duda. El proyecto que dirige lleva su nombre, Informe Robinson, y en él su talento se desboca. Porque si hasta entonces Robinson ha sido un exfutbolista reconvertido exitosamente en comentarista y uno de los rostros futboleros más reconocibles, el nuevo programa que emite Canal+ primero y Movistar+ después aborda un universo más amplio a través del género documental.

 

De repente, todos los deportes son interesantes, hay todo un cosmos del que extraer historias absorbentes, protagonistas extraordinarios y un punto de vista humanista. Hay fútbol, pero también baloncesto, atletismo, ciclismo, tenis, golf y hasta ajedrez. Todos ejercen de marcos inusitados en los que vehicular un interés por la intrahistoria del deporte, eso que las frases manidas resumen insuficientemente aludiendo a «el lado humano».

Es en Informe Robinson donde mejor se homenajea a la selección española de fútbol campeona del mundo. Es en Informe Robinson donde se recuerda que la gesta baloncestística del Partizan de Belgrado fue posible porque escapó del drama fratricida de los Balcanes para alojarse entre la admiración de la ciudad española de Fuenlabrada. Es en Informe Robinson donde se calibra la importancia de los saltos de Yago Lamela para poner al atletismo español en cotas antes ni siquiera atisbadas. Es en Informe Robinson donde nos enteramos que el gigante sudanés Manute Bol, el primer africano en jugar en la NBA, gastó antes de morir todo su dinero en apoyar la causa de su pueblo. Es en Informe Robinson donde el genial holandés Johan Cruyff se sincera. Es en Informe Robinson donde se presenta el fútbol femenino en España. Es en Informe Robinson… y así hasta 114 veces. En 2017 su director fue galardonado con XII Premio Internacional de Periodismo Vázquez Montalbán, en la categoría de periodismo deportivo.

Un acento diferente

Robinson también despuntó en las ondas hertzianas. Acento Robinson era su programa en la Cadena SER, como siempre de temática deportiva y humanista. Con muñeco propio en Los guiñoles de Canal+ ejerciendo de presentador de 2002 a 2006, el exfutbolista del Liverpool, club con el que llegó a ganar la Copa de Europa de 1984, fue también la imagen del videojuego para ordenadores PC Fútbol desde mediados de los años noventa.

 

 

El 12 de marzo de 2020, justo treinta años de iniciada su labor periodística, Michael Robinson, ya gravemente enfermo de cáncer, comentó su último partido de fútbol. Se dio la circunstancia de que fue un encuentro en Madrid que enfrentó a su Liverpool y al Atlético de Madrid, donde los madrileños eliminaron al equipo inglés en partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones. Al día siguiente, la metástasis de su dolencia llegó al cerebro, un mensaje de suma gravedad. Y hoy, 28 de abril, los panegíricos y obituarios pueblan en su honor toda la prensa española, ya sea deportiva o generalista.

Fuente: Sergio Hernández-Ranera Sánchez – Sputnik

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